Cierto rey decidió domesticar un lobo y convertirlo en su mascota. Este deseo se basaba en la ignorancia y la necesidad de ser aprobado o admirado por otros: una causa común de muchos de los problemas de este mundo.

Hizo que le quitaran a una loba uno de sus cachorros al nacer y lo crio entre perros mansos.
Cuando el lobo creció, lo llevaron al rey, y durante muchos días se comportó exactamente igual que un perro. La gente que vio este asombroso hecho quedó maravillada y pensó que el rey era un prodigio.

Actuando según esta creencia, convirtieron al rey en un consejero respecto de todos sus asuntos, y le atribuyeron grandes poderes.

El rey mismo creía que había ocurrido casi un milagro.

Un día, cuando estaba cazando, el rey oyó que una manada de lobos se acercaba. A medida que se aproximaban, el lobo manso saltó, gruñó mostrando sus colmillos y corrió a darles la bienvenida. Un minuto después había desaparecido, regresando con sus compañeros naturales.

Este es el origen del proverbio:
“Un lobezno siempre se convertirá en lobo, aunque sea criado entre los hijos del hombre.”

El camino del Sufi

La nueva traducción ya está disponible en formato tradicional, tanto en tapa blanda y dura, y por primera vez como eBook. Pronto también estará disponible el audiolibro.

Como siempre, puedes leerlo en nuestro sitio, gratis.

http://idriesshahfoundation.org/…/books/the-way-of-the-sufi/

EL REY Y EL LOBO








 

 

 

 

 

 

 

 

 

El espíritu de escepticismo sobre cuestiones metafísicas no se limita en modo alguno a Occidente. En Oriente, no es inusual que la gente diga que sienten que eldiscipulado en una escuela mística los privará de su autonomía o les robará algo. Generalmente tales personas son ignoradas por los Sufis pues aún no han alcanzado la fase en que comprenderán que ya son prisioneros de una tiranía mucho peor (la del Viejo Villano) que cualquier cosa que pudiera ocurrirles en una escuela mística. Hay un sucinto chiste de Nasrudín que señala esto:
“Oigo a un ladrón en el piso de abajo”, le susurró una noche la esposa al Mulá.
“No oigo nada”, contestó Nasrudín. “No tenemos nada que pueda robarnos. Si hay suerte, tal vez él se deje algo olvidado.”
Nasrudín, ladrón de muchas casas vacías, siempre deja algo en ellas si los moradores saben reconocerlo.

Los Sufis

La nueva traducción está disponible en todos los formatos: impreso (tapa blanda y dura), eBook y muy pronto el audiolibro.

También lo puedes leer gratis, aquí:

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El espíritu de escepticismo