Cuando yo tenía quince años

 

Cuando yo tenía quince años, la Unión Soviética invadió y ocupó Afganistán. Mientras preparábamos arroz pilau poco tiempo después de eso, expresé una cierta ansiedad que había estado por un tiempo creciendo en mi interior. ¿Cómo podía nuestro padre esperar que fuésemos verdaderos afganos cuando habíamos crecido fuera de una comunidad afgana? Al regresar a casa, ¿no seríamos los niños forasteros, extranjeros en nuestra propia tierra? Esperé, y posiblemente deseé, el reconfortante relato de nuestro triunfal y eminente retorno a Paghman. No sucedió. Mi padre se veía cansado y triste. Su respuesta me sorprendió: “Les he dado cuentos para reemplazar una comunidad. Ellos son tu comunidad.”

“Pero seguramente los cuentos no pueden reemplazar a la experiencia.”

Agarró un paquete de cebollas deshidratadas. “Los cuentos son como estas cebollas… como experiencia disecada. No son la experiencia original, pero son más que absolutamente nada. Piensas en un cuento, lo dejas dar vueltas en tu cabeza, y se convierte en algo más.” Le agregó agua caliente a una cebolla. “No es una cebolla fresca – experiencia fresca – pero es algo que puede ayudarte a reconocer la experiencia cuando te la cruces. Las experiencias siguen patrones, los cuales se repiten una y otra vez. En nuestra tradición, los cuentos pueden ayudarte a reconocer la forma de una experiencia, a darle sentido y aceptarla. Entonces, como verás, lo que puedas considerar como simples fragmentos de mitos o leyendas, encierran lo que necesitas saber para que te guíen por todos lados en tu camino entre los afganos.”

“Bueno, apenas tenga dieciocho voy a ir para verlo por mí misma.” Dije, agregando astutamente: “Quizá entonces tendré experiencias frescas que me ayudarán a crecer.”

Mi padre había sido arrastrado por la marea de su analogía. Ahora, de repente se convirtió en un padre cuya hija estaba en una edad impresionable y cuyo país estaba envuelto en una guerra asesina.

“Si en primer lugar crecieras tan solo un poquito,” me espetó, “entonces te darías cuenta de que no necesitas ir en absoluto.”

Cuando yo tenía quince años

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s