Solamente el místico

 

 

 

 

 

 

 

 

Solamente el místico que “vuelve” al mundo formal después de una experiencia literal de la interdependencia de cosas aparentemente diferentes o desconectados, es quien puede verdaderamente percibir la vida de esta forma. Para el Sufi, cualquier método metafísico que no adopte este factor es un método confeccionado (externo), y no puede ser producto de lo que él llama experiencia mística. Su propia existencia es una barrera para el logro de su supuesto objetivo.
Esto no quiere decir que el Sufi, como resultado de sus experiencias, se aparte de la realidad de la vida superficial. Él tiene una dimensión extra del ser, que opera paralelamente a la percepción menor del hombre ordinario. Nasrudín lo resume perfectamente en otro cuento:

“Yo puedo ver en la oscuridad.”
“Quizá sea así, Mulá. Pero si es cierto, ¿por qué a veces llevas una vela por la noche?”
“Para evitar que otros choquen conmigo.”

La Luz que porta el Sufi puede ser su adaptación a las costumbres de la gente entre las cuales ha sido arrojado tras su “regreso” de haber transmutado en una percepción más amplia. El Sufi es, en virtud de su transmutación, una parte consciente de la realidad viviente de toda la existencia. Esto significa que no puede considerar lo que ocurre – tanto a él mismo como a los demás – de la forma limitada en que lo hace el filósofo o el teólogo. Una vez alguien le preguntó a Nasrudín qué era el Destino. Él dijo: “Lo que llamas ‘Destino’ es en verdad una suposición. Supones que va a ocurrir algo bueno o algo malo. Al resultado real lo llamas ‘Destino’.” La pregunta, “¿Eres fatalista?”, no puede formulársele a un Sufi, porque él no acepta el concepto no corroborado de Destino que está implícito en la pregunta.

De manera similar, puesto que es capaz de percibir las profundas ramificaciones de un hecho, la actitud del Sufi hacia los sucesos individuales es abarcadora, no aislada. Él no puede generalizar a partir de datos artificialmente separados. “‘Nadie puede montar ese caballo’, me dijo el rey”, comenta Nasrudín, “pero yo salté a la silla.” “¿Qué ocurrió?” “Yo tampoco logré que se moviera.” Esto se propone mostrar que cuando un hecho aparentemente consistente es extendido a lo largo de sus dimensiones, cambia.

Los Sufis

La nueva traducción está disponible en todos los formatos: impreso (tapa blanda y dura), eBook y muy pronto el audiolibro.

También lo puedes leer gratis, aquí:

https://idriesshahfoundation.org/es/books/los-sufis/

Solamente el místico

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