Uno de los Sheikhs más eminentes dijo:

“Yo siempre solía causar grandes decepciones a cuantos acudían a mí para que los aceptase como discípulos: no me presentaba a las horas designadas para las disertaciones; era holgazán y olvidadizo. Cuando prometía demostrar un ejercicio o impartir un secreto, por lo general no lo hacía.

“Ahora, primero examina el efecto si yo hubiera respondido a las expectativas del discípulo. Se hubiese sentido tan satisfecho de sí mismo por habérsele provisto de algo que los demás carecían, que este placer le habría henchido su orgullo.

“Sólo es a través de la experiencia de la decepción que una persona puede registrar sus efectos sobre sí misma. La decepción no puede existir sin expectativa . En el camino Sufi, ninguna expectativa es exacta. ‘El damasco esperado nunca es tan dulce cuando llega a la boca’.”

El monasterio mágico
Puedes leer el libro, gratis, aquí:
http://idriesshahfoundation.org/…/lib…/el-monasterio-magico/

Expectativas


Generoso y humilde

Este intercambio tuvo lugar entre Hariri y un visitante:
“¿Es mejor ser generoso o ser humilde?”
“¿Qué preferirías ser?”
“Yo envidio a las dos clases de personas.”
“La envidia de una característica buena es peor que la de una mala. Esto se debe a que la envidia es envidia. Cuando el objeto de la envidia es algo bueno, es un ataque a lo bueno. Cuando el objeto de la envidia es algo malo, está en su debido lugar y se la puede ver tal como es.”
“Entonces, ¿qué debo hacer?”
“Debes cerciorarte de que eres sincero. De ese modo llegarás a ser humilde y generoso a la vez. La sinceridad no tiene lugar para la envidia.”