KHIDR

En la Orden de Khidr (que es san Jorge y también Khidr, el patrón de los Sufis, el guía oculto y a veces identificado como Elías), que aún existe en la actualidad, se citan pasajes del Mantiq ut-Tair (Parlamento de los Pájaros) de Attar. Lo siguiente es parte del ceremonial de la iniciación:Le preguntaron al mar por qué iba vestido de azul, el color del duelo, y por qué se agitaba como si el fuego lo pusiera en ebullición. Contestó que la túnica azul hablaba de la tristeza de la separación del Amado, “y que era el fuego del Amor lo que lo hacía bullir”. El amarillo, continúa el recital, es el color del oro: la alquimia del Hombre Perfeccionado que es refinado hasta ser, en cierto sentido, oro. La túnica de la iniciación consta del manto azul Sufi, con capucha y una banda amarilla. Estos dos colores, al ser mezclados, forman el verde, el color de la iniciación y la naturaleza, la verdad y la inmortalidad. El Mantiq fue escrito unos ciento setenta años antes de la fundación de la misteriosa Orden de la Jarretera, que originalmente se conocía como Orden de san Jorge.La orden Sufi, cuya creación y posiblemente su desarrollo son atribuidos a Attar – y que ciertamente contiene la tradición de su concentración –, realiza ejercicios destinados a producir y mantener la armonía del participante con la totalidad de la Creación, y se parece mucho a las otras órdenes del Sufismo, las tarikas. Las fases de desarrollo de un Sufi, aunque puedan ocurrir con distinto orden en individuos diversos, están descritas en El parlamento de los pájaros.Los pájaros, que representan a la humanidad, son convocados por la abubilla, el Sufi, que les propone comenzar la búsqueda de su misterioso rey. Él se llama Simurgh y vive en las montañas de Kaf. Cada uno de los pájaros, después de sentir al principio cierta excitación ante la perspectiva de tener un rey, empieza a inventar excusas para no formar parte del viaje hacia el Rey oculto. La abubilla, tras escuchar las excusas de todos, replica con un cuento que ilustra la inutilidad de preferir lo que se tiene o podría tenerse a lo que se debería tener. El poema está lleno de imaginería Sufi, y tiene que ser estudiado en detalle si se lo ha de comprender adecuadamente. El anillo de Salomón, la naturaleza de Khidr el guía oculto y anécdotas de los sabios antiguos llenan sus páginas.Finalmente la abubilla dice a los pájaros que en la búsqueda tienen que atravesar siete valles. El primero es el Valle de la Búsqueda, donde amenazan toda clase de peligros y donde el peregrino debe renunciar a los deseos. Luego viene el Valle del Amor, el área ilimitada donde el aspirante es consumido completamente por la sed del Amado. El Amor es seguido por el Valle del Conocimiento Intuitivo, en el cual el corazón recibe directamente la iluminación de la Verdad y una experiencia de Dios. En el Valle del Desapego el viajero se libera de deseos y dependencias.En el intercambio entre la abubilla y el ruiseñor, Attar expone la inutilidad del éxtasis, a los místicos que siguen la aventura por la aventura en sí, a los que se embriagan con anhelos, a los que se entregan a la experiencia extática y no están en contacto con la vida humana.El apasionado ruiseñor se adelantó, fuera de sí en su fervor. En cada uno de sus mil variados trinos dio cuenta de un diferente misterio del significado. Habló de misterios tan elocuentemente que todos los demás pájaros enmudecieron.“Yo conozco los secretos del amor”, dijo. “Durante toda la noche entono mi llamada amorosa. Yo mismo enseño los secretos; y mi canción es el lamento de la flauta mística y los gemidos del laúd. Soy yo quien puso en movimiento a la Rosa y quien mueve los corazones de los amantes. Continuamente enseño nuevos misterios, a cada momento nuevas notas de tristeza, como las olas del mar. Quienquiera que me oye se extasía hasta perder el sentido, contrario a sus modos normales. Cuando largamente estoy despojado de mi amor, la Rosa, me lamento incesantemente… Y cuando la Rosa vuelve al mundo en verano, abro mi corazón al júbilo. No todos conocen mis secretos: pero la Rosa sí. Pienso nada más que en la Rosa; lo único que deseo es la Rosa de rubí. “Llegar hasta el Simurgh, eso me supera: el amor de la Rosa es suficiente para el ruiseñor. Es para mí que ella florece… ¿Puede el ruiseñor vivir una sola noche sin la Amada?”La abubilla exclamó: “¡Oh, perezoso, que te ocupas de la mera forma de las cosas! ¡Abandona los placeres de la forma seductora! El amor por el rostro de la Rosa no ha hecho más que clavar espinas en tu corazón. Es tu ama. Por muy bella que sea la Rosa, su belleza desaparece en pocos días. El amor por algo tan perecedero solo puede causar repugnancia al Hombre Perfeccionado. Si la sonrisa de la Rosa despierta tu deseo, es solo para retenerte incesantemente en la pena. Es ella quien se ríe de ti cada primavera, y no llora: deja a la Rosa y a la rojez.”Comentando este pasaje, un maestro remarca que Attar no se refiere solamente al extasiado que no lleva su misticismo más allá del arrebatamiento. También se refiere al equivalente del extasiado, a la persona que siente amor de modo frecuente e incompleto y que, a pesar de ser profundamente afectada por él, no es regenerada y alterada hasta el punto de que su mismo ser experimente un cambio: “Este es el fuego del amor que purifica, que es diferente cada vez que ocurre, que quema la médula y hace incandescente a la semilla. El mineral se separa de la matriz y emerge el Hombre Perfeccionado, alterado de tal modo que cada aspecto de su vida se ha ennoblecido. No ha cambiado en el sentido de ser diferente; pero está completado y esto lo convierte en un hombre poderoso. Cada fibra ha sido purificada, elevada a un estado superior, vibra en un tono más alto, da una nota más directa y más penetrante, atrae la afinidad en el hombre y la mujer, es más amado y más odiado; participa de un destino, una porción; infinitamente asegurado y reconocido, es indiferente a las cosas que le afectaban mientras perseguía la mera sombra de la cual esto es la substancia, por muy sublime que haya sido aquella experiencia previa.”Este maestro (Adil Alimi) advierte que tales sentimientos no le atraerán a todo el mundo. Serán “puestos en duda por el materialista, atacados por el teólogo, ignorados por el romántico, evitados por el superficial, rechazados por el extático y bien recibidos pero incomprendidos por el teórico y el Sufi imitativo”. Pero, continúa, debemos recordar qadam ba qadam (paso a paso): “Antes de beber la quinta copa debes haber bebido las cuatro primeras, cada una de las cuales es deliciosa.”Se da cuenta de que las cosas, ya sean nuevas o viejas, no tienen importancia. Las cosas que se han aprendido carecen de valor. El viajero está experimentando todo de nuevo. Por ejemplo, comprende la diferencia entre el tradicionalismo y la realidad de la cual es un reflejo.El quinto valle es el Valle de la Unificación. Ahora el buscador comprende que las cosas e ideas que le parecían diferentes no son en realidad más que una sola.En el Valle del Asombro, el viajero halla la perplejidad y también el amor. Al conocimiento ya no lo comprende como antes. Algo llamado Amor lo reemplaza.El séptimo y último valle es el de la Muerte. Aquí es donde el buscador entiende el misterio, la paradoja de que “una gota individual puede fusionarse con el océano y sin embargo permanecer significativa. Ha encontrado su ‘lugar’.”

Los Sufis

La nueva traducción está disponible en todos los formatos: impreso (tapa blanda y dura), eBook y muy pronto el audiolibro. También lo puedes leer gratis, aquí:https://idriesshahfoundation.org/es/books/the-sufis/

KHIDR

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