El maestro Sufi Ajnabi dijo:
“Escribe a Mulá Firoz y dile que no tengo tiempo para entablar correspondencia con él, y por lo tanto no tengo nada que decir a su carta.”
El discípulo Amini dijo:
“¿Es tu intención molestarlo con esta carta?”
Ajnabi dijo:
“Él se ha molestado por algunos de mis escritos. Este fastidio ha hecho que me escriba. Mi propósito, al escribir el pasaje que lo encoleriza, era encolerizar a tales como él.”
Amini dijo:
“Y esta carta, ¿lo encolerizará aún más?”
Ajnabi dijo:
“Sí. Cuando estaba enfurecido con lo que yo escribí, no observó su propia cólera, lo cual era mi intención. Él pensó que me estaba observando, cuando en realidad únicamente estaba encolerizado. Ahora escribo de nuevo para suscitar cólera, de modo que pueda ver que está colérico. El objetivo es que el hombre se dé cuenta de que mi trabajo es un espejo en el cual se ve a sí mismo.”
Amini dijo:
“La gente del mundo ordinario siempre considera malintencionados a quienes provocan cólera.”
Ajnabi dijo:
“El niño puede considerar malintencionado al adulto que intenta sacar una espina de su mano. ¿Es ello una justificación para intentar impedir que el niño crezca?”
Amini dijo:
“¿Y si el niño guarda rencor contra el adulto que le saca la espina?”
Ajnabi dijo:
“El niño realmente no guarda ese rencor, porque algo dentro de él sabe la verdad.”
Amini le preguntó:
“Pero, ¿qué ocurre si nunca llega a conocerse a sí mismo, y sin embargo continúa imaginando que otros están motivados por sentimientos personales?”
Ajnabi dijo:
“Si nunca llega a conocerse a sí mismo, no tendrá ninguna importancia lo que él piense de otras personas pues nunca podrá comprender cómo son realmente.”
Amini preguntó:
“En vez de producir cólera una vez más, ¿no sería posible explicar que el escrito original fue compuesto con este propósito, e invitar al Mulá a revisar sus sentimientos previos?”
Ajnabi dijo:
“Es posible hacer esto, pero no tendrá un efecto adecuado; más bien tendrá un efecto adverso. Si le cuentas tus motivos al hombre, imaginará que te estás disculpando, y esto hará surgir en él sentimientos que le son dañinos únicamente a él. Por consiguiente, al explicarle, le estarás de hecho causando un perjuicio.”

La exploración dérmica
Puedes leer el libro, gratis, aquí:
http://idriesshahfoundation.org/…/l…/la-exploracion-dermica/

Causar molestia


Kasab de Mazar

El Sheikh Kasab de Mazar llegó a la ciudad de Mosul y entró en una mezquita donde un clérigo se dirigía a una gran audiencia hablando acerca de moralidad y buenas obras.
El clérigo, viendo que Kasab se sentaba, gritó:
“¡Y no puedo finalizar mejor mis palabras sino diciendo que espero que el herético Kasab rectifique su conducta y no esparza palabras de disenso mientras esté entre nosotros! ¡Por supuesto, él sólo hará de cuenta que está diciendo la verdad!”
Kasab se levantó y dijo:
“Mañana, en el centro de la ciudad, pronunciaré palabras hipócritas para que todos las oigan. Pero aquellos que no deseen ser corrompidos pueden mantenerse alejados, a menos que sean lo suficientemente puros, a través de los esfuerzos constantes hacia la verdad ejercitados por el clérigo, para soportar mis abominaciones.”
Al día siguiente una inmensa muchedumbre de gente se había reunido para escuchar a Kasab. Él dijo:
“He venido para hablarles por su propio bien.”
Alguien preguntó:

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Cinco clases de estupidez

 

Los sabios han dicho que cinco son los signos de la estupidez:
Primero, buscar el propio bien mientras se daña a otros.
Segundo, buscar la cosecha de los últimos días sin disciplina ni servicio.
Tercero, amar a las mujeres de un modo severo y descarado.
Cuarto, querer aprender los refinamientos de la ciencia, fácil y confortablemente.
Quinto, esperar amistad sin ser uno mismo confiable y fidedigno.

Anwar-i-Suhaili

La exploración dérmica
Español: https://idriesshahfoundation.org/es/books/la-exploracion-dermica/