We are born creative geniuses and the education system dumbs us down, according to NASA scientists

 

 

 

 

 

 

Our natural creative genius is stifled from the time we are born.

At TEDxTucson, Dr. George Land dropped a bombshell when he told his audience about the shocking result of a creativity test developed for NASA but subsequently used to test school children (see the full video below).

NASA had contacted Dr George Land and Beth Jarman to develop a highly specialized test that would give them the means to effectively measure the creative potential of NASA’s rocket scientists and engineers. The test turned out to be very successful for NASA’s purposes, but the scientists were left with a few questions: where does creativity come from? Are some people born with it or is it learned? Or does it come from our experience?

The scientists then gave the test to 1,600 children between the ages of 4 and 5. What they found shocked them.

 

 

 

 

 

 

This is a test that looks at the ability to come up with new, different and innovative ideas to problems. What percentage of those children do you think fell in the genius category of imagination?

A full 98 percent!

It gets more interesting

But this is not the real story. The scientists were so astonished that they decided to make it a longitudinal study and tested the children again five years later when they were ten years old.

The result? Only 30 percent of the children now fell in the genius category of imagination.

When the kids were tested at 15 years the figure had dropped to 12 percent!

What about us adults? How many of us are still in contact with our creative genius after years of schooling?

Sadly, only 2 percent.

And for those who question the consistency of these results — or think they may be isolated incidences — these results have actually been replicated more than a million times, reports Gavin Nascimento whose article first alerted me to this amazing study and its shocking implication: that the school system, our education, robs us of our creative genius.

“The reasoning for this is not too difficult to apprehend; school, as we plainly call it, is an institution that has historically been put in place to ultimately serve the wants of the ruling class, not the common people.

“In order for the so-called elite to maintain their lavish life styles of overt luxury — where they contribute the least but enjoy the most — they understand that children must be dumbed down and brainwashed to accept (and even serve) their rapacious system of artificial scarcity, unending exploitation, and incessant war,” writes Nascimento.

What now? Can we recuperate our creativity?

Land says we have the ability to be at 98 percent if we want to. From what they found from the studies with children and from how brains work, there are two kinds of thinking that take place in the brain. Both use different parts of the brain and it’s a totally different kind of paradigm in the sense of how it forms something in our minds.

One is called divergent — that’s imagination, used for generating new possibilities. The other is called convergent — that’s when you’re making a judgement, you’re making a decision, you’re testing something, you’re criticizing, you’re evaluating.

So divergent thinking works like an accelerator and convergent thinking puts a brake on our best efforts.

“We found that what happens to these children, as we educate them, we teach them to do both kinds of thinking at the same time”, says Land.

When someone asks you to come up with new ideas, as you come up with them what you mostly learn at school is to immediately look and see: “We tried that before”, “That’s dumb idea”, “It won’t work” and so forth.

This is the point and this is what we must stop doing:

“When we actually looking inside the brain we find that neurons are fighting each other and actually diminishing the power of the brain because we’re constantly judging, criticizing and censoring,” says Land.

“If we operate under fear we use a smaller part of the brain, but when we use creative thinking the brain just lights up.”

What’s the solution?

We need to find that five-year old again. That capability that we as a five-year-old possessed, never goes away.

“That is something you exercise every day when you’re dreaming,” Land reminds us.

How do you go about finding that five-year-old?

Land challenges us all: Tomorrow, you take a table fork, turn your five-year-old on and come up with 25 or 30 ideas on how to improve on the table fork.

Link Original:https://ideapod.com/born-creative-geniuses-education-system-dumbs-us-according-nasa-scientists/

 




A emoção tem uma influência substancial nos processos cognitivos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A emoção tem uma influência substancial nos processos cognitivos, incluindo percepção, atenção, aprendizado, memória, raciocínio e solução de problemas. A emoção tem uma influência particularmente forte na atenção, especialmente modulando sua seletividade, bem como motivando a ação e o comportamento. Esse controle atencional e executivo está intimamente ligado aos processos de aprendizagem, uma vez que as capacidades atencionais intrinsecamente limitadas estão mais focadas nas informações relevantes. A emoção também facilita a codificação e ajuda a recuperar as informações com eficiência.

La emoción tiene una influencia sustancial en los procesos cognitivos, incluyendo percepción, atención, aprendizaje, memoria, razonamiento y solución de problemas. La emoción tiene una influencia especialmente fuerte en la atención, especialmente modulando su selectividad, así como motivando la acción y el comportamiento. Este control atencional y ejecutivo está estrechamente vinculado a los procesos de aprendizaje, ya que las capacidades atencionais intrínsecamente limitadas están más enfocadas en la información pertinente. La emoción también facilita la codificación y ayuda a recuperar la información con eficiencia.

Referência: Tyng, C. M., Amin, H. U., Saad, M., & Malik, A. S. (2017). The Influences of Emotion on Learning and Memory. Frontiers in psychology, 8, 1454. doi:10.3389/fpsyg.2017.01454 (imagem adaptada de magic pictures/Shutterstock)







Cómo Tomamos Algo A Mal, Y Lo Hacemos Peor

 

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Cuando estamos molestos o estresados nos suceden cosas, y tendemos a revolotearlas en nuestras mentes. Auto-reflexionar sobre los problemas y experiencias de esta manera nos ayuda a hacer un sentido y también podemos aprender a resolver problemas, lo que a cambio nos permite soltar y continuar adelante.

Solo que a veces, no lo logramos.

Muchos de nosotros nos atoramos en una conversación de ruptura, en cómo el jefe nos avergonzó en una junta, en cómo perdimos un argumento con un amigo, o como nos obsesionamos con el maltrato de algún familiar. Volvemos a vivir el escenario estresante en nuestras mentes y nos volvemos a enojar, poner tristes, incómodos una y otra vez.

Rumiar por naturaleza no es pensar en solucionar problemas sino que es un pensamiento activador emocional –y no en una buena manera. Además de molestarnos y liberar hormonas en nuestro flujo sanguíneo, rumiar se ha vinculado con problemas psicológicos y físicos como abuso de alcohol, trastornos alimenticios y enfermedad cardiovascular.

Pero el mayor daño de la auto-reflexión en esta manera es el impacto a largo plazo en nuestra salud mental. De hecho, este hábito aparentemente inocuo puede ponernos en un camino rápido hacia la depresión.

Este vínculo entre la rumiación y la depresión (así como otros factores de riesgo) no es algo nuevo (lea Los Siete Peligros Escondidos de la Rumiación), pero ahora un nuevo estudio los divide en dos mecanismos que contribuyen mayormente al vínculo y con esto se ofrece esperanza para los rumiantes habituales.

Ben Grafton y Colin MacLeod de la Universiad de Western Australia, miró a dos dimensiones de la rumiación insalubre –el comienzo y la persistencia de estos pensamientos. El comienzo de la rumiación se refiere a la probabilidad de que hayas caído en la melancolía cuando te sientes enojado, y la persistencia a la rumiación se refiere a las oportunidades para que sigas rumiando una vez que comenzaste el ciclo. El equipo encontró que las personas recaen más en un patrón de pensamiento de rumiación cuando están molestos o enojados, y cuyos episodios de rumiación es probable que persistan, estas personas están bajo un riesgo significativo de sufrir depresión.

El problema es que una vez que la rumiación se ha vuelto un hábito, tales pensamientos pueden estallar en nuestra cabeza espontáneamente, haciendo más difícil prevenir episodios de rumiación cuando comienzan. En otro nuevo estudio, Maxime Freton y colegas en Francia examinaron lo que sucede en nuestro cerebro cuando rumiamos. Encontraron que los rumiadores luchan por usar la auto-reflexión de una manera enfocada a encontrar soluciones y esto fue espejeado en la actividad cerebral.

Pero las buenas noticias son que mientras que podemos tener dificultades para prevenir que la rumiación comience, es posible encontrar un alto de una vez por todas al ciclo de la rumiación. Aquí hay algunas técnicas que puedes usar para acortar la duración de las rumiaciones (y haciendo esto, minimizas también la persistencia de las rumiaciones) que puede reducir significativamente el riesgo de depresión.

 

Cómo Detener Un Ciclo de Rumiación

Hay varias técnicas para interrumpir un ciclo de rumiación, pero la más simple y la más amigable es el empleo de una distracción. Tu mente no puede poner atención a dos cosas a la vez. Cuando comienzas a enfocarte en pensamientos rumiantes, pon atención en algo más y automáticamente cerrarás el proceso de rumiación, al menos en ese momento.

Las mejores distracciones son las que requieren concentración, como un crucigrama o un Sudoku, una tarea de memoria (como acordarte de la letra de una canción) o, sí, hasta Candy Crush. Estudios muestran que dos minutos de distracción pueden ser suficientes para interrumpir la urgencia de rumiar –y restablecer tu buen humor.

Para aclarar, si realmente quieres reducir los riesgos de tu salud física y mental tienes que desarrollar cero tolerancia a la rumiación. Esto es una forma de cambio de hábito, y cambiar hábitos requiere mindfulness (estar presente, consciente, cuando la rumiación comience), determinación (para distraerte aunque realmente estés tentado a estos pensamientos estresantes), y persistencia (continuar usando la distracción cada vez que llegue el hábito de rumiar con urgencia).

 

 


Por: Guy Winch / 26 agosto 2014 / Psychology Today

 

Link: http://www.psychologytoday.com/blog/the-squeaky-wheel/201408/how-we-take-something-bad-and-make-it-worse