EL REY MAHMUD Y LOS POROTOS

El poderoso rey Mahmud de Gazni, durante una partida de caza, se separó de su grupo. Vio el humo de una pequeña fogata y cabalgó hacia el lugar, donde encontró a una anciana con una olla.

Mahmud dijo:

“Hoy tienes al monarca como invitado. ¿Qué estás cocinando sobre el fuego?”

La vieja dijo:

“Un guiso de porotos.”

El emperador le preguntó:

“Señora, ¿no me daría un poco?”

“No”, dijo ella, “pues es solo para mí. Tu reino no vale lo que valen mis porotos. Acaso tú quieras mis porotos, pero yo no quiero nada de lo que tú tienes. Mis porotos valen cien veces más que todo lo que tienes. Mira a tus enemigos, que amenazan todas y cada una de tus posesiones. Yo soy libre y tengo mis propios porotos.”

El poderoso Mahmud miró a la indiscutible dueña de los porotos, pensó en sus dominios en disputa, y lloró.

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