Ahmad Hussain y el emperador

El emperador Mahmud de Gazna caminaba un día con el sabio Ahmad Hussain. Ahmad tenía la reputación de ser capaz de leer la mente de la gente y el emperador había estado tratando de que le diera una demostración de sus poderes.


Ahmad se había negado y entonces Mahmud decidió intentar engañarlo para que usara su facultad especial.
“Ahmad”, lo llamó.
“¿Sí?”
“¿Quién crees que es aquel hombre?”
“Es un carpintero.”
“¿Cuál es su nombre?”
“Ahmad, como el mío.”
“Me pregunto si ha comido algo hace poco.”
“Sí, algo dulce.”


Llamaron al hombre y descubrieron que estos hechos eran correctos.

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Caravan of Dreams

Comendador de los Creyentes

Considerado como una interpolación, porque aparece en el medio de una seria discusión acerca de asuntos esotéricos, este extracto está tomado de Investigación esotérica (Tahqiq- i-Batini).

Supuestamente escrito por Sir-Dan (Conocedor de Secretos) Daud Waraqi, una introducción al manuscrito del siglo XVIII afirma que “identificar nombres de autores puede ser una deshonra”… de modo que es anónimo.

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En Occidente, los Omeyas de España ostentaban (al igual que los de Bagdad) con gran pompa el título de Comendador de los Creyentes.
A casi cinco kilómetros de Córdoba, en honor a su sultana favorita, el tercero y más grande de los Abdel-Rahmans (que murió en 961) construyó la ciudad palacio y los jardines de Medina al-Zahara.
El fundador empleó veinticinco años y más de tres millones de libras esterlinas. Su gusto liberal convocó a artistas de Constantinopla, a los escultores y arquitectos más hábiles de la época, y los edificios eran sostenidos o adornados por 1.200 columnas de mármol español, africano, griego e italiano.
El salón de audiencias tenía incrustaciones de oro y perlas, además de un gran estanque en el centro rodeado de costosas y curiosas figuras de pájaros y cuadrúpedos.
Uno de esos estanques y fuentes, tan deliciosos en climas calurosos, estaba en un pabellón elevado de los jardines y era rellenado no con agua sino con el mercurio más puro.
El serrallo de Abdel-Rahman, sus esposas, concubinas y eunucos negros, tenía un total de 6.300 personas; cuando salía al campo lo escoltaba una guardia de 12.000 caballos cuyos cinturones y cimitarras estaban tachonados en oro.

* * *
A mí me conviertes en pecador si impides que te brinde hospitalidad.
Dicho

Caravana de sueños

Nueva edición ya disponible en formato papel + eBook (libro electrónico). Muy pronto, también como audiolibro.
Puedes leer el libro, gratis, aquí:

http://idriesshahfoundation.org/es/books/caravan-of-dreams/

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