Los abrazos activan la química cerebral del bienestar, la calma y la alegría, a corto y largo plazo

Los niños “tocan base” cuando están corriendo alegremente y, de repente, se sientan en el regazo de mamá o de papá, se apoyan en ellos o buscan algún tipo de contacto. Esta actitud puede durar segundos, o apenas unos minutos. Enseguida vuelven a sus juegos. Esto se llama “reabastecimiento emocional” y sirve para crear un precioso equilibrio químico en sus cerebros. Si tu hija o hijo se comporta así contigo, te hace un gran cumplido: te considera una fuente natural de opioides cerebrales.

Tanto nuestro cuerpo como nuestro cerebro secretan hormonas, poderosas sustancias químicas que nos pueden hacer sentir muy bien o muy mal. Normalmente, pensamos en las hormonas solo en relación con nuestra sexualidad, pero existen muchos tipos que nos afectan de muchas maneras en nuestros sentimientos, percepciones y comportamientos.
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