En Oriente, por supuesto, hay una convención por la cual el maestro señala la conducta característica humana adoptándola él mismo, y esto sacude o sirve como recordatorio a otros para que así puedan aprender sin que se produzca una actitud defensiva por ser encarados sin ambages. Esta conducta mantiene viva la sensación de que los aprendices no deberían halagarse a sí mismos por su importancia debido a que están involucrados en una labor espiritual, sino que necesitan la debida humildad. Cuando yo era un muchachito, un día fui al estudio de mi padre y dejé la puerta abierta. Él no me indicó que la cerrara, pero en cambio me dijo: “Oh, me parece que he dejado la puerta abierta. ¿Serías tan amable de cerrarla?” Este recuerdo ha permanecido conmigo durante casi cuarenta años.

Aprender a aprender
El libro, gratis, aquí:
http://idriesshahfoundation.org/es/libros/aprender-a-aprender/

Aprender a Aprender
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Cuando yo era muchachito…


Una visita, notando que había una herradura clavada en la entrada de la casa de Niels Bohr, le preguntó a este cómo un físico podía creer que existiese algo así como la magia, confiando en herraduras de la suerte. “Tengo entendido”, contestó el científico, “que tales cosas funcionan más allá de que creas o no en ellas.”

Darkest England

Una visita…


El hombre que era consciente de la muerte

Había una vez un derviche que se embarcó en una travesía marítima. Los otros pasajeros, mientras iban uno por uno abordando el barco lo vieron y, siguiendo la costumbre, le pideron un consejo. Todo lo que hizo el derviche fue decir a cada uno de ellos lo mismo; sólo parecía estar repitiendo una de esas fórmulas que de vez en cuando los derviches hacen el objeto de su atención.
La fórmula era:“Trata de ser consciente de la muerte, hasta que sepas lo que es la muerte.” Pocos viajeros se sintieron particularmente atraídos por este consejo.
Inmediatamente se levantó una terrible tormenta. Tanto la tripulación como los pasajeros cayeron de rodillas, implorando a Dios que salvara el barco. Alternativamente, gritaban aterrorizados o se daban por perdidos o esperaban frenéticamente algún socorro. Durante todo este tiempo el derviche permaneció tranquilamente sentado, reflexivo, sin reaccionar ante el movimiento y las escenas que lo rodeaban.
Eventualmente el embate cesó, mar y cielo se calmaron; y los pasajeros tomaron conciencia de cuán sereno había permanecido el derviche durante todo el episodio.
Uno de ellos le preguntó: ¿No te diste cuenta de que durante esta terrible tormenta no había entre nosotros y la muerte nada más sólido que un tablón de madera?”
“Oh, sí, en efecto”, respondió el derviche.“Yo sabía que en el mar siempre es así. Sin embargo, y tal como a menudo he reflexionado en tierra firme, también me di cuenta de que en el curso normal de los sucesos hay aún menos entre nosotros y la muerte.”

Esta historia es de Bayazid de Bistam, un lugar al sur del Mar Caspio. Fue uno de los más grandes Sufis de la antigüedad y murió a fines del siglo IX.
Su abuelo era un zoroástrico y recibió su entrenamiento esotérico en la India. En razón de que su maestro Abu-Ali, de Sind, no conocía perfectamente los rituales externos del Islam, algunos escolásticos han sostenido que Abu-Ali era hindú, y que Bayazid en realidad estaba estudiando métodos místicos de la India. Sin embargo, ninguna autoridad responsable entre los Sufis está de acuerdo con este punto de vista. La Orden Bistamia forma parte de los seguidores de Bayazid.

Cuentos de los derviches
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Histórias dos Dervixes
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El hombre que era consciente de la muerte


En primer lugar, debemos observar el argumento de que hay dos clases de maestro: el común, que siente una necesidad de enseñar, que a menudo se la denomina vocación, una llamada. El segundo tipo, el maestro Sufi, ha tenido inicialmente una sed aún más fuerte de aprender. Cuando esta sed se ha mitigado, él está entonces en posición de decidir si debería ser un maestro o no. Aquellos que actúan en nombre de maestros Sufis, administrando – por así decirlo – sus cursos prescritos, no son maestros sino canales, aunque a veces pueden ser estudiantes al mismo tiempo. La distinción puede parecer sutil a aquellos no acostumbrados a esto, pero en la práctica se vuelve completamente clara. “La paciencia es el alimento de la comprensión”.

Un escorpión perfumado
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Um Escorpião Perfumado
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La paciencia


 

En Oriente, por supuesto, hay una convención por la cual el maestro señala la conducta característica humana adoptándola él mismo, y esto sacude o sirve como recordatorio a otros para que así puedan aprender sin que se produzca una actitud defensiva por ser encarados sin ambages. Esta conducta mantiene viva la sensación de que los aprendices no deberían halagarse a sí mismos por su importancia debido a que están involucrados en una labor espiritual, sino que necesitan la debida humildad. Cuando yo era un muchachito, un día fui al estudio de mi padre y dejé la puerta abierta. Él no me indicó que la cerrara, pero en cambio me dijo: “Oh, me parece que he dejado la puerta abierta. ¿Serías tan amable de cerrarla?” Este recuerdo ha permanecido conmigo durante casi cuarenta años.

Aprender a aprender
El libro, gratis, aquí:
http://idriesshahfoundation.org/…/libr…/aprender-a-aprender/

Cuando yo era un muchachito






 

 

In the East, of course, there is a convention whereby a teacher points out characteristic human behaviour by adopting it himself, and this shocks or reminds others so that they learn without the defensiveness of their being tackled head-on being produced. This behaviour keeps alive the sense that learners should not flatter themselves that they are important because they are engaged on a spiritual task – rather that they need due humility. When I was a small boy and went into my father’s study one day and left the door open, he did not tell me to close it. Instead he said: ‘Oh, I seem to have left the door open. Would you kindly close it?’ That memory has stayed with me for over forty years.

Learning How to Learn

Read the book, for free, here:
http://idriesshahfoundation.org/books/learning-how-to-learn/

When I was a small boy