El nombre literario de Fariduddin Attar es Attar, el farmacéutico o perfumista. Mientras muchos historiadores suponen que adoptó esta palabra descriptiva porque su padre tenía una farmacia, la tradición Sufi es que “Attar” oculta un significado iniciático. Si empleamos el método usual para descifrar claves mediante el sistema Abjad, conocido por casi todos los que hablan y escriben árabe y persa, las letras pueden ser sustituidas por las siguientes cifras:A (yn) = 70Ta = 9Ta = 9Alif = 1Ra = 200Las letras deben colocarse de acuerdo con la ortografía semítica convencional. El Hisab el-Jamal (reordenamiento estándar de letras y números) es la forma más simple del empleo del Abjad, usado en muchos nombres poéticos. Este reordenamiento requiere sumar los valores de las letras (70 + 9 + 9 + 1 + 200), que da un total de 289. A fin de hallar una nueva raíz “oculta” de tres letras, tenemos que dividir otra vez el total (también por procedimiento estándar), en centenares, decenas y unidades, como sigue:289 = 200, 80, 9.Estas tres cifras se transforman en:200 = R; 80 = F; 9 = T.Ahora hemos de buscar en un diccionario las palabras que corresponden con cualquier ordenación de estas tres letras. En los diccionarios árabes, las palabras están siempre clasificadas según sus raíces básicas (usualmente de tres letras), lo cual facilita la tarea. Las tres letras solo pueden ser agrupadas de las siguientes maneras: RFT, RTF, FRT, FTR y TFR.La única raíz trilítera que está relacionada con los significados religiosos, interiores o iniciáticos, es la raíz FTR.“Attar” es un cifrado del concepto de FTR, que es el mensaje sobre la enseñanza que Fariduddin Attar está transmitiendo.Attar fue uno de los más grandes maestros Sufis. Antes de analizar las implicaciones de la raíz FTR en árabe, podemos recapitular sus ideas. El Sufismo es una forma de pensar revestida por Attar y sus seguidores (incluyendo a Rumi, su discípulo) de un formato religioso. Se ocupa del crecimiento y del tema de la evolución orgánica de la humanidad. Su consecución está asociada con el amanecer después de la oscuridad, la partición del pan después de un ayuno y la intensa actividad física y mental, impremeditada, como una respuesta a impulsos intuitivos.La raíz FTR contiene: 1) asociaciones religiosas; 2) conexiones entre el cristianismo y el islam, porque los Sufis dicen que son musulmanes pero también cristianos esotéricos; 3) la idea de rapidez o acción impremeditada; 4) humildad, el dervichismo; 5) un fuerte impacto (de ideas o movimiento, tal como son aplicados en escuelas derviches para Sufis bajo entrenamiento); 6) “la uva”, analogía poética Sufi de la experiencia interna; 7) algo que irrumpe fuera del seno de la naturaleza.Cada una de estas ideas está contenida en las palabras árabes derivadas de la raíz FTR, formando un mosaico de la existencia Sufi. Podemos examinar ahora la raíz y su uso:FaTaR = partir, dividir una cosa; descubrir; empezar; crear una cosa (Dios)FuTR = un hongo (aquello que fuerza su camino hacia arriba abriendo una brecha)FaTaRa = desayunar, romper un ayunoTaFaTTaR = dividir o hender‘IYD elFiTR = el Festín del Rompimiento del AyunoFiTRAT = disposición natural; sentimiento religioso; la religión del Islam (sumisión a la voluntad divina)FaTIR = pan sin levadura; acción impremeditada o precipitada; prisaFaTIRA = torta pequeña y plana, como la usada como sacramentoFATiR = el CreadorFuTaiyRi = hombre indigno, vacío, bruscoFuTAR = un objeto romo, como una espada desafilada

Los Sufis

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El hombre literario


En la Orden de Khidr (que es san Jorge y también Khidr, el patrón de los Sufis, el guía oculto y a veces identificado como Elías), que aún existe en la actualidad, se citan pasajes del Mantiq ut-Tair (Parlamento de los Pájaros) de Attar. Lo siguiente es parte del ceremonial de la iniciación:Le preguntaron al mar por qué iba vestido de azul, el color del duelo, y por qué se agitaba como si el fuego lo pusiera en ebullición. Contestó que la túnica azul hablaba de la tristeza de la separación del Amado, “y que era el fuego del Amor lo que lo hacía bullir”. El amarillo, continúa el recital, es el color del oro: la alquimia del Hombre Perfeccionado que es refinado hasta ser, en cierto sentido, oro. La túnica de la iniciación consta del manto azul Sufi, con capucha y una banda amarilla. Estos dos colores, al ser mezclados, forman el verde, el color de la iniciación y la naturaleza, la verdad y la inmortalidad. El Mantiq fue escrito unos ciento setenta años antes de la fundación de la misteriosa Orden de la Jarretera, que originalmente se conocía como Orden de san Jorge.La orden Sufi, cuya creación y posiblemente su desarrollo son atribuidos a Attar – y que ciertamente contiene la tradición de su concentración –, realiza ejercicios destinados a producir y mantener la armonía del participante con la totalidad de la Creación, y se parece mucho a las otras órdenes del Sufismo, las tarikas. Las fases de desarrollo de un Sufi, aunque puedan ocurrir con distinto orden en individuos diversos, están descritas en El parlamento de los pájaros.Los pájaros, que representan a la humanidad, son convocados por la abubilla, el Sufi, que les propone comenzar la búsqueda de su misterioso rey. Él se llama Simurgh y vive en las montañas de Kaf. Cada uno de los pájaros, después de sentir al principio cierta excitación ante la perspectiva de tener un rey, empieza a inventar excusas para no formar parte del viaje hacia el Rey oculto. La abubilla, tras escuchar las excusas de todos, replica con un cuento que ilustra la inutilidad de preferir lo que se tiene o podría tenerse a lo que se debería tener. El poema está lleno de imaginería Sufi, y tiene que ser estudiado en detalle si se lo ha de comprender adecuadamente. El anillo de Salomón, la naturaleza de Khidr el guía oculto y anécdotas de los sabios antiguos llenan sus páginas.Finalmente la abubilla dice a los pájaros que en la búsqueda tienen que atravesar siete valles. El primero es el Valle de la Búsqueda, donde amenazan toda clase de peligros y donde el peregrino debe renunciar a los deseos. Luego viene el Valle del Amor, el área ilimitada donde el aspirante es consumido completamente por la sed del Amado. El Amor es seguido por el Valle del Conocimiento Intuitivo, en el cual el corazón recibe directamente la iluminación de la Verdad y una experiencia de Dios. En el Valle del Desapego el viajero se libera de deseos y dependencias.En el intercambio entre la abubilla y el ruiseñor, Attar expone la inutilidad del éxtasis, a los místicos que siguen la aventura por la aventura en sí, a los que se embriagan con anhelos, a los que se entregan a la experiencia extática y no están en contacto con la vida humana.El apasionado ruiseñor se adelantó, fuera de sí en su fervor. En cada uno de sus mil variados trinos dio cuenta de un diferente misterio del significado. Habló de misterios tan elocuentemente que todos los demás pájaros enmudecieron.“Yo conozco los secretos del amor”, dijo. “Durante toda la noche entono mi llamada amorosa. Yo mismo enseño los secretos; y mi canción es el lamento de la flauta mística y los gemidos del laúd. Soy yo quien puso en movimiento a la Rosa y quien mueve los corazones de los amantes. Continuamente enseño nuevos misterios, a cada momento nuevas notas de tristeza, como las olas del mar. Quienquiera que me oye se extasía hasta perder el sentido, contrario a sus modos normales. Cuando largamente estoy despojado de mi amor, la Rosa, me lamento incesantemente… Y cuando la Rosa vuelve al mundo en verano, abro mi corazón al júbilo. No todos conocen mis secretos: pero la Rosa sí. Pienso nada más que en la Rosa; lo único que deseo es la Rosa de rubí. “Llegar hasta el Simurgh, eso me supera: el amor de la Rosa es suficiente para el ruiseñor. Es para mí que ella florece… ¿Puede el ruiseñor vivir una sola noche sin la Amada?”La abubilla exclamó: “¡Oh, perezoso, que te ocupas de la mera forma de las cosas! ¡Abandona los placeres de la forma seductora! El amor por el rostro de la Rosa no ha hecho más que clavar espinas en tu corazón. Es tu ama. Por muy bella que sea la Rosa, su belleza desaparece en pocos días. El amor por algo tan perecedero solo puede causar repugnancia al Hombre Perfeccionado. Si la sonrisa de la Rosa despierta tu deseo, es solo para retenerte incesantemente en la pena. Es ella quien se ríe de ti cada primavera, y no llora: deja a la Rosa y a la rojez.”Comentando este pasaje, un maestro remarca que Attar no se refiere solamente al extasiado que no lleva su misticismo más allá del arrebatamiento. También se refiere al equivalente del extasiado, a la persona que siente amor de modo frecuente e incompleto y que, a pesar de ser profundamente afectada por él, no es regenerada y alterada hasta el punto de que su mismo ser experimente un cambio: “Este es el fuego del amor que purifica, que es diferente cada vez que ocurre, que quema la médula y hace incandescente a la semilla. El mineral se separa de la matriz y emerge el Hombre Perfeccionado, alterado de tal modo que cada aspecto de su vida se ha ennoblecido. No ha cambiado en el sentido de ser diferente; pero está completado y esto lo convierte en un hombre poderoso. Cada fibra ha sido purificada, elevada a un estado superior, vibra en un tono más alto, da una nota más directa y más penetrante, atrae la afinidad en el hombre y la mujer, es más amado y más odiado; participa de un destino, una porción; infinitamente asegurado y reconocido, es indiferente a las cosas que le afectaban mientras perseguía la mera sombra de la cual esto es la substancia, por muy sublime que haya sido aquella experiencia previa.”Este maestro (Adil Alimi) advierte que tales sentimientos no le atraerán a todo el mundo. Serán “puestos en duda por el materialista, atacados por el teólogo, ignorados por el romántico, evitados por el superficial, rechazados por el extático y bien recibidos pero incomprendidos por el teórico y el Sufi imitativo”. Pero, continúa, debemos recordar qadam ba qadam (paso a paso): “Antes de beber la quinta copa debes haber bebido las cuatro primeras, cada una de las cuales es deliciosa.”Se da cuenta de que las cosas, ya sean nuevas o viejas, no tienen importancia. Las cosas que se han aprendido carecen de valor. El viajero está experimentando todo de nuevo. Por ejemplo, comprende la diferencia entre el tradicionalismo y la realidad de la cual es un reflejo.El quinto valle es el Valle de la Unificación. Ahora el buscador comprende que las cosas e ideas que le parecían diferentes no son en realidad más que una sola.En el Valle del Asombro, el viajero halla la perplejidad y también el amor. Al conocimiento ya no lo comprende como antes. Algo llamado Amor lo reemplaza.El séptimo y último valle es el de la Muerte. Aquí es donde el buscador entiende el misterio, la paradoja de que “una gota individual puede fusionarse con el océano y sin embargo permanecer significativa. Ha encontrado su ‘lugar’.”

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KHIDR


El egoísmo del aspirante a discípulo, al buscar su propio desarrollo y perseguir sus intereses, es otro tema acentuado entre los Sufis. Hay que lograr un equilibrio entre querer algo para sí mismo y quererlo además para la comunidad. El vínculo entre los Sufis y los Hermanos de la Sinceridad, apenas advertido por los observadores externos, es remarcado por Saadi en su capítulo acerca de este problema. Los Hermanos eran una sociedad de sabios que preparaban recensiones del conocimiento disponible y las publicaban anónimamente por el bien de la educación, sin que ninguno de ellos deseara incrementar su fama a través de dicha tarea. Dado que eran una sociedad secreta, se sabía poco acerca de ellos; debido a que la “sinceridad” se asocia con los Sufis, muchas veces se les preguntaba sobre ellos a los maestros Sufis. Saadi da esta lección sobre los misteriosos Hermanos en el relato cuarenta y tres:A un sabio se le preguntó sobre los Hermanos de la Sinceridad. Dijo: “Incluso el menos digno de ellos honra los deseos de sus compañeros por encima de los suyos. Como dicen los sabios: ‘Un hombre ensimismado no es hermano ni pariente’.”

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El egoísmo del aspirante a discípulo


Nasrudín es pobre… siendo la misma palabra que usan los Sufis para designar a uno de los suyos: “faquir”. Cuando de hecho sí obtiene dinero, lo hace mediante un método y lo usa de un modo incomprensible para el pensador formalista.Un día la esposa de Nasrudín le reprochaba su pobreza.“Si eres un hombre religioso”, le dijo, “deberías rezar por dinero. Si ese es tu empleo se te debería pagar, así como le pagan a todos los demás.”“Muy bien, eso es justo lo que haré.”Saliendo al jardín, Nasrudín gritó lo más fuerte que pudo. “¡Oh, Dios mío! Te he servido todos estos años sin provecho financiero. Mi esposa dice ahora que se me debería pagar. ¿Por lo tanto, puedo obtener de inmediato cien monedas de oro de mis salarios atrasados?”Un avaro, que vivía en la casa contigua, estaba en aquel momento contando su dinero en el techo. Pensando tomar el pelo a Nasrudín, le tiró a los pies una bolsa que contenía exactamente cien denarios de oro.“Gracias”, dijo Nasrudín, y entró corriendo a casa.Le mostró las monedas a su mujer, quien estaba muy impresionada.“Perdóname”, le dijo. “Nunca creí realmente que fueras un santo, pero ahora veo que lo eres.”Durante los días que siguieron, el vecino vio que entraban a casa del Mulá toda clase de cosas lujosas. Empezó a inquietarse, y al final se presentó en casa de Nasrudín.“Sabrás, amigo, que soy santo. ¿Qué quieres?”, lo saludó el Mulá.“Quiero que me devuelvas mi dinero. Yo te arrojé la bolsa con oro, no Dios.”“Puede que hayas sido el instrumento, pero el oro no vino como resultado de que yo te lo pidiera a ti.”El avaro estaba fuera de sí. “Te llevaré inmediatamente ante el magistrado y se hará justicia.”Nasrudín aceptó. Apenas salieron a la calle, Nasrudín dijo al avaro: “Yo estoy vestido con harapos. Si aparezco contigo ante el magistrado, puede que la disparidad de nuestro aspecto predisponga en tu favor al tribunal.”“Muy bien”, rugió el avaro; “toma mi túnica y yo vestiré la tuya.”Habían recorrido unos pocos metros cuando Nasrudín dijo: “Tú vas montado y yo voy a pie. Si aparecemos así ante el magistrado, pensará que ha de fallar en favor tuyo.”“¡Yo sé quién va a ganar este caso, sea cual fuere su aspecto! Tú puedes montar mi caballo.”Nasrudín montó el caballo, mientras su vecino caminaba detrás. Cuando les tocó el turno, el avaro explicó lo ocurrido al juez.“¿Y qué contestas tú a esta acusación?”, le preguntó el juez al Mulá.“Señoría, este hombre es un avaro y además sufre alucinaciones. Se imagina que él me dio el dinero. En realidad, vino de una fuente más elevada. Pero a este hombre le pareció que me lo daba él.”“¿Pero cómo puedes probarlo?”“No hay nada más sencillo. Sus obsesiones toman la forma de creer que le pertenecen cosas que no son suyas. Pregúntele de quién es esta túnica…” Nasrudín hizo una pausa y señaló la túnica que llevaba puesta.“¡Es mía!”, gritó el avaro.“Ahora”, continuó Nasrudín, “pregúntele de quién es el caballo que yo montaba al llegar a este tribunal…” “¡Ibas montado en mi caballo!”, chilló el demandante.“Caso cerrado”, dijo el juez.

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Nasrudín es pobre….


Todas las personas, cuando llegan a cierta fase de mera sofisticación personal, creen que pueden encontrar por sí solas el camino hacia la iluminación. Esto es negado por los Sufis, quienes se preguntan cómo una persona puede encontrar algo cuando no sabe lo que es.“Todos se han convertido en buscadores de oro”, dice Rumi, “pero la gente común no lo conoce cuando lo ve. Si no puedes reconocerlo, únete a un hombre sabio.”

Los Sufis

Todas las personas


′′ entre las rosas, sé una rosa, entre las espinas, sé una espina no se refiere inevitablemente al comportamiento social. Los Sufis son poetas y amantes. Según el terreno en el que crece su enseñanza, son soldados, administradores o médicos. Según los ojos del espectador pueden parecer magos, místicos, practicantes de artes incomprensibles. Si los veneras como santos, te beneficiarás de su santidad; pero si trabajas con ellos como asociados, te beneficiarás de su compañía. Para ellos, el mundo es un instrumento de moda, que pule a la humanidad. Ellos, por identificarse con los procesos de creación continua, son ellos mismos fashioneros de otros hombres completos. Algunos hablan, otros están en silencio, algunos caminan parece inquieto, otros se sientan y enseñan. Para entenderlos debes poner en acción una inteligencia que es intuitiva, normalmente mantenida por su enemigo amigable, la inteligencia de la mente lógica. Hasta que puedas entender la ilógicidad, y su significado, evita los Sufis, excepto por servicios limitados, precisos y evidentes.»

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′′ El Sufi es el hombre completo. Cuando dice:


Nasrudín es el espejo en el que uno se ve a sí mismo. A diferencia de un espejo común, cuanto más se contempla, más se proyecta el Nasrudín original sobre él. Este espejo es comparado a la célebre Copa de Jamshid, el héroe persa, que refleja el mundo entero y dentro de la cual los Sufis “miran”.

Dado que el Sufismo no se basa en la conducta o comportamiento artificial en el sentido de detalle externo, sino en el detalle comprensivo, los cuentos de Nasrudín tienen que ser experimentados además de meditados. Incluso el experimentar cada historia contribuirá al “regreso a casa” del místico. Uno de los primeros desarrollos de este regreso a casa es cuando el Sufi muestra signos de una percepción superior. Por ejemplo, será capaz de comprender una situación por medio de la inspiración y no por una cerebración formal. Sus actos, por consiguiente, pueden a veces desconcertar a los observadores que trabajan en el plano ordinario de la consciencia: pero sin embargo sus resultados serán correctos.

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Nasrudín


La astucia del Mulá, forzosa por la necesidad de esquivar las redes tendidas por el Viejo Villano, aparece en un cuento tras otro. Su locura aparente es característica del Sufi, cuyos actos pueden ser inexplicables y antojarse demenciales al observador. En un cuento tras otro él subraya la aseveración Sufi de que no puede obtenerse nada sin pagar por ello. Este pago puede tomar una de las muchas formas de sacrificio: de ideas arraigadas, de dinero, del modo de hacer las cosas. Este último punto es esencial, porque la búsqueda Sufi es imposible si las áreas empleadas para el viaje ya están ocupadas por elementos que impiden que el viaje pueda realizarse.

Y no obstante, al final, Nasrudín escapa sin castigo. Esto señala el hecho de que aun cuando el Sufismo exija privaciones en las primeras fases y pueda parecer que el Buscador está “pagando”, realmente no paga nada en absoluto. Es decir, no paga con nada que tenga un valor definitivo.

La actitud Sufi para con el dinero es especial, bien alejada de la suposición superficial, filosófica o teológica de que el dinero es el origen de todos los males, o que de alguna manera la fe se opone al dinero.

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La astucia del Mulá


Los Sufis usan términos técnicos para formular un equivalente aproximado de los misterios que no han de ser verbalizados. Hasta que el buscador esté listo para “captar” la experiencia, se hallará protegido de cometer el error de intentar investigar acerca de ella intelectualmente mediante el uso de estos tecnicismos. El Sufismo, siendo él mismo resultado de la especialización consciente, ha descubierto que no existe un atajo hacia la iluminación. Esto no significa que se requiera mucho tiempo para alcanzarla. Significa que el Sufi debe atenerse al Camino.

Nasrudín, representando el papel de un hombre que busca un atajo, figura en un chiste que transmite esta idea:

Era una mañana espléndida, y el Mulá iba caminando hacia su casa. Pensó: “¿Por qué no tomar un atajo a través del hermoso bosque que hay junto al polvoriento camino?”
“¡Es un día único, un día para búsquedas afortunadas!”, exclamó para sí, adentrándose en la espesura.
Casi inmediatamente se encontró en el fondo de un pozo escondido.

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Nasrudín