Nuri Bey era un reflexivo y respetado albanés que había desposado a una mujer mucho más joven que él.
Un atardecer, habiendo retornado a su hogar más temprano que de costumbre, un fiel sirviente se le acercó y dijo:
“Vuestra esposa, nuestra señora, está actuando sospechosamente.
“Se encuentra en sus aposentos con un enorme cofre, el cual perteneció a vuestra abuela, lo suficientemente grande como para contener un hombre.
“Sólo debería contener unos pocos bordados antiguos.
“Creo que ahora quizá haya mucho más en él.
“Ella no permite que yo, vuestro más antiguo criado, mire dentro.”
Nuri fue a la habitación de su mujer, y la encontró sentada desconsoladamente junto a la enorme caja de madera.
“¿Me mostrarás qué hay en el cofre?”, preguntó.
“¿Debido a la sospecha de un sirviente, o porque no confías en mí?”
“¿No sería más fácil abrirlo, sin pensar en los matices?” preguntó Nuri.
“No creo que sea posible.”
“¿Está cerrado?”
“Sí.”
“¿Dónde está la llave?”
Ella la mostró. “Despide al sirviente y te la daré.”
El sirviente fue despedido. La mujer entregó la llave y se retiró, obviamente perturbada.
Nuri Bey pensó un largo rato. Luego llamó a cuatro jardineros de su finca. Juntos transportaron por la noche el cofre cerrado hacia un distante lugar de la hacienda, y lo enterraron.
El asunto jamás volvió a ser mencionado.

Cuentos de los derviches
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http://idriesshahfoundation.org/…/libros/cuentos-de-los-de…/

El viejo cofre de Nuri Bey




 

 

 

 

 

 

 

 

 

Desarrollé el hábito de examinar mis suposiciones sin que esto se volviese compulsivo gracias a una frase que oí en un intercambio de enseñanza cuando yo debía tener alrededor de doce años. Esto ocurrió cuando el Sufi dijo a alguien:

“Si tienes que hacer esa pregunta, no vas a ser capaz de entender la respuesta.” A medida que pasó el tiempo, descubrí cómo formular las preguntas cuyas respuestas pudieran serme útiles.

Una actitud que puede parecer desconcertante pero que entrena a la mente para ser flexible sin producir cinismo, es otra preocupación Sufi habitual. Uno de mis maestros me lo puso de este modo memorable, y yo fui capaz de usarlo como marco de referencia a través del cual abordar muchas cosas, incluso los muchísimos cambios en la vida y circunstancias que me acontecieron:

Los indoctos y los mal instruidos.

“La retrospección”, dijo, “muestra cuán a menudo lo que ayer se llamaba verdad puede convertirse en el absurdo de hoy. La verdadera habilidad estriba en respetar la verdad relativa sin DAÑARSE uno mismo al negarse a comprender que esta será suplantada. Cuando observes que las controversias de hoy a menudo no revelan la relevancia sino el choque de los indoctos con los mal instruidos, y cuando puedas soportar este conocimiento sin cinismo, como un amante de la humanidad, se abrirán para ti mayores compensaciones que un sentimiento de tu propia importancia o la satisfacción al pensar sobre la poca fiabilidad de otros.

Un escorpión perfumado

Examinando suposiciones


 

 

 

 

 

 

 

 

 

Un hombre fue a ver a Jan Fishan y dijo:
“He seguido a muchos maestros y estoy en contacto con un gran número de sabios. Por favor, préstame tu propia atención y ayuda.”
Jan Fishan contestó:

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Jan Fishan y el buscador