Reporto un atisbo de unos Sufis en un círculo (halka), la unidad básica y mismísimo corazón del Sufismo activo. Un grupo de buscadores es atraído hacia un maestro de la enseñanza, y asisten a su reunión de jueves por la noche. La primera parte del procedimiento es el momento menos formal, cuando se formulan preguntas y se recibe a los estudiantes.

En esta ocasión, un recién llegado le acababa de preguntar a nuestro maestro, el Agha, si había un anhelo básico hacia la experiencia mística, compartido por la humanidad toda.

“Tenemos una palabra”, contestó el Agha, “que resume todo esto. Describe lo que estamos haciendo, y condensa nuestra manera de pensar. A través de ella comprenderás la razón misma de nuestra existencia y el motivo por el cual la humanidad está generalmente hablando en formas discordantes. La palabra es Anguruzuminabstafil.” Y la explicó mediante una tradicional historia Sufi.

Cuatro hombres – un persa, un turco, un árabe y un griego – estaban parados en la calle de un pueblo. Eran compañeros de viaje, yendo hacia algún lugar distante; pero en aquel momento discutían sobre cómo gastar la única moneda que poseían entre todos ellos:

“Quiero comprar angur”, dijo el persa.

“Y yo uzum”, indicó el turco.

“Pues yo prefiero inab”, objetó el árabe.

“¡No!”, dijo el griego. “Compraremos stafil.”

Otro viajero que pasaba por allí, y que era lingüista, dijo: “Denme la moneda. Me comprometo a satisfacer los deseos de cada uno de ustedes.”

Al principio desconfiaron, pero finalmente le dieron la moneda. El hombre fue a la tienda de un frutero y compró cuatro pequeños racimos de uva.

“Eso es mi angur”, dijo el persa.

“Pues esto es lo que llamo uzum”, declaró el turco.

“Me has traído inab”, terció el árabe.

“¡No!”, exclamó el griego, “en mi idioma eso es stafil.”

Las uvas fueron compartidas entre ellos, y cada uno se dio cuenta de que la desarmonía había sido causada por su defectuosa comprensión del idioma del otro.

“Los viajeros”, explicó el Agha, “son las personas comunes del mundo. El lingüista es el Sufi. La gente sabe que quiere algo, porque hay una necesidad interior que existe en ellos. Puede que le den nombres diversos, pero es la misma cosa. Aquellos que la denominan religión tienen diferentes nombres para ella, e incluso diferentes ideas de lo que podría ser. Aquellos que la llaman ambición tratan de indagar su alcance de diferentes maneras. Pero solamente cuando aparece un lingüista, alguien que sabe lo que realmente quieren decir, es que pueden detener la disputa y continuar con la ingestión de las uvas.”

El grupo de viajeros, continuó el Agha, estaban más avanzados que la mayoría, pues realmente tenían una idea positiva de lo que querían aunque no pudiesen comunicarlo. Por lo general, las aspiraciones del individuo se encuentran en una etapa anterior a la que él cree. Quiere algo pero no sabe qué… aunque puede que crea saberlo.

Los Sufis

La nueva traducción está disponible en todos los formatos: impreso (tapa blanda y dura), eBook y muy pronto el audiolibro.

También lo puedes leer gratis, aquí:

https://idriesshahfoundation.org/es/books/los-sufis/

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