ENFIM A CIÊNCIA ENTENDEU

A medicina demorou mais de 2000 anos mas agora testou a eficácia da atenção plena no tratamento desses transtornos. O resultado é surpreendente

No dicionário Houaiss, dor é uma “sensação desagradável”. Aflição interna, não pode ser calculada por exames e segue, 200 anos após a descoberta da morfina, assunto não resolvido para a medicina. Remédio demais vicia, remédio de menos não faz efeito. Na década de 70, uma alternativa à química se abriu com o trabalho do americano Jon Kabat-Zinn, um biólogo empolgado com a meditação. Ao adaptar técnicas orientais, ele montou um programa de exercícios para o cérebro e convidou pacientes insensíveis a analgésicos a testá-lo. O alívio veio rápido.



Einstein’s ‘Impossible’ Experiment Finally Performed

“Nunca digan que nunca sería posible “… “incensario pesimismo “….

A Hubble Space Telescope picture shows what’s known as an Einstein ring, when one galaxy bends and magnifies the light from a more distant one, as predicted by Einstein’s general theory of relativity. Astronomers have now used Hubble to see light from one star being bent by another in an experiment the famed physicist himself thought would be impossible to perform.

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Reivindicando a los otros musulmanes

 

 

 

 

 

 

 

 

En una época en que las relaciones entre Oriente y Occidente parecen secuestradas por los fanáticos de ambos lados, recordemos la faceta más humana, compleja y sabia de la cultura islámica, que tiene una larga tradición de pensamiento sutil y avanzado, y está representada por el pensamiento sufí y los chistes de Nasrudín. Puede que los asesinos dominen los titulares, pero las noticias sólo cuentan ‘una’ verdad. Así que recuperemos el sentido común, autoconocimiento y humor; una receta digna de los mismos sufíes.

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The first theory of evolution is 600 years older than Darwin

Nasīr al-Dīn Tūsī was a Persian polymath and prolific writer: An architect, astronomer, biologist, chemist, mathematician, philosopher, physician, physicist, scientist, theologian and Marja Taqleed.

He was of the Ismaili, and subsequently Twelver Shī‘ah, Islamic belief. The Muslim scholar Ibn Khaldun (1332–1406) considered Tusi to be the greatest of the later Persian scholars.

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El cuento de las arenas

Un arroyo, desde sus orígenes en lejanas montañas y después de atravesar todo tipo de campiñas, alcanzó por fin las arenas del desierto. Del mismo modo que había sorteado todos los otros escollos, el arroyo trató de atravesar este último, pero descubrió que sus aguas desaparecían en las arenas tan pronto llegaban a estas.

Estaba convencido, no obstante, de que su destinoera cruzar este desierto; y sin embargo no había manera. Entonces una recóndita voz, que venía desde el desierto mismo, le susurró: ‘el Viento cruza el desierto y así puede hacerlo el arroyo’.

El arroyo objetó que se estaba estrellando contra las arenas, siendo absorbido por estas; que el viento podía volar, y que por ello podía cruzar el desierto.

‘No podrás cruzarlo si te precipitas como es tu costumbre: o bien desaparecerás o te convertirás en un pantano. Debes permitir que el viento te lleve hacia tu destino’.

‘¿Pero cómo podría suceder esto?’ ‘Dejándote ser absorbido por el viento’.

Esta idea no era aceptable para el arroyo. Después de todo, nunca antes había sido absorbido. No quería perder su individualidad; y una vez perdida esta, ¿cómo iría uno a saber que podría ser recuperada alguna vez?

‘El viento’, dijo la arena, ‘cumple esa función. Absorbe el agua, la transporta sobre el desierto, y luego la deja caer. Cayendo como lluvia, el agua nuevamente se convierte en río.’

‘¿Cómo puedo saber que esto es verdad?’

‘Es así, y si tú no lo crees, no podrás transformarte en más que una ciénaga: e incluso eso podría llevar muchos, pero muchos años; y ciertamente no es la misma cosa que un arroyo.’

‘¿Pero no puedo seguir siendo el mismo río que ahora soy?’

‘Tú no puedes en ningún caso permanecer así’, continuó la voz. ‘Tu parte esencial es transportada y forma un arroyo nuevamente. Eres llamado así, aún hoy, porque no sabes qué parte tuya es la esencial.’

Cuando oyó esto, ciertos ecos comenzaron a resonar en los pensamientos del arroyo. Vagamente, recordó un estado en el cual él (o era una parte de él ) había sido transportado en los brazos del viento. También recordó (o creyó recordar) que esto era lo que realmente debía hacer, aún cuando no fuera lo más obvio.

Y el arroyo elevó sus vapores en los acogedores brazos del viento, que gentil y fácilmente lo llevó hacia arriba y a lo lejos, dejándolo caer suavemente tan pronto hubieron alcanzado la cima de una montaña, a muchísimos kilómetros de distancia. Y porque había tenido sus dudas, el arroyo fue capaz de recordar y registrar más firmemente en su mente los detalles de la experiencia. Reflexionó: ‘Sí, ahora he aprendido mi verdadera identidad.’

El arroyo estaba aprendiendo; pero las arenas susurraron: ‘Nosotras conocemos, porque vemos suceder esto día tras día; y porque nosotras las arenas nos extendemos desde la ribera hasta la montaña.’

Y es por eso que se dice que el camino en el cual el Arroyo de la Vida ha de continuar su travesía está escrito en las Arenas.

Esta hermosa historia es corriente en la tradición oral de muchos idiomas, circulando casi siempre entre los derviches y sus discípulos.

Fue transcripta en la obra “La Rosa Mística del Jardín del Rey” de Sir Fairfax Cartwright, publicada en Gran Bretaña en 1899. La presente versión es de Awad Afifi el tunecino, que murió en 1870.

Cuentos de los derviches
Puedes leer el libro, gratis, aquí:
http://idriesshahfoundation.org/es/libros/cuentos-de-los-derviches/

Histórias dos Dervixes
Você pode comprar o livro, aqui:
http://idriesshahfoundation.org/pt-br/books/historias-dos-dervixes/
http://www.rocanova.com.br/site/Historias.html

El cuento de las arenas


The Mongols built an empire with one technological breakthrough

Enlarge / This pair of 1,100-year-old metal stirrups was unearthed from a Mongolian woman’s grave in 2016. They were part of a well-preserved saddle with reinforcements that would have allowed the rider unprecedented mobility.

A general of the Song Dynasty (960-1279) described the Mongols riding long distances standing up in the saddle, with “the main weight of the body upon the calves or lower part of the leg with some weight upon the feet and ankles.” The stirrups were meant to keep the rider centered and upright in even the most tumultuous situation. They hung from a saddle that was made of wood and had a high back and front. These, supplemented with endless hours of practice, gave a Mongol rider unprecedented stability. The rider could maintain hands-free balance on the horse while the horse twisted and turned and while the rider himself turned in the saddle. A fluidly mobile rider could then use his hands to fire arrows in any direction as he rode.

At a time when most armies won by driving ineluctably forward, the Mongols advanced and retreated while never letting up on their assault. When they met their opposition, their cavalry galloped forward with wild agility, shooting arrows continuously, presenting a terrifying united front. As they got within a few yards of the other army, the charging horsemen’s unity broke. They turned and galloped away as quickly as they’d come.

The power of retreat

Historian Thomas Craughwell explains that an ability to twist in their saddles meant that, even as the Mongols rode away, they could shoot arrows back toward the enemy army. As the army continued to charge and retreat, their patterns became ever more chaotic. Marco Polo, who saw the Mongols in action, described their technique: “They never let themselves get into a regular melee, but keep perpetually riding around and shooting into the enemy.”

If traditional mounted troops were like tanks, Mongol-mounted warriors were fighter pilots. Their mastery of movement made them unbeatable. The other army would advance on a shifting, uniting, scattering, and reuniting foe.

Enlarge / This is a representation of a battle between Mongols and the Chinese, recorded in 1211 in the Jami’ al-tawarikh, by Rashid al-Din. Note the Mongols standing in their saddles.

When all else failed, the Mongols used psychology. At a signal, the cavalry could wheel around and make a convincingly jumbled false retreat. Unwary opposition forces would often then charge after them, believing that the battle had, unexpectedly, gone their way. The Mongol cavalry would then turn right back around, having lured a few overconfident souls too close. More often, though, they would continue their retreat and then maneuver out of the way. Then, unmounted archers would shower the pursuing army with arrows, and more heavily armored cavalry could charge in with lances. At that point, the battle was as good as over.

The Mongolian Empire’s stunning rise to power reveals how one technological development provided a literal stepping point for a new style of warfare—one that could not be resisted by any existing army. The largest land empire the world has ever known did not exist because of any one factor. A thousand different circumstances helped Genghis Khan and his immediate descendants conquer most of a continent. But the stirrup played an indispensable role. Engineering the perfect stirrup gave an army, and a people, an ineradicable place in history.

Link Original: https://arstechnica.com/science/2017/05/the-mongols-built-an-empire-with-one-technological-breakthrough/


El cuento de las arenas

El cuento de las arenas

Un arroyo, desde sus orígenes en lejanas montañas y después de atravesar todo tipo de campiñas, alcanzó por fin las arenas del desierto. Del mismo modo que había sorteado todos los otros escollos, el arroyo trató de atravesar este último, pero descubrió que sus aguas desaparecían en las arenas tan pronto llegaban a estas.

Estaba convencido, no obstante, de que su destino era cruzar este desierto; y sin embargo no había manera. Entonces una recóndita voz, que venía desde el desierto mismo, le susurró: ‘el Viento cruza el desierto y así puede hacerlo el arroyo’.
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A Year of Rumi

When the great Sufi mystic and poet Jalal-ud-Din Rumi died at sunset in Konya, southern Turkey, on December 17, 1273, he had composed over 3,500 odes, 2,000 quatrains, and a vast spiritual epic called the Mathnawai. Now with A Year of Rumi from acclaimed Rumi scholar Andrew Harvey, you will receive a hand-selected poem from this incredible visionary’s life work every day for the next year (365 poems total.)

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