Arrogantes y generosos

Los Sufis, al contrario que otros místicos o supuestos poseedores de conocimiento especial, tienen fama de ser arrogantes. Esta arrogancia, según ellos mismos, se debe solo a una mala interpretación de su comportamiento por parte de la gente. “Una persona”, dicen, “que pudiese encender un fuego sin frotar palos y que lo dijera, le resultaría arrogante a alguien que no pudiera hacerlo”.

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Abdullah ben Yahya le estaba mostrando a un visitante un manuscrito que había producido.
Este hombre dijo: “Pero esta palabra ha sido escrita incorrectamente.”
De inmediato borró la palabra y la escribió según el parecer del invitado.
Cuando este se hubo ido le preguntaron a Abdullah: “¿Por qué hiciste eso, sobre todo cuando de hecho la ‘corrección’ era errónea, y escribiste la palabra equivocada en lugar de la original que era correcta?”
Contestó: “Fue una ocasión social. El hombre creyó que me estaba ayudando y que la expresión de su ignorancia era un indicio de conocimiento. Apliqué el comportamiento de la cultura y la amabilidad, no el de la verdad, pues cuando la gente quiere amabilidad e intercambio social no pueden tolerar la verdad. Si hubiese tenido con este hombre una relación de maestro-discípulo, las cosas habrían sido diferentes. Solo los estúpidos y los pedantes imaginan que su deber es enseñarle a todo el mundo, cuando generalmente la motivación de la gente no es buscar instrucción, sino atraer atención.”

La sabiduría de los idiotas

La nueva traducción ya está disponible en todos los formatos: papel + eBook + audiolibro.

También, como siempre, lo puedes leer gratuitamente aquí:

https://idriesshahfoundation.org/…/la-sabiduria-de-los-idi…/

Corrección


El apego llamado gracia

Un dedicado y estudioso buscador de la verdad llegó a la Tekkia de Bahaudin Naqshband.
Según la costumbre, asistió a las conferencias y no hizo preguntas.
Cuando finalmente Bahaudin le dijo: “Pídeme algo”, este hombre dijo:
“Shah, antes de venir a verte estudié tal y tal filosofía con fulano de tal. Viajé hasta tu Tekkia atraído por tu reputación.
“Al escuchar tus conferencias he quedado muy impresionado con lo que dices y me gustaría continuar mis estudios contigo.
“Pero, dado que tengo semejante gratitud y apego a mis estudios previos y maestros, me gustaría que explicases su conexión con tu trabajo o al menos que me hagas olvidarlos, para que pueda continuar sin una mente dividida.”
Bahaudin dijo:
“No puedo hacer ninguna de esas cosas. Lo que puedo hacer, sin embargo, es informarte de que el estar apegado a una persona y a un credo e imaginar que semejante apego proviene de una fuente superior, es una de las señas más obvias de la vanidad humana. Si una persona se obsesiona con los dulces, los llamaría divinos si alguien se lo permitiese.
“Con esta información puedes aprender sabiduría. Sin ella, solamente puedes aprender apego y llamarlo gracia.”
“El hombre que necesita malumat (información), siempre supone que necesita maarifat (sabiduría)
Si realmente es un hombre de información, verá que lo siguiente que necesita es sabiduría.
Si es un hombre de sabiduría, solamente entonces estará libre de la necesidad de información.”