SUS LABIOS ESTÁN SELLADOS…


Érase una vez un médico sabio que tan solo tenía que cerrar sus ojos para que el remedio a la enfermedad de cualquier paciente se le mostrase en una imagen. Un día un hombre llegó y describió sus síntomas, y el doctor cerró sus ojos: vio la imagen del paciente comiendo algo nocivo, y se dio cuenta de que difícilmente podía prescribir tal medicamento, de modo que se limitó a decir:

“Siento tener que decirle que usted es incurable… siga su camino.”


Poco después este enfermo se tendió a descansar al lado del camino, y cayó dormido. Su boca se abrió, y un escarabajo venenoso se arrastró dentro. El hombre despertó sobresaltado e intentó escupir el insecto, pero este lo picó antes de que pudiese expulsarlo. Durante un buen rato se sintió muy enfermo, pero algunas horas después se dio cuenta de que estaba curado.


Y, a pesar de que el hombre sabio se intentó proteger al no hablar del veneno, se convirtió en blanco del ridículo cuando la historia fue contada. El antiguo enfermo no desperdició oportunidad alguna de decirle a todo el mundo que había sido curado por la picadura de un escarabajo, cuando el doctor más famoso de la época había sido incapaz de hacer algo por él….

Una gacela velada

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