Todas las personas, cuando llegan a cierta fase de mera sofisticación personal, creen que pueden encontrar por sí solas el camino hacia la iluminación. Esto es negado por los Sufis, quienes se preguntan cómo una persona puede encontrar algo cuando no sabe lo que es.
“Todos se han convertido en buscadores de oro”, dice Rumi, “pero la gente común no lo conoce cuando lo ve. Si no puedes reconocerlo, únete a un hombre sabio.”
Los Sufis

Todas las personas


 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lo que menos se pretende con la escritura de este libro es que vaya a ser considerado hostil para con el escolasticismo o el método académico. Eruditos de Oriente y Occidente han consagrado heroicamente sus vidas laborales a proporcionar, por medio de sus propias disciplinas, el material literario y filosófico Sufi al mundo entero. En muchos casos han fielmente registrado la propia insistencia de los Sufis en que el Camino de los Sufis no puede ser comprendido por medio del intelecto o del aprendizaje ordinario a través de libros. El hecho de que este principio no les haya impedido intentar traer al Sufismo dentro del ámbito de su propia comprensión es un tributo a su honradez intelectual y a la fe en su propio sistema de investigación.

Sin embargo, sería falso para con el Sufismo no afirmar que este no puede ser apreciado más allá de cierto punto excepto dentro de una situación real de enseñanza, la cual requiere la presencia física de un maestro Sufi. Para el Sufi, no es casual que la “doctrina secreta”, cuya existencia ha sido sospechada y buscada desde tiempo inmemorial, resulte ser tan elusiva para el buscador. Si, digamos, el comunismo es una religión sin un dios, el estudio académico del Sufismo sin ser de alguna forma un “Sufi operante” es el Sufismo despojado de su factor esencial. Si esta aserción va en contra de la tradición racional de que todo individuo puede encontrar la verdad solamente mediante el ejercicio de las facultades con las cuales ha sido dotado, hay solo una respuesta. El Sufismo, la “tradición secreta”, no se encuentra disponible sobre una base de suposiciones que pertenecen a otro mundo, el mundo del intelecto. Si se siente que la verdad sobre hechos extrafísicos debe ser buscada solamente por medio de un modo de pensar, el racional y “científico”, no podrá haber contacto entre el Sufi y el buscador supuestamente objetivo.

La literatura y enseñanza preparatoria Sufis están diseñadas para ayudarnos a cerrar la brecha entre estos dos mundos de pensamiento. Si no fuese posible proporcionar puente alguno, este libro sería inútil y no debería haber sido escrito.

Los Sufis

La nueva traducción está disponible en todos los formatos: impreso (tapa blanda y dura), eBook y muy pronto el audiolibro.

También lo puedes leer gratis, aquí:

https://idriesshahfoundation.org/es/books/los-sufis/

Prefacio







El espíritu de escepticismo sobre cuestiones metafísicas no se limita en modo alguno a Occidente. En Oriente, no es inusual que la gente diga que sienten que el discipulado en una escuela mística los privará de su autonomía o les robará algo. Generalmente tales personas son ignoradas por los Sufis pues aún no han alcanzado la fase en que comprenderán que ya son prisioneros de una tiranía mucho peor (la del Viejo Villano) que cualquier cosa que pudiera ocurrirles en una escuela mística. Hay un sucinto chiste de Nasrudín que señala esto:
“Oigo a un ladrón en el piso de abajo”, le susurró una noche la esposa al Mulá.
“No oigo nada”, contestó Nasrudín. “No tenemos nada que pueda robarnos. Si hay suerte, tal vez él se deje algo olvidado.”
Nasrudín, ladrón de muchas casas vacías, siempre deja algo en ellas si los moradores saben reconocerlo.

Los Sufis

La nueva traducción está disponible en todos los formatos: impreso (tapa blanda y dura), eBook y muy pronto el audiolibro.

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La regeneración de una parte esencial de la humanidad es, según los Sufis, el objetivo del ser humano. La separación del hombre de su esencia es la causa de su desarmonía e insatisfacción. Su misión es la purificación de la escoria y la activación del oro. El medio para lograrlo se encuentra dentro del hombre: es la Piedra Filosofal. La palabra árabe para piedra está asociada con la palabra para designar lo “oculto, prohibido”. Por consiguiente el símbolo de la piedra fue adoptado según la regla normal de asonancia utilizada entre los Sufis.

La piedra, la cosa oculta, que es tan poderosa, se llama también azogue en Occidente. Los orientalistas han determinado que azogue proviene de una de estas dos palabras: el-dhat (o ez-zat), que significa esencia o realidad interna; o bien zibaq, mercurio. La piedra, según los Sufis, es el dhat, la esencia, la cual es tan poderosa que puede transformar cualquier cosa que entre en contacto con ella. Es la esencia del hombre, la cual participa de aquello que la gente llama lo divino. Es la “luz solar”, capaz de elevar a la humanidad hasta la etapa siguiente.

Los Sufis
Puedes leer el libro aquí, gratis:
https://idriesshahfoundation.org/es/books/the-sufis