El problema es que lo espurio, lo irreal, lo falso, es tanto más fácil de encontrar, que están en peligro de convertirse en la norma. Hasta hace poco, por ejemplo, si no usabas drogas en tus búsquedas espirituales, no eras considerado genuino. Si decías: “Miren, las drogas son irrelevantes para las cuestiones espirituales”, te consideraban un cuadrado.

Su actitud nada tiene que ver con una búsqueda de la verdad.

La gente quiere ser sanada o curada o salvada, pero lo quiere ahora. Es increíble. Cuando la gente viene a verme, quiere obtener algo, y si no les puedo dar consciencia superior, se llevarán mis colchas o mis ceniceros o lo que puedan encontrar en la casa.

Están pensando en términos de propiedad suelta, casi física. Son salvajes en el mejor sentido de la palabra. No son en absoluto lo que creen ser. Se me invita a creer que se llevan colchas y ceniceros por accidente. Pero nunca funciona a la inversa: nunca se olvidan por error sus billeteras. Hay una cosa que aprendí de mi padre desde muy chico: No le prestes atención a lo que diga la gente, sólo mira lo que hacen.

Entrevista en Psychology Today

http://www.idriesshahfoundation.org/…/Entrevista-Psychology…

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