Ser un Sufi es tener experiencia. Un maestro Sufi (no todos los Sufis son maestros) es uno que ha “ido más allá” de los límites ordinarios y se ha vuelto consciente de una realidad que le permite ver la condición general y específica de la humanidad además de otras cuestiones relacionadas a esta dimensión mayor. A esto podríamos representarlo aproximadamente como si fuera el equivalente a mirar algo desde el piso y ser capaz de volar o planear sobre eso. Esta re-percepción del mundo le permite al maestro guiar a otros hacia donde él ‘está’. Es por ello que se ha dicho que no sólo conoce las respuestas a las preguntas sino que además sabe cuáles son las verdaderas preguntas. Debido a que también es humano (‘En el mundo pero no DE él’), puede entender las barreras a la percepción que existen ocasionalmente, y en un cierto fluir, en la mente de otros. Por ende las palabras: ‘Es el Guía hacia la Vía quien, habiendo estado antes allí, puede conducir a su estudiante hacia la meta’.

En primer lugar, dado que estamos hablando de la naturaleza del conocimiento Sufi: