Cómo Tomamos Algo A Mal, Y Lo Hacemos Peor

 

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Cuando estamos molestos o estresados nos suceden cosas, y tendemos a revolotearlas en nuestras mentes. Auto-reflexionar sobre los problemas y experiencias de esta manera nos ayuda a hacer un sentido y también podemos aprender a resolver problemas, lo que a cambio nos permite soltar y continuar adelante.

Solo que a veces, no lo logramos.

Muchos de nosotros nos atoramos en una conversación de ruptura, en cómo el jefe nos avergonzó en una junta, en cómo perdimos un argumento con un amigo, o como nos obsesionamos con el maltrato de algún familiar. Volvemos a vivir el escenario estresante en nuestras mentes y nos volvemos a enojar, poner tristes, incómodos una y otra vez.

Rumiar por naturaleza no es pensar en solucionar problemas sino que es un pensamiento activador emocional –y no en una buena manera. Además de molestarnos y liberar hormonas en nuestro flujo sanguíneo, rumiar se ha vinculado con problemas psicológicos y físicos como abuso de alcohol, trastornos alimenticios y enfermedad cardiovascular.

Pero el mayor daño de la auto-reflexión en esta manera es el impacto a largo plazo en nuestra salud mental. De hecho, este hábito aparentemente inocuo puede ponernos en un camino rápido hacia la depresión.

Este vínculo entre la rumiación y la depresión (así como otros factores de riesgo) no es algo nuevo (lea Los Siete Peligros Escondidos de la Rumiación), pero ahora un nuevo estudio los divide en dos mecanismos que contribuyen mayormente al vínculo y con esto se ofrece esperanza para los rumiantes habituales.

Ben Grafton y Colin MacLeod de la Universiad de Western Australia, miró a dos dimensiones de la rumiación insalubre –el comienzo y la persistencia de estos pensamientos. El comienzo de la rumiación se refiere a la probabilidad de que hayas caído en la melancolía cuando te sientes enojado, y la persistencia a la rumiación se refiere a las oportunidades para que sigas rumiando una vez que comenzaste el ciclo. El equipo encontró que las personas recaen más en un patrón de pensamiento de rumiación cuando están molestos o enojados, y cuyos episodios de rumiación es probable que persistan, estas personas están bajo un riesgo significativo de sufrir depresión.

El problema es que una vez que la rumiación se ha vuelto un hábito, tales pensamientos pueden estallar en nuestra cabeza espontáneamente, haciendo más difícil prevenir episodios de rumiación cuando comienzan. En otro nuevo estudio, Maxime Freton y colegas en Francia examinaron lo que sucede en nuestro cerebro cuando rumiamos. Encontraron que los rumiadores luchan por usar la auto-reflexión de una manera enfocada a encontrar soluciones y esto fue espejeado en la actividad cerebral.

Pero las buenas noticias son que mientras que podemos tener dificultades para prevenir que la rumiación comience, es posible encontrar un alto de una vez por todas al ciclo de la rumiación. Aquí hay algunas técnicas que puedes usar para acortar la duración de las rumiaciones (y haciendo esto, minimizas también la persistencia de las rumiaciones) que puede reducir significativamente el riesgo de depresión.

 

Cómo Detener Un Ciclo de Rumiación

Hay varias técnicas para interrumpir un ciclo de rumiación, pero la más simple y la más amigable es el empleo de una distracción. Tu mente no puede poner atención a dos cosas a la vez. Cuando comienzas a enfocarte en pensamientos rumiantes, pon atención en algo más y automáticamente cerrarás el proceso de rumiación, al menos en ese momento.

Las mejores distracciones son las que requieren concentración, como un crucigrama o un Sudoku, una tarea de memoria (como acordarte de la letra de una canción) o, sí, hasta Candy Crush. Estudios muestran que dos minutos de distracción pueden ser suficientes para interrumpir la urgencia de rumiar –y restablecer tu buen humor.

Para aclarar, si realmente quieres reducir los riesgos de tu salud física y mental tienes que desarrollar cero tolerancia a la rumiación. Esto es una forma de cambio de hábito, y cambiar hábitos requiere mindfulness (estar presente, consciente, cuando la rumiación comience), determinación (para distraerte aunque realmente estés tentado a estos pensamientos estresantes), y persistencia (continuar usando la distracción cada vez que llegue el hábito de rumiar con urgencia).

 

 


Por: Guy Winch / 26 agosto 2014 / Psychology Today

 

Link: http://www.psychologytoday.com/blog/the-squeaky-wheel/201408/how-we-take-something-bad-and-make-it-worse




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