Desarrollé el hábito de examinar mis suposiciones sin que esto se volviese compulsivo gracias a una frase que oí en un intercambio de enseñanza cuando yo debía tener alrededor de doce años. Esto ocurrió cuando el Sufi dijo a alguien:

“Si tienes que hacer esa pregunta, no vas a ser capaz de entender la respuesta.” A medida que pasó el tiempo, descubrí cómo formular las preguntas cuyas respuestas pudieran serme útiles.

Una actitud que puede parecer desconcertante pero que entrena a la mente para ser flexible sin producir cinismo, es otra preocupación Sufi habitual. Uno de mis maestros me lo puso de este modo memorable, y yo fui capaz de usarlo como marco de referencia a través del cual abordar muchas cosas, incluso los muchísimos cambios en la vida y circunstancias que me acontecieron:

Los indoctos y los mal instruidos.

“La retrospección”, dijo, “muestra cuán a menudo lo que ayer se llamaba verdad puede convertirse en el absurdo de hoy. La verdadera habilidad estriba en respetar la verdad relativa sin DAÑARSE uno mismo al negarse a comprender que esta será suplantada. Cuando observes que las controversias de hoy a menudo no revelan la relevancia sino el choque de los indoctos con los mal instruidos, y cuando puedas soportar este conocimiento sin cinismo, como un amante de la humanidad, se abrirán para ti mayores compensaciones que un sentimiento de tu propia importancia o la satisfacción al pensar sobre la poca fiabilidad de otros.

Un escorpión perfumado

Examinando suposiciones


 

 

 

 

 

 

 

 

 

Un hombre fue a ver a Jan Fishan y dijo:
“He seguido a muchos maestros y estoy en contacto con un gran número de sabios. Por favor, préstame tu propia atención y ayuda.”
Jan Fishan contestó:

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Jan Fishan y el buscador






 

 

 

 

 

 

 

En cierto lugar era costumbre que la gente visitase un santuario y rezasen allí pidiendo buena fortuna.
Hacían una pequeña ofrenda al derviche que cuidaba el lugar, para su mantenimiento y por caridad.
Tras muchos años de esta tradición, cuyos orígenes para entonces ya se habían olvidado, llegó un hombre realmente necesitado.
Pero él no pidió nada.
En el momento de su llegada, un individuo caritativo se le aproximó y dijo:
“He prometido dar todo mi dinero en este lugar a la primera persona que encontrase.”
Donó hasta la última moneda de toda su fortuna al hombre verdaderamente necesitado.
Uno de los discípulos del derviche preguntó por el significado interno de esta transacción.
El derviche, lleno de sabiduría, le dijo:
“Las súplicas acumuladas aguardaban a un hombre necesitado que no pidiese. Tan pronto como apareció, las aspiraciones correctas actuaron y las oraciones fueron capaces de surtir un efecto verdadero.”
“Pero la gente cree que es el santuario mismo el que les trae buena fortuna”, objetó un transeúnte.
“Trae buena fortuna a aquellos que la merecen. Los indignos atribuyen su suerte a haber estado en el santuario. Pero a menudo la atribución difiere del origen.”

Súplicas acumuladas



Un libro puede ser escrito por una razón y entendido de otro modo. Este problema lo encuentras en el escolasticismo y en la reseña de libros. Un crítico puede ver a un libro de una forma diferente que otro reseñador. No me refiero a que a un crítico le gustará un libro y otro lo odiará. Me refiero a que la experiencia actual del libro será diferente de una persona a otra; y esta quizá sea meramente una obra de entretenimiento. En el caso de un libro escrito para transmitir ciertos significados, la influencia sobre el lector puede ser otra de la que este realmente piensa.

¿Puede que sea influenciado por un libro sin saberlo?

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