El chiste o fábula corriente, conteniendo solamente un punto o énfasis, no puede compararse con el sistema de Nasrudín, idealmente un recital participativo que ejerce un efecto tanto interior como exterior o superficial. Las parábolas, fábulas o chistes ordinarios son considerados místicamente estériles porque carecen de penetración o verdadera fuerza regeneradora.

Aunque la compleja ingenuidad e intención del cuento de Nasrudín es más avanzada que, digamos, la figura de Baldakiev de los rusos, el Joha de los árabes o el Bertoldo de los italianos – todos ellos conocidos personajes cómicos –, algo acerca de la diferencia de profundidad en los relatos puede determinarse por medio de los chistes del Mulá y sus equivalentes apariciones esporádicas en otras partes.

Un cuento zen provee un ejemplo interesante. En él, un monje pide a un maestro que le dé una versión de la realidad más allá de la realidad. El maestro agarra una manzana podrida, y el monje percibe la verdad por medio de este signo. Se nos deja a oscuras en lo referido a qué yace detrás de, o qué lleva hacia, la iluminación.

La historia de Nasrudín acerca de una manzana, completa una gran parte de los detalles faltantes:

Nasrudín está sentado en un círculo con sus discípulos cuando uno de ellos le pregunta sobre la relación entre las cosas de este mundo y las de una dimensión diferente. Nasrudín dice: “Debes comprender lo alegórico.” El discípulo replica: “Muéstrame algo práctico… por ejemplo, una manzana del paraíso.”

Nasrudín levanta una manzana y se la da al hombre. “Pero esta manzana está podrida de un lado… seguramente una manzana celestial sería perfecta.”
“Una manzana celestial sería perfecta”, dice Nasrudín, “pero en la medida en que tú seas capaz de juzgarlo, situados como estamos en esta morada de corrupción y con tus facultades actuales, nunca verás una manzana más parecida que esta a la del paraíso.”

El discípulo comprendió que los términos que usamos para las cosas metafísicas están basados en términos físicos. Para poder penetrar en otra dimensión cognitiva, tenemos que adaptarnos a las formas de comprensión de dicha dimensión.

El cuento de Nasrudín, que bien podría ser el original de la alegoría de la manzana, está diseñado para añadir a la mente del escuchador algo del sabor necesario para desarrollar la conciencia en su preparación para las experiencias que no podrán alcanzarse hasta que se haya creado un puente.

Este desarrollo gradual de la conciencia interna es característico del método Súfico de Nasrudín. El destello de iluminación intuitiva que llega como resultado de los relatos es en parte una pequeña iluminación por sí misma, no una experiencia intelectual. También es un peldaño hacia el restablecimiento de la percepción mística en una mente cautiva, despiadadamente condicionada por los sistemas de entrenamiento de la vida material.

Los Sufis

La nueva traducción está disponible en todos los formatos: impreso (tapa blanda y dura), eBook y muy pronto el audiolibro.

También lo puedes leer gratis, aquí: https://idriesshahfoundation.org/es/books/los-sufis/

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