Fudail, hijo de Ayyad, supo ser salteador de caminos. Luego de convertirse a la vida religiosa sintió que estaba adorando a Dios correctamente y enmendando sus crímenes, pues había buscado y recompensado a todas sus víctimas.

Sin embargo, un día tuvo una extraña experiencia. Había sentado a su hijito sobre sus rodillas y lo besó. “¿Me amas?”, preguntó el niño.
“Sí, te amo”, dijo Fudail.
“Pero no amas también a Dios, como me has dicho tantas veces?”
“Creo que sí”, dijo el padre.
“Pero, ¿cómo puedes, con un corazón, amar a dos?”

Fue a partir de ese momento que Faudil advirtió que lo que había considerado amor era, de hecho, sentimentalismo; y que debía encontrar una forma más elevada de amor.

Este incidente fue el origen de su proverbio:

“Aquello que generalmente es considerado como el más alto o el más noble de los logros de la especie humana, es en realidad el más bajo de los niveles elevados que puede alcanzar la humanidad”.

El camino del Sufi
La nueva traducción ya está disponible en formato tradicional, tanto en tapa blanda y dura, y por primera vez como eBook. Pronto también estará disponible el audiolibro.

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Fudail el salteador y su hijo