En el país de los tontos , uno de sus ciudadanos había desfallecido y los otros habían decidido enterrarlo.

Cuando comenzó a moverse, lo ataron a un tablón para que no hubiera interferencia con sus intenciones. Mientras lo estaban llevando hacia el cementerio, se puso contento de ver a un respetable juez junto al camino. Lo llamó a los gritos para mostarle que en absoluto estaba muerto. El juez detuvo el cortejo fúnebre y preguntó a los dolientes que lo llevaban, todos ciudadanos honorables y rectos, si el hombre estaba muerto o no. Todos juraron que lo habían visto muerto, y por ende tenía que estarlo. Luego mostraron el certificado de defunción. Así que el juez dijo: ‘Diga lo que quiera, pero de acuerdo a las reglas de documentación y atestiguación, usted está muerto, y esta gente puede demostrarlo’. Y así fue que se lo llevaron, y enterraron.

El mundo del Sufi
http://idriesshahfoundation.org/es/libros/el-mundo-del-sufi/

 

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