El Profeta Muhammad dijo que su conocimiento era como una fuerte lluvia cayendo sobre la tierra.

Una parte de la tierra recibió la lluvia y, a partir de esa nutrición y de lo que había en la tierra, produjo plantas y vida.
Otro trozo de tierra, no muy lejano, tomó el agua y la acumuló, poniéndola a disposición de la humanidad para que la bebiese.

Una tercera porción de la tierra ni aceptó el agua de lluvia para guardarla ni la absorbió para producir vegetación.

En la primera etapa, el suelo toma y también da.
En la segunda toma y da, mas no lo usa.
En la tercera, la tierra es inafectada por la lluvia: ni la toma ni la usa ni la da.

Caravana de sueños

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LA PARÁBOLA DE LA LLUVIA





 

 

 

 

 

 

 

Alí el Califa reporta:

El embargo pagano sobre los creyentes en La Meca había alcanzado el punto de nuestro mayor sufrimiento. Los custodios paganos del santuario de Abraham no le permitían a nadie, incluyendo a mujeres y niños, comprar nada. En la ciudad no había quien se atreviese a siquiera darnos una gota de agua.

Sirvientes armados de los Quraysh vinieron a mi casa, cuando estábamos débiles, para llevarse al Mensajero.
Fui hacia la puerta, mientras comenzaban a entrar, con una larga tabla sobre mi cabeza y cubierto por una tela, y comencé a pasar entre ellos.

Uno de los soldados dijo:

“¿Qué tienes en tu cabeza, Alí?”

Contesté: “¡Sobre mi cabeza, al Profeta de Alá por supuesto, a quien han venido a matar!”

Rieron y entraron a la casa. Fue así como Alá preservó a su Mensajero y nos otorgó la bendición del Islam. Él yacía sobre la tabla apoyada en mi cabeza, cubierto por la tela.

Caravana de sueños

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LA CARGA DE ALÍ