La regeneración de una parte esencial de la humanidad es, según los Sufis, el objetivo del ser humano. La separación del hombre de su esencia es la causa de su desarmonía e insatisfacción. Su misión es la purificación de la escoria y la activación del oro. El medio para lograrlo se encuentra dentro del hombre: es la Piedra Filosofal. La palabra árabe para piedra está asociada con la palabra para designar lo “oculto, prohibido”. Por consiguiente el símbolo de la piedra fue adoptado según la regla normal de asonancia utilizada entre los Sufis.

La piedra, la cosa oculta, que es tan poderosa, se llama también azogue en Occidente. Los orientalistas han determinado que azogue proviene de una de estas dos palabras: el-dhat (o ez-zat), que significa esencia o realidad interna; o bien zibaq, mercurio. La piedra, según los Sufis, es el dhat, la esencia, la cual es tan poderosa que puede transformar cualquier cosa que entre en contacto con ella. Es la esencia del hombre, la cual participa de aquello que la gente llama lo divino. Es la “luz solar”, capaz de elevar a la humanidad hasta la etapa siguiente.

Los Sufis
Puedes leer el libro aquí, gratis:
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La caballería y el sufismo

 

 

 

 

 

 

 

En muchos países, los rangos militares son bastante parecidos: las distintas calificaciones dentro de las fuerzas armadas individuales son casi las mismas, desde ‘soldado raso’ hasta ‘general’. Los militares en España, Argentina, Chile y otros países latinoamericanos, sin embargo, tienen uno que es único. Este es el ‘alférez’.

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