La confusión como problema personal

Pregunta: ¿Qué puedo hacer con mi confusión e inutilidad?
Respuesta: Las personas que piden ser liberadas de su confusión deberían primero tomar nota de estos tres puntos:

1. Deberían estar satisfechas de que yo (u otros) nos hayamos ofrecido para eliminar la confusión y estados similares. Los Sufis no lo han hecho. Por lo tanto tienen que rastrear la fuente de la oferta, si es que la hay, para eliminar confusiones y dirigirse a quien haya hecho la oferta. Si de hecho la “oferta” surgió en la mente del aspirante, este debería reconocerlo.
2. Deberían advertir que la confusión y estados similares pueden con frecuencia ser una protección. Puede no gustarte la niebla, pero si te está protegiendo de un tigre devorador de hombres, es mejor tenerla. Hay demasiados casos en los que la gente debería dar gracias a sus confusiones, que son escudos, en lugar de tratar de eliminarlas antes de ser capaces de enfrentar lo que hay detrás.
3. Muchísima gente, algo que por supuesto hoy es bien reconocido, crea y mantiene su propia confusión, aun cuando imagina estar intentando escapar de ella.
Por lo tanto, la respuesta a “¿qué puedo hacer con mi confusión?” es: “Encuentra cuál es su causa y por qué está allí. Luego decide si quieres hacer algo al respecto.”

La confusión proviene de no prestar atención a lo que debería ser atendido en primer término. El problema del confundido, por ende, es que debería ser consciente de esto, utilizando primero su sensatez para observarse a sí mismo, y pensar menos en la confusión. Recuerda el proverbio: “Una señal es suficiente para el atento, pero miles de consejos no son suficientes para el negligente”.

En lo referido a sentir inutilidad, hay límites a esto como los hay a su opuesto. Saadi ha diseñado este poema – que les traduzco del persa – para mostrar que el problema es uno de perspectiva:

Una gota que cayó de una nube tormentosa
Fue disturbada por la extensión del mar;
“¿Quién soy yo en la vastedad del océano?
¡Si ÉL ‘es’, entonces ciertamente yo ‘no’ soy!”
Mientras se veía a sí misma con el ojo del desdén
una concha la cobijó en su seno.
Tanto nutren los cielos las cosas
que se transformó en una célebre perla real:
convirtiéndose en alta desde lo bajo
golpeó la puerta de la nada:
hasta que advino el ser.

La convención poética persa indica que una perla es una gota de lluvia transformada.

Tu confusión se debe a que no obtienes lo que quieres; y tu sensación de inutilidad es algo que sientes que tienes y no quieres. Uno de los Sufis ha señalado, acerca de este mismo problema doble:

“Debes esforzarte en ser paciente tanto con lo que quieres como con lo que no quieres: pues ambos te probarán. Ejercita los dos tipos de paciencia y merece el nombre de ser humano.”

Aprender a aprender

El libro, gratis, aquí:
http://idriesshahfoundation.org/es/libros/aprender-a-aprender/

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