El místico racionalista de Córdoba

 

 

 

 

 

 

Hoy en día la ciudad de Córdoba está llena de turistas que visitan los lugares asociados con su glorioso pasado: la Gran Mezquita, el antiguo Barrio Judío y las ruinas de Medina Azahara a pocos kilómetros al oeste. Se celebran muchas figuras ilustres de la ‘edad de oro’ de los Moros, desde el médico Ibn Zuhr hasta la poetisa Hafsa y el califa Abd al-Rahman III. Uno de los más notables, sin embargo, es el filósofo Averroes, que vivió en la capital andalusí en el siglo XII. Tal es su fama, que una calle, una universidad, un hotel e incluso una escuela de conducir llevan su nombre.

El concepto de conducir un coche bien pudo haberle divertido a Abu al-Walid Muhammad Ibn Rushd (su nombre original en árabe; Averroes es la versión latinizada), ya que depende de un pensamiento secuencial y lógico; o por lo menos la mayoría del tiempo. Porque a Averroes se le atribuye ser el padre del pensamiento racional occidental.

‘El racionalismo nació en España en la mente de un filósofo árabe como una reacción consciente contra los teólogos árabes,’ escribió el historiador francés Etienne Gilson en referencia a Averroes[1], palabras que más tarde encontraron un eco en el arabista español Joan Vernet: ‘Averroes es posiblemente el español que ejerció la mayor influencia en el pensamiento humano a lo largo de la historia.’[2]

Astrónomo, médico, abogado, poeta y filósofo, Averroes fue una figura de gran influencia en la Córdoba de finales del siglo XII, y hoy es conocido sobre todo por los comentarios que escribió sobre Aristóteles, los cuales en su momento fueron vistos como una exitosa conciliación entre dos modos de pensamiento supuestamente incompatibles: el intuitivo y el intelectual, el holístico y el secuencial, la ‘fe y la ‘razón’. Por un lado, el conocimiento religioso del mundo y del universo llegó por la ‘revelación’ (a través de ciertos profetas), mientras que por otro la tradición filosófica griega – y particularmente la aristotélica – sugirió que la observación de los fenómenos y el subsiguiente ‘razonamiento’ condujeron hacia la comprensión.

Fue gracias a la cuadratura de este círculo – argumentando que un análisis de la creación de Dios (el universo) solamente podía confirmar las verdades que se habían revelado a través de Su inspiración – que Averroes obtuvo su lugar destacado en la historia de la filosofía. Sus enseñanzas se tradujeron rápidamente al latín y tuvieron una gran influencia sobre los pensadores cristianos medievales, sobre todo Santo Tomás de Aquino, que llevaba tiempo lidiando con la misma pregunta. Dante honró a El Comentarista, como a Averroes se lo conocía en Europa, al colocarlo en el Limbo entre otros no cristianos virtuosos como Homero, Ovidio y Saladino.

Sin embargo, el énfasis occidental en Averroes se ha centrado en su ‘racionalismo’ y no en sus otras características, por lo que apenas se lo ve como un pensador bastante seco. Rara vez se considera que el hombre podría tener facetas más complejas, incluso místicas.

Por un lado, hay buenas razones para rechazar la idea de que Averroes podría existir dentro de la tradición Súfica. Su obra más conocida, La refutación de la refutación, fue un ataque a La refutación de los filósofos, uno de los libros más importantes del gran teólogo Sufi Al-Ghazali, en el que se criticaba a las escuelas griegas de pensamiento filosófico. Incluso Ibn Saba’in de Ceuta, un autor Sufi contemporáneo, atacaba al cordobés: ‘Si hubiera escuchado al Filósofo (Aristóteles) diciendo que quien está de pie está al mismo tiempo sentado, habría profesado y creído esto’.

Sin embargo, hay razones para sospechar que Averroes es más que simplemente un ‘racionalista’. En primer lugar, su propio maestro fue Abu Bakr Ibn Tufayl, autor de Hayy bin Yaqzan (‘Vivo hijo de Despierto’), considerada como una de las primeras novelas del mundo. En él, el protagonista, Hayy, vive solo en una isla desierta y se embarca en un viaje interior de descubrimiento, alcanzando finalmente una comprensión de la verdad mística y universal. Lo hace mediante el uso de la observación y la razón, progresando desde un análisis del mundo físico a su alrededor hasta reinos más metafísicos. Su intelecto y su pensamiento racional no son una barrera para lo último, sino que son vehículos que lo llevan hacia el objetivo místico.

Estos conceptos son totalmente compatibles con las ideas de Averroes sobre la ‘razón’; no se trata de elegir forzosamente una u otra forma de pensamiento, sino de una combinación de ambas, que a su vez puede conducir a otras formas de pensar posiblemente más ‘elevadas’. Es posible que Averroes tuviera problemas para expresar abiertamente algunas ideas suyas dados los tiempos en que vivía: los califas almohades del siglo XII estaban interesados ​​en la filosofía para ellos y la élite, pero no tanto para las masas. Su época marcó un contraste con la atmósfera más tolerante en la época de los Omeya, con una mayor persecución de judíos y cristianos dentro de las áreas islámicas. No obstante, Averroes fue capaz de expresar una idea de pensamiento superior en el concepto de la ‘mente universal’: una visión de Dios como una ‘inteligencia universal’, un ‘océano de espíritus compartido por cada hombre’.[3] Esto es similar a las ideas de Jung sobre el ‘inconsciente colectivo’, y está bastante lejos de la visión más común de Averroes como un filósofo puramente ‘racional’ como se le entiende en Occidente.

Hay aún más evidencia de Averroes como místico que proviene de libros más recientes sobre el Sufismo, con la sugerencia de que ‘transmitió un sistema Sufi junto con el filosófico permitido’[4], así como Ibn Tufayl también lo hizo antes. Entre los materiales Súficos en sus obras se encuentran las enseñanzas de los Ikhwan al-Safa – los ‘Hermanos de la Sinceridad’ – que, entre otras cosas, involucran teorías musicales que tuvieron gran influencia. La mayoría de los historiadores de la música insisten en que los nombres de las notas do, re, mi vienen de Italia, pero una sugerencia alternativa señala su marcada similitud con las letras árabes dad, ra, mim, fa, sad, etc.

Incluso el ataque de Averroes contra Al-Ghazali, tal vez la evidencia más convincente en contra de la idea de que tuviera inclinaciones místicas, puede entenderse de otra manera. ‘Tomados en conjunto,’ el autor Idries Shah escribe, ‘los fragmentos de Ghazali y el Aristotelismo de Averroes constituyeron una doble corriente Súfica (acción y reacción) que nutrió a una Cristiandad completamente ignorante (en lo que respecta a los escolásticos) de la causa inicial tanto del Ghazalismo como Averroísmo. “Es necesario observar,” dice Rumi, ‘que las cosas opuestas funcionan juntas, aunque sean nominalmente opuestas”.’

Como complemento de esta idea, es interesante observar que los Almohades, con quienes Averroes trabajó tan estrechamente, estimaban mucho a Al-Ghazali, hasta tal punto que su fundador Ibn Tumart afirmó haber estudiado bajo el gran teólogo durante sus viajes a las tierras islámicas centrales. Más evidencia, tal vez, de que las ideas de Ghazali y Averroes deberían ser vistas no como opuestas, sino como las dos caras de la misma moneda.

Entonces, ¿qué estaba tratando de lograr Averroes? Posiblemente muchas cosas al mismo tiempo, uno de ellos un desarrollo del pensamiento racional. Los Sufis ponen cierto énfasis en el equilibrio, en actuar como médicos, en darle a un paciente -un individuo o una sociedad – la medicina exacta que se necesita en un momento dado. El uso de la ‘razón’ en la España islámica del siglo XII, y en el resto de Europa, no fue algo bien arraigado. Era una época supersticiosa en la cual, por ejemplo, un general rebelde podía escapar de la captura transformándose en un gato (lo que llevaría a la matanza de muchos gatos callejeros), o la destrucción de una estatua de la Virgen en Medina Azahara podía provocar vientos aulladores que causaran daños en toda Córdoba. Así que la ‘razón’ y una comprensión de causa y efecto eran muy necesarias, y tal ejercicio era compatible con, incluso parte de, una empresa mística y Súfica.

Acaso ahora la pregunta sea: ¿qué opinaría Averroes sobre nuestra propia sociedad? Ayudó a poner en marcha el racionalismo occidental hace 800 años. ¿Ha el péndulo oscilado en demasía hacia el otro lado?

[1] Etienne Gilson, Reason and Revelation in the Middle Ages, Paris 1938

[2] Joan Vernet, Lo que Europa debe al Islam de España, Barcelona 2006

[3] Boureau-Deslandes, Histoire critique de la philosophie, Paris 1741

[4] Idries Shah, The Sufis, New York 1964

Link Original:https://idriesshahfoundation.org/es/el-mistico-racionalista-de-cordoba/

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