Al escuchar ruidos extraños en su casa, el Mulá se asustó y se escondió en un armario.
En el curso de su búsqueda, los dos ladrones abrieron la puerta y lo encontraron acurrucado allí.
“¿Por qué te estás escondiendo de nosotros?”, preguntó uno de ellos.
“Me escondo porque me siento avergonzado de que no haya nada en esta casa digno de vuestra atención”.
Las hazañas del incomparable Mulá Nasrudín

Los ladrones