Pero las personas son similares de muchos modos en todo el mundo, y se cuenta la historia de un derviche silencioso que se asentó en un pueblo donde la gente hacía todo lo posible para hacerlo hablar para así obtener de él algunas enseñanzas. Eran incapaces de apaciguar su deseo de que les proporcionase estímulo, y en consecuencia no eran capaces de percibir que el silencioso derviche continuamente emanaba baraka y enseñanzas que de otro modo habrían podido absorber.Un día, cuando decidió seguir su camino, pensó que les daría un indicio de su función, pues aunque era un derviche silencioso, ellos no lo creerían. El colmoLa gente le traía comida todos los días y él siempre la comía. Un día no lo hizo, y cuando la gente llegó con sus ofrendas, él dijo: “Se las pueden llevar!”“¿Pero por qué nunca antes habías pronunciado siquiera una palabra?”, clamaron los aldeanos.“Bueno… ¡es que hasta ahora la comida había estado bien!”

Humor Sufi

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Pero las personas son similares




Muy poco después de la muerte de Maulana Bahaudin Naqshband, un harapiento se acercó a su tumba y exigió:“Condúzcanme hasta el califa (diputado).” El califa no estaba allí. Agregó: “Permitan que Bibi Jan, la viuda del Maulana, me identifique.”Todos estaban perplejos ante el forastero y los seguidores que quedaban del Maulana no sabían qué decir o hacer. El errante dijo:“¡No hay califa, no hay comprensión! Entonces les voy a mostrar algo que incluso un hombre-asno debería saber.”Produjo el sello de Bahaudin Naqshband. Ahora este hombre fue tratado con honores, pero pidió que lo condujesen al muro que estaba frente a la colina de Tillaju; derrumbó parte de aquel muro y les dijo a los presentes que excavasen sus cimientos. Entonces quitó ciertos objetos que estaban enterrados allí y dijo:“Estos son para mí. Habrían sido para los discípulos si hubiesen sido Adeptos.”Alguien preguntó:“¿Por qué los discípulos no los recibieron?”Dijo:“El-Shah les dijo que excavasen los cimientos del muro, pero en cambio construyeron el muro allí arriba. Así que en algún momento el muro habría caído y los invaluables objetos se hubiesen perdido. La holgazanería de los murids (discípulos) para los trabajos manuales, y su superioridad en la imaginación, ha provocado su anulación en el reino espiritual.”Un murid preguntó:“¿Podremos saber de aquellos que no son como nosotros, pues ansiamos conocimiento?”El misterioso derviche dijo:“Aquellos que podrían saber, ya saben; para aquellos que quedan, es demasiado tarde para saber. Por ende se sienten satisfechos por haber estado cerca de el-Shah. Pero sería mejor si se dispersaran. De lo contrario, simplemente repetirán los nombres y las fórmulas de el-Shah y la gente se extraviará al imaginar que esto es Sufismo.”Alguien comentó:“¿Cuál de los Iluminados eres, qué Wali, qué Abdal? ¿No te quedarás con nosotros?”Contestó:“Soy el sirviente de menor rango de los Maestros, los Khwajagan. Un sirviente solamente puede quedarse donde es capaz de cumplir las órdenes de su maestro. No puedo llevar a cabo el servicio de la humildad en compañía de la arrogancia.”Alguien preguntó:“¿Cómo podemos reducir nuestra arrogancia?”Dijo:“Pueden reducirla dándose cuenta de que no son dignos de ser representantes de las enseñanzas de el-Shah; los indignos están doblemente incapacitados. Se autoengañan al imaginar que están estudiando el Camino. Descaminan a otros cuando pretenden enseñarles, incluso mediante insinuación. “Esto no es estudio. Esto no es enseñanza. Donde no hay un representante, la imitación de su posición equivale a una usurpación; la usurpación destruye el alma.”

La sabiduría de los idiotas

La nueva traducción ya está disponible en todos los formatos: papel + eBook + audiolibro.

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El portador del sello





El egoísmo del aspirante a discípulo, al buscar su propio desarrollo y perseguir sus intereses, es otro tema acentuado entre los Sufis. Hay que lograr un equilibrio entre querer algo para sí mismo y quererlo además para la comunidad. El vínculo entre los Sufis y los Hermanos de la Sinceridad, apenas advertido por los observadores externos, es remarcado por Saadi en su capítulo acerca de este problema. Los Hermanos eran una sociedad de sabios que preparaban recensiones del conocimiento disponible y las publicaban anónimamente por el bien de la educación, sin que ninguno de ellos deseara incrementar su fama a través de dicha tarea. Dado que eran una sociedad secreta, se sabía poco acerca de ellos; debido a que la “sinceridad” se asocia con los Sufis, muchas veces se les preguntaba sobre ellos a los maestros Sufis. Saadi da esta lección sobre los misteriosos Hermanos en el relato cuarenta y tres:A un sabio se le preguntó sobre los Hermanos de la Sinceridad. Dijo: “Incluso el menos digno de ellos honra los deseos de sus compañeros por encima de los suyos. Como dicen los sabios: ‘Un hombre ensimismado no es hermano ni pariente’.”

Los Sufis

La nueva traducción está disponible en todos los formatos: impreso (tapa blanda y dura), eBook y muy pronto el audiolibro. También lo puedes leer gratis, aquí:https://idriesshahfoundation.org/es/books/the-sufis/

El egoísmo del aspirante a discípulo


Hay muchos pasajes místicos en el libro sagrado de los musulmanes, así como en las tradiciones del Profeta. Uno es: “Estamos más cerca de él (el hombre) que su vena yugular”; otro: “Él está contigo donde quiera que estés”; y: “Él está en sus propias almas: ustedes no Lo perciben”.Estas son declaraciones generales; pero los exponentes Sufis ponen énfasis en la sura XVIII (verso 65 y siguientes), que ofrece una estrecha analogía con la enseñanza y los Maestros Sufis. En este capítulo, un maestro con conocimiento especial (a quien muchos llaman Khidr, el guía errante) se encuentra con Moisés y le enseña que en la vida hay significados más allá de las apariencias: una clásica afirmación Sufi.Moisés pide que le enseñe la verdad, pero el hombre responde, “¡No serás capaz de tener paciencia conmigo!” Moisés, sin embargo, persiste y se compromete a obedecer al forastero en todo.Comienzan un viaje, del mismo modo que los Sufis denominan “un viaje” a seguir el Sendero, con el pacto de obediencia y paciencia, y que Moisés no hará preguntas.Primero se topan con una barcaza, que el maestro barrena. Moisés pregunta por qué lo hizo, ya que podría ahogar a quienes estaban en ella: “¡Realmente, has hecho algo extraño!”El guía responde, “¿Acaso no te dije que eras incapaz de tener paciencia conmigo?”El texto continúa:Moisés dijo, “No me reprendas por olvidar, ni me aflijas creándome dificultades”.Prosiguieron su camino hasta que, al encontrarse con un joven, el guía lo asesinó. Moisés dijo, “¿Has asesinado a un inocente que no hubo asesinado a nadie? ¡Sin duda has cometido un acto repugnante!”El maestro respondió, “¿Acaso no te dije que eras incapaz de tener paciencia conmigo?”Moisés acordó nuevamente permanecer en silencio, añadiendo que si en el futuro pusiese en duda cualquiera de los actos de su mentor, este podría apartarlo de su compañía.Entonces prosiguieron, hasta que se toparon con los habitantes de un pueblo; les pidieron comida, pero ellos les negaron la hospitalidad. Allí encontraron un muro a punto de derrumbarse, pero el guía lo enderezó. Moisés le reprochó a su maestro que ayudase a aquellos que no habían sido muy amables, pues fue incapaz de contenerse.El maestro misterioso dijo: “Aquí es donde tú y yo nos separaremos. Ahora te diré la interpretación de aquello sobre lo que has sido incapaz de tener paciencia”.Explicó que la barca pertenecía a gente pobre. Al hacerla inservible, hundiéndola bajo el agua, se había asegurado de que un rey usurpador que se estaba apoderando de todas las barcas no la encontrase. Cuando el tirano hubiese desaparecido, los pobres serían capaces de rescatar el bote y ganarse la vida con él.El joven, de haberle perdonado la vida, habría crecido y se habría convertido en un peligro para otros. “En cuanto al muro, pertenecía a dos jóvenes huérfanos del pueblo. Había, allí debajo, un tesoro enterrado sobre el cual tenían derecho. Su padre había sido un hombre virtuoso. De modo que el Señor deseaba que alcanzasen la edad adulta y que desenterraran su tesoro. No lo hice por mi propia voluntad. Tal es la interpretación de aquello sobre lo que fuiste incapaz de tener paciencia”.Esta metáfora transmite precisamente el modo en el cual el Maestro Sufi lleva a cabo su función en la vida. Nótese que el discípulo, si es incapaz de seguirle el ritmo a su maestro, tendrá que ser despedido. Por mucho que lo intente, permanecerá en su propio nivel.Acaso los teólogos argumenten que Moisés tiene que ser un iluminado para poder desempeñar una función profética y transmitir mandamientos divinos relacionados con prácticas espirituales y comportamiento mundano, la esencia de la religión conocida. Pero ellos serían solo aquellos que aceptan el misticismo. Para muchos teólogos ortodoxos de la mayoría de las religiones, el misticismo es anatema. Como lo dice el Akhlaq-i-Mohsini:El pájaro que no tiene conocimiento del agua pura Tiene su pico en agua salada todo el año.Agua pura es un término técnico, con un significado específico entre los Sufis.Cuando escuchan o leen esta historia, algunos siempre se preguntarán – internamente o de otra forma – por qué deberían confiar hasta tal punto en un maestro. Otros incluso cuestionarán si realmente han de confiar en absoluto. La respuesta Sufi a esto es que, simplemente, sin semejante confianza no es posible el aprendizaje. Husain Waiz Kashifi, en Luces de Canopus, dice:La persona que no ha visto el rostro de la confianza… no ha visto nada.La persona que no ha encontrado satisfacción… no ha encontrado nada.

Pensamiento y acción Sufi

Disponible por primera vez en español, en formato papel + ebook. También lo puedes leer gratuitamente aquí:https://idriesshahfoundation.org/…/sufi-thought-and-action

Hay muchos pasajes místicos