Un peregrino devoto viajó durante varios días para visitar al Baba Charkhi. Cuando llegó a la casa de este, el peregrino se afligió mucho al ver que, a pesar de que era el mes del ayuno, Charkhi estaba sentado al mediodía ingiriendo grandes cantidades de carne asada.Aunque amargamente decepcionado, el peregrino realizó su saludo y se sentó durante tres días junto al Baba, esperando que alguna explicación le fuese ofrecida. Pero no hubo ninguna, y el desconsolado peregrino emprendió el viaje de regreso a casa. No había aún llegado lejos cuando vio la celda de un hombre religioso a la vera del camino, y se detuvo a rezar y pasar algún tiempo junto al anacoreta.El religioso, después de haber compartido un rato sentados, dijo:“Estás triste y tu aflicción infecta el aire tanto que yo no puedo mantener mi paz. ¿Puede ser que hayas ido a visitar a Charkhi?”El peregrino dijo:“¡Tu percepción de mi estado es innegablemente una evidencia de la santidad de tus vigilias! Con esa observación has transformado mi dolor, en deleite, y en lugar de tristeza ahora tengo esperanza. ¿Pero puedes contarme qué le ha sucedido al gran Charkhi para que se comporte de semejante manera?”El hombre santo contestó:“Nada le ha sucedido a Charkhi. Yo me ocupo de plegarias y ayunos. Entono cantos devocionales y cumplo prácticas especiales. Soy abstemio y sigo las reglas formuladas para aquellos que lograrían. Esto es lo que tú deberías estar haciendo también, y esto es lo que Charkhi reconoció en ti, y lo que te dijo mediante sus acciones.“Si yo fuese un hombre tan grande como Charkhi, no necesitaría de tales cosas. Si tú estuvieses en condiciones de convertirte en su discípulo, no habrías sido influenciado por las apariencias o quedado insensible ante la realidad. Tú y yo estamos en la misma terrible situación. Algún día, uno u otro de nosotros, o ambos, quizá alcancemos la etapa en que podamos convertirnos en discípulos del Baba Charkhi.”

El monasterio mágico

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ABSTENCIÓN


The Sufi affirms that he perceives the reality beyond outward form, in contrast to those who merely fix upon form. Form is useful, but it is secondary. As the great Sufi exponent Ibn al Arabi puts it, in his Interpreter of Desires:My heart has become able to take on any formA grazing ground for gazelles, a [Christian] monastery of monks An idol-house [of the pagans], the [Islamic] pilgrim’s Mecca mosqueThe tablets of the [Jewish] Torah and the Qur’an’s pages I follow the faith of Love: wherever its riding-mounts face, that is my religion and my faith.This passage illustrates, quite dramatically, that the mystic has a religion and a faith totally different from that professed by those wedded to externals, externals which, to the ignorant, are the religion.

Sufi Thought and Action

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The Sufi affirms that he perceives the reality beyond outward form


En primer lugar, dado que estamos hablando de la naturaleza del conocimiento Sufi: ser un Sufi es tener experiencia. Un maestro Sufi (no todos los Sufis son maestros) es uno que ha “ido más allá” de los límites ordinarios y se ha vuelto consciente de una realidad que le permite ver la condición general y específica de la humanidad además de otras cuestiones relacionadas a esta dimensión mayor. A esto podríamos representarlo aproximadamente como si fuera el equivalente a mirar algo desde el piso y ser capaz de volar o planear sobre eso. Esta re-percepción del mundo le permite al maestro guiar a otros hacia donde él ‘está’. Es por ello que se ha dicho que no sólo conoce las respuestas a las preguntas sino que además sabe cuáles son las verdaderas preguntas. Debido a que también es humano (‘En el mundo pero no DE él’), puede entender las barreras a la percepción que existen ocasionalmente, y en un cierto fluir, en la mente de otros. Por ende las palabras: ‘Es el Guía hacia la Vía quien, habiendo estado antes allí, puede conducir a su estudiante hacia la meta’.

Neglected Aspects of Sufi Study

conocimiento Sufi:


El Sufi afirma que percibe la realidad más allá de la forma externa, en contraste con aquellos que meramente se fijan en la forma. La forma es útil, pero es secundaria. Tal como lo expresa el gran exponente Sufi Ibn al Arabi, en su Intérprete de los deseos:Mi corazón se ha vuelto capaz de asumir cualquier forma:Una pradera para las gacelas, un monasterio (cristiano) de monjesUna casa de ídolos (de los paganos), la mezquita de La Meca del peregrino (islámico)Las tablas de la Torá (judía) y las páginas del CoránSigo la Fe del Amor; adondequiera que apunte su montura, esa es mi religión y fe.Este pasaje ilustra, muy notablemente, que el místico tiene una religión y fe totalmente diferente a aquella profesada por quienes están aferrados a las apariencias; apariencias que, para el ignorante, son la religión.

Pensamiento y acción Sufi

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El Sufi afirma que percibe la realidad más allá de la forma externa




Nasrudín es pobre… siendo la misma palabra que usan los Sufis para designar a uno de los suyos: “faquir”. Cuando de hecho sí obtiene dinero, lo hace mediante un método y lo usa de un modo incomprensible para el pensador formalista.Un día la esposa de Nasrudín le reprochaba su pobreza.“Si eres un hombre religioso”, le dijo, “deberías rezar por dinero. Si ese es tu empleo se te debería pagar, así como le pagan a todos los demás.”“Muy bien, eso es justo lo que haré.”Saliendo al jardín, Nasrudín gritó lo más fuerte que pudo. “¡Oh, Dios mío! Te he servido todos estos años sin provecho financiero. Mi esposa dice ahora que se me debería pagar. ¿Por lo tanto, puedo obtener de inmediato cien monedas de oro de mis salarios atrasados?”Un avaro, que vivía en la casa contigua, estaba en aquel momento contando su dinero en el techo. Pensando tomar el pelo a Nasrudín, le tiró a los pies una bolsa que contenía exactamente cien denarios de oro.“Gracias”, dijo Nasrudín, y entró corriendo a casa.Le mostró las monedas a su mujer, quien estaba muy impresionada.“Perdóname”, le dijo. “Nunca creí realmente que fueras un santo, pero ahora veo que lo eres.”Durante los días que siguieron, el vecino vio que entraban a casa del Mulá toda clase de cosas lujosas. Empezó a inquietarse, y al final se presentó en casa de Nasrudín.“Sabrás, amigo, que soy santo. ¿Qué quieres?”, lo saludó el Mulá.“Quiero que me devuelvas mi dinero. Yo te arrojé la bolsa con oro, no Dios.”“Puede que hayas sido el instrumento, pero el oro no vino como resultado de que yo te lo pidiera a ti.”El avaro estaba fuera de sí. “Te llevaré inmediatamente ante el magistrado y se hará justicia.”Nasrudín aceptó. Apenas salieron a la calle, Nasrudín dijo al avaro: “Yo estoy vestido con harapos. Si aparezco contigo ante el magistrado, puede que la disparidad de nuestro aspecto predisponga en tu favor al tribunal.”“Muy bien”, rugió el avaro; “toma mi túnica y yo vestiré la tuya.”Habían recorrido unos pocos metros cuando Nasrudín dijo: “Tú vas montado y yo voy a pie. Si aparecemos así ante el magistrado, pensará que ha de fallar en favor tuyo.”“¡Yo sé quién va a ganar este caso, sea cual fuere su aspecto! Tú puedes montar mi caballo.”Nasrudín montó el caballo, mientras su vecino caminaba detrás. Cuando les tocó el turno, el avaro explicó lo ocurrido al juez.“¿Y qué contestas tú a esta acusación?”, le preguntó el juez al Mulá.“Señoría, este hombre es un avaro y además sufre alucinaciones. Se imagina que él me dio el dinero. En realidad, vino de una fuente más elevada. Pero a este hombre le pareció que me lo daba él.”“¿Pero cómo puedes probarlo?”“No hay nada más sencillo. Sus obsesiones toman la forma de creer que le pertenecen cosas que no son suyas. Pregúntele de quién es esta túnica…” Nasrudín hizo una pausa y señaló la túnica que llevaba puesta.“¡Es mía!”, gritó el avaro.“Ahora”, continuó Nasrudín, “pregúntele de quién es el caballo que yo montaba al llegar a este tribunal…” “¡Ibas montado en mi caballo!”, chilló el demandante.“Caso cerrado”, dijo el juez.

Los Sufis

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Nasrudín es pobre….


Todas las personas, cuando llegan a cierta fase de mera sofisticación personal, creen que pueden encontrar por sí solas el camino hacia la iluminación. Esto es negado por los Sufis, quienes se preguntan cómo una persona puede encontrar algo cuando no sabe lo que es.“Todos se han convertido en buscadores de oro”, dice Rumi, “pero la gente común no lo conoce cuando lo ve. Si no puedes reconocerlo, únete a un hombre sabio.”

Los Sufis

Todas las personas