El sabio Sufi Saadi de Shiraz estaba en camino a Bagdad cuando la caravana en la que viajaba fue atacada por bandidos.
Cuando estos le pidieron sus posesiones, Saadi le dio al jefe de los ladrones un montón de libros y algunas monedas de oro.
“Esto se los doy como un regalo, de modo que no lo consideren como robado,” dijo, “pero hagan buen uso de ello.”
Los ladrones se mofaron, y su jefe dijo:
“Supongo que estás intentando enseñarnos la bondad.”
“No” dijo Saadi, “no creo que les pueda enseñar nada. De modo que espero que acepten estos libros y el dinero libremente, y que a cambio hagan algo con ellos.”
“¿Y qué sería eso?”
“Encuentren a un hombre sabio, denle estos libros y paguen su manutención. Dejen al menos que le enseñe a sus hijos acerca de los males del robo, de modo que ellos no repitan sus errores”.

El buscador de la verdad

Léelo gratis, aquí:
http://idriesshahfoundation.org/es/libros/el-buscador-de-la-verdad/


Los Sufis quieren compartir, pero tienen que hacerlo con aquellos que puedan beneficiarse de esta compartición y por lo tanto puedan continuar el proceso de compartir con otros que vendrán. Esto requiere que los Sufis usen su energía en “enseñar cómo aprender”, antes de que cualquier tipo de compartición pueda tener lugar. Compartir la pura sensación de importancia, o de ser un humano, o incluso un sirviente de la humanidad, puede hacerlo cualquiera: y es el tipo de compartición hacia la cual la gente siempre está esforzándose. Pero el mínimo deber humano es servir a otros… no es un gran logro. Sentirse importante es un vicio, no una virtud, no obstante lo escondido que esté como participación en algo noble.

El buscador de la verdad

Léelo gratis, aquí:
http://idriesshahfoundation.org/es/libros/el-buscador-de-la-verdad/


Atado de pies y manos

Un discípulo preguntó a un maestro Sufi:
“Se dice que ‘el Mundo es engaño’, y al mismo tiempo que ‘las cosas del mundo ayudan a otro Mundo’. ¿Cómo puede el engaño ayudar en el camino hacia el bien?”
El Sufi respiró profundamente y respondió:
“Las inofensivas moscas con rayas te recuerdan la picadura de la avispa y eso ayuda a la mosca. ¿Es esto engaño? Cuando el depredador ve las manchas en las alas de las mariposas, imagina que son los ojos de un tigre mirándolo, y huye: ¿es esto engaño? Algunas veces, ciertamente, no hay otra forma de tratar con los hombres que aparentar ser algo que los hará actuar de cierto modo… para su propio beneficio.”

“Si sólo pudiese tener un ejemplo de eso”, dijo el discípulo.

“Y así será”, respondió el Sufi. “¿Acaso no has escuchado la verdadera historia de un gran sabio de tiempos pasados?”

Leer Más


Q: Why are there so many false spiritual teachers around?

A: This is one of the most common questions, and there are almost as many answers as there are people asking. When there is a true or useful thing, there is sure to be a counterfeit. This does not mean that the original intention was bad: but things turn out bad if they are not properly organised. There is no difference between this problem and the one of the ‘lovelorn Taiwanese’: There was once a young man of Taiwan who desperately desired that a certain girl should marry him. He wrote her letters, over a period of two years, an average of one a day, declaring his love. This continued, says the United Press, from 1972 to 1976. Without that effort it is unlikely that the lady would have become engaged, in the way she did, to the postman who delivered the letters.

Seeker After Truth
Read the book, online, for free:
http://idriesshahfoundation.org/books/seeker-after-truth/

Falsos maestros / False masters





Atracción e importancia

P: Se cuenta que el gran Sufi Bayazid dijo: “Todo lo que deseo es no tener deseo”. Este parece el tipo de comentario místico que ha dado fama a los pensadores orientales. ¿Tiene algún significado realmente? Si lo tiene, ¿cuál es?

R: El deseo significa, para la gente común, querer algo; y está siempre relacionado con el egoísmo, por más escondido o socialmente sancionado que esté.

Leer Más


 

 

 

 

 

 

 

Uno de los Nawabs de Sardhana del siglo XIX estaba enseñando sus caballos a un visitante, cuando el hombre dijo:
“¡Ojalá fuese tan rico como tú!”
Aunque era un extranjero, y por lo tanto no era consciente del código de los Sayeds, el Nawab, cuando aquel partió, le hizo regalos que representaban su fortuna completa. Tuvieron que pasar años antes de que la hacienda fuese capaz de recobrarse de este solo acto de generosidad.

Alguien le dijo al Nawab:
“¿Realmente tenías que adoptar un rumbo tan temerario?”
Él dijo:
“El ser falso a mis tradiciones habría sido imposible. Alguien me preguntó hoy por qué nos molestamos en tratar de impartir enseñanza Sufi a los indignos. Es porque ellos nos lo piden. ¿Conoces la historia de nuestro ilustre ancestro, Alí, el yerno del Profeta?”

“En batalla, Alí hizo pedazos la espada de un guerrero enemigo, que se quedó indefenso, esperando ser liquidado pero al mismo tiempo gritando en su furia: ‘¡Dame tu espada y te destruiré!’

“Alí le dio su propia espada, quedándose él mismo sin ningún medio de defensa. Su enemigo, cuando se hubo recobrado de su sorpresa, preguntó:

‘¿Cómo puedes dar tu única espada, en medio de una batalla, al hombre que te odia y está tratando de destruirte?’

“Alí dijo:

‘Forma parte de la tradición familiar que nadie nos pida nada en vano.’

“Sólo conocemos esta historia hoy porque ese mismo hombre rehusó matar a un hombre como Alí.”

El buscador de la verdad

Tan rico como tú…