La búsqueda Sufi
Por Ustad Hilmi, Mevlevi

El hombre, decimos saber, proviene de muy lejos; tan lejos, ciertamente, que al hablar de su origen, frases tales como “más allá de las estrellas” son frecuentemente empleadas. El hombre está separado de sus orígenes. Algunos de sus sentimientos (pero no todos ellos) son leves indicadores de ello. Esta es la razón por la cual hablamos de “separación del amado”; pero estos son términos técnicos, y aquellos que los utilizan para incrementar su vida emocional están… incrementando su vida emocional.

El hombre tiene la oportunidad de regresar a su origen. Él lo ha olvidado. Está, de hecho, “dormido” a la realidad.

El Sufismo está diseñado como el medio para ayudar a despertar al hombre a la realización de las afirmaciones anteriores, y no sólo a opinar sobre ellas. Aquellos que despiertan son capaces de regresar, de comenzar “el viaje” mientras están también viviendo esta vida presente en toda su plenitud. Las tradiciones acerca de la vida monástica y el aislamiento son reflejos de procesos a corto plazo de entrenamiento o desarrollo, monstruosamente incomprendidos y grotescamente elaborados para proporcionar refugio a quienes quieren permanecer dormidos.

Por muy improbable que todo esto parezca, resulta ser verdad. Es, desde luego, no menos probable que tantas otras cosas que cree el hombre. Algunas de tales creencias son ciertamente erróneas: todos conocemos individuos con creencias, las cuales estamos convencidos de que son erróneas. Por otra parte, puesto que el Sufismo depende de la efectividad, no de la creencia, los Sufis no están interesados en inculcar y mantener la creencia. “Yo creo que esto es verdad”, no es un sustituto de “Así es como se hace”. Las dos cosas son en realidad, si no en apariencia, polos opuestos.

Si el hombre se encuentra nuevamente a sí mismo, será capaz de incrementar su existencia infinitamente. Si no lo hace, puede que mengüe hasta desaparecer. Aquellos que ven una amenaza o una promesa en semejante afirmación, son inadecuados para este trabajo. No hay amenaza o promesa en los hechos: solamente en la interpretación que el hombre hace de ellos.

De vez en cuando se ha enviado a gente para que trate de servir al hombre y salvarlo de la ‘ceguera’ y del ‘sueño’ (que hoy sería mejor descrito como ‘amnesia’), al cual nuestra literatura técnica siempre describe como una enfermedad local. Estas personas están siempre en contacto con el Origen, y llevan la ‘medicina’ que es la mitad de la curación. La otra mitad, como en la medicina ortodoxa terrestre, es la actividad de aquello sobre lo que se actúa, para obtener su propia regeneración con el mínimo de ayuda. Estos doctores cósmicos – traducción literal de un término antiquísimo – a menudo viven en el mundo casi sin ser notados, como el camello en el desierto. Han sido de todas las razas y pertenecido a todas las religiones.

Pensadores de Oriente
Puedes leer el libro, gratis, aquí:
http://idriesshahfoundation.org/…/li…/pensadores-de-oriente/

La búsqueda Sufi





” el terapeuta, en su caso, se puede ver que está mal ‘ y ser capaz de sugerir un curso de acción correctiva; esa es la solución del problema [‘ mostrar al cliente ‘]. hoy, la experiencia terapéutica ha demostrado que, cuando Esa solución es propuesta a una persona, puede no ser eficaz, aunque, hasta donde sepamos, sea correcta. Pero, si el paciente llega solo a la solución, es mucho más probable que adopte un curso de acción eficiente. ‘encontrar una solución’ no es terapia, no importa quien hace el descubrimiento. Decirle al paciente que está equivocado no puede traer ningún cambio sustancial en las variables independientes relevantes y, por tanto, puede representar poco progreso hacia la curación. Cuando el propio paciente ve que está mal, no es el hecho de que la solución se fue de él que es importante, pero lo que importa es que, para descubrir su propia solución, su comportamiento, con relación al problema, debe modificarse enormemente. Una solución que parte del sujeto representa así un considerable grado de progreso. La terapia no consiste en llevar al paciente a descubrir la solución a su problema, pero en cambiar el paciente, de tal modo que sea capaz de descubrirla.” (Skinner, 1953).

El terapeuta


“El Maestro es quien te escucha, luego te desvela frente a ti mismo”. Y Rumi nos dice: “El alma recibe a ese conocimiento desde el alma: por ende no a través de libros o de la lengua”. Lo que ha de ser aprendido no es conocimiento, sino los medios para obtener conocimiento. Tiene que desarrollarse una capacidad interna; en otras palabras… no es como aprender un idioma, sino como aprender a hablar.
(…)
Nuestras cabezas están llenas de “conocimiento”, un conocimiento que en algunas áreas evita que aunque sea podamos ver algo, o que seamos verdaderamente conscientes de alguna parte del mundo que nos rodea. A nuestra comprensión todo le llega ya empaquetado y etiquetado. ¿Cómo haremos para quitar el envoltorio y examinar la veracidad de las etiquetas? Lo cierto es que no estamos en condiciones de hacerlo: estamos inútilmente ocultos de nosotros mismos, incluso cuando intentamos descubrir lo que realmente somos, dado que las imperfecciones que estamos intentando buscar existen en las mismas percepciones con las cuales realizamos tal búsqueda. Es como si buscáramos el color rojo a través de unos lentes con un filtro rojo. No podremos ver lo que realmente está allí, pero oculto para nosotros, hasta que el filtro sea quitado. La tarea del Maestro no es quitar el filtro, sino hacernos muy conscientes de su presencia, para que lo quitemos nosotros mismos.
Es por esta razón que el Profesor Shushtery, en Outlines of Islamic Culture, nos advierte: “La elección y seguimiento de un guía espiritual es el deber más importante de un Sufi. Un guía malo o imperfecto podría conducirlo hacia el mal o dejarlo imperfecto y perplejo. El aspirante tiene que usar toda su habilidad intelectual y empeño para encontrar al guía verdadero, y una vez obtenido, tiene que obedecer sus indicaciones”. Sin embargo la frase “guía verdadero” no resume enteramente el requisito, pues el guía de alguien podría ser el tirano de otro, o el tonto de un tercero. Quien tiene que ser encontrado es el guía verdadero específico para cada buscador, la persona adecuada para enseñar en particular al aspirante que está en estado de necesidad. No podemos entablar relaciones a este nivel simplemente con cualquiera, independientemente de sus títulos: tiene que “haber buenas sensaciones” antes de que encomendemos a otro nuestro ser y nuestro destino.

Ibn El-Arabi escribió:


Want to Raise Successful Kids? Science Says Read to Them Like This (But Most Parents Don’t)

Read to children like this, and they’ll have greater cognitive development — and become more successful.
Just about every parent I know wants to do whatever they can to ensure their kids live happy and successful lives.

It’s why we pack up and move to new neighborhoods, why we learn to praise our children in specific ways, and why we work to teach them both responsibility and resilience. Now, it turns out there’s another simple thing most parents could be doing (but often aren’t), that could yield massive benefits for their kids later in life.

It has to do with the way we read to children when they’re very young.

A recent study by researchers at Cincinnati Children’s Hospital Medical Center says reading to children in this particular way can can literally “turbocharge” kids’ brains. So, here’s the history, the “how,” and a few practical examples.

Neuroscience and reading

The Cincinnati study is best viewed as the latest of a series of recent research results that suggest that the sooner parents engage kids in a “participatory reading style” (more on that below), the more cognitive benefits they’ll see as a result.

Some context: First, in 2014, the American Academy of Pediatrics began advising parents to read to their children from the earliest age in infancy. Of course newborn babies can’t understand your words, but the simple act of reading aloud to them demonstrates how human communication works, and also serves as an important bonding experience.

Second, researchers at The New School in New York demonstrated that for people of all ages, reading literary fiction led them to develop better intellectual empathy. They were followed last year by neuroscientist Erin Clabough, who suggested that mimicking the experience when reading to children can have similar intellectual empathy benefits.

Now, this new study from Cincinnati seems to build on that–demonstrating the potential for additional benefits from this reading style.

The researchers used functional magnetic resonance imaging (fMRI) to scan the brains of 22 four-year-old girls while their mothers read to them. Those whose mothers read to them in an engaging way–also known as “dialogic reading”–had greater activity in the parts of the brain where “cognitive skill acquisition and refinement via connection to language” occur.

What it looks like

So what is “dialogic reading” exactly? In sum, it means a reading experience that is more of a dialogue than a one-way recitation. It means engaging children, and making them become more than passive listeners while you read to them.

For the littlest kids, it might be as simple as having them be the one to turn the book’s pages. With older kids, it might mean stopping during the story to ask what they think one of the characters might be feeling, or what they think might have happened if a plot had twisted in a different direction.

“The takeaway for parents in this study is that they should engage more when reading with their child, ask questions, have them turn the page, and interact with each other,” said Dr. John Hutton, a pediatrician at Cincinnati Children’s who was the study’s lead author. “In turn, this could fuel brain activation–or ‘turbocharge’ the development of literacy skills, particularly comprehension, in preschool aged children.”

Where we go from here

Like many studies, there’s a caveat with these ones: our old friend, “correlation vs. causation.”

In other words, the fact that the girls whose mothers read to them in a more engaging and dialogic manner had brain scans suggesting greater activity doesn’t necessarily mean that the reading style was the root cause of the greater activity.

But there’s certainly enough evidence here to suggest further study–as well as another 21st Century takeaway:

“Our findings underscore the importance of interventions explicitly addressing both parent and child reading engagement,” said Hutton, “including awareness and reduction of distractions such as cell phones, which were the most common preventable barrier that we observed.”


Link original: https://www.inc.com/bill-murphy-jr/want-to-literally-supercharge-your-kids-brains-science-says-read-to-them-like-th.html?utm_campaign=Feed%3A+home%2Fupdates+%28Inc.com%29&utm_medium=feed&utm_source=feedburner


Reivindicando a los otros musulmanes

 

 

 

 

 

 

 

 

En una época en que las relaciones entre Oriente y Occidente parecen secuestradas por los fanáticos de ambos lados, recordemos la faceta más humana, compleja y sabia de la cultura islámica, que tiene una larga tradición de pensamiento sutil y avanzado, y está representada por el pensamiento sufí y los chistes de Nasrudín. Puede que los asesinos dominen los titulares, pero las noticias sólo cuentan ‘una’ verdad. Así que recuperemos el sentido común, autoconocimiento y humor; una receta digna de los mismos sufíes.

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The first theory of evolution is 600 years older than Darwin

Nasīr al-Dīn Tūsī was a Persian polymath and prolific writer: An architect, astronomer, biologist, chemist, mathematician, philosopher, physician, physicist, scientist, theologian and Marja Taqleed.

He was of the Ismaili, and subsequently Twelver Shī‘ah, Islamic belief. The Muslim scholar Ibn Khaldun (1332–1406) considered Tusi to be the greatest of the later Persian scholars.

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