Hay beneficios en tener hijos a una mayor edad

La primera vez que me embaracé era considerada una madre joven en mi grupo demográfico: tenía 25 años, estudiaba Medicina y estaba rodeada de compañeros que, en su mayoría, todavía no se estaban reproduciendo.

Para mi tercer embarazo, tenía más de 35 años, por lo que, en los términos obstétricos que aprendí en la escuela de Medicina, ya clasificaba como una “multigesta añosa”, es decir, alguien que tendrá un hijo, pero no el primero, después de los 35 años. Si fuera tu primer hijo, serías una “primigesta añosa”, o “primi añosa” para abreviar; incluso como estudiante de medicina, algo me decía que ninguna mujer había inventado esta terminología.

Así que, para ciertos estándares, tengo experiencia tanto como madre relativamente joven y como madre relativamente vieja, aunque no llego a los extremos.

Los informes de Estadísticas Vitales Nacionales dieron a conocer sus resultados en enero y muestran que en Estados Unidos los nacimientos dieron un giro en 2015: el índice de nacimientos en adolescentes durante ese año bajó a 22,3 por cada mil mujeres de entre 15 y 19 años, una tasa baja para el país. Para mujeres de 30 a 44 años, el número de nacimientos fue el más alto registrado desde la década de 1960.

Conforme los índices de natalidad se inclinan cada vez más hacia madres de edad un poco más avanzada, los investigadores siguen buscando qué significa esto, en términos tanto de quién se está embarazando, cuándo lo hace y cómo se asocia eso con el desarrollo de sus hijos, especialmente en relación con las habilidades cognitivas.

Recientemente, también se han desarrollado investigaciones interesantes sobre la edad de los padres, pero los estudios a los que me refiero se centran en las madres.

La tendencia en todos los países desarrollados durante los últimos años ha sido que cada vez más mujeres tienen hijos más tarde en la vida; la edad media en Estados Unidos para dar a luz al primer hijo subió de 24,9 a 26,3 años, de 2000 a 2014. Tanto si es el primer hijo como si no lo es, muchas mujeres que están teniendo hijos tienen 35 años o más, lo que aún se clasifica como “edad materna avanzada”.

En un estudio publicado en febrero en el International Journal of Epidemiology, los investigadores analizaron los resultados de tres distintos estudios de larga duración en el Reino Unido: uno de 1958, otro de 1970 y el tercero de 2000 a 2002, cada uno con una muestra de alrededor de 10.000 niños. Todas las investigaciones buscaban la relación entre la edad materna al momento del nacimiento de los bebés y las habilidades cognitivas de estos últimos a los 10 u 11 años.

En los dos estudios previos, hubo una correlación negativa: la edad materna de 35 a 39 años al momento de dar a luz se relacionaba con resultados menores en las pruebas cognitivas de los niños examinados una década más tarde; mientras que los niños que habían nacido de madres con edades entre 25 y 29 años tuvieron mejores resultados.

Por otro lado, en el estudio más reciente, la correlación se revirtió: los niños nacidos de madres con edades entre 35 y 39 años tuvieron mejores resultados en las pruebas cognitivas que los niños nacidos de madres más jóvenes.

¿Qué cambió? Los investigadores descubrieron que este revés se puede explicar si se corrigen las características socioeconómicas de las madres: mujeres distintas, en distintas circunstancias, eran quienes estaban teniendo hijos en edades más avanzadas.

Alice Goisis, investigadora de la Escuela de Economía y Ciencia Política en Londres y del Instituto de Demografía Max Planck en Alemania y la autora principal del estudio, dijo que “las características de las madres de edad avanzada han cambiado drásticamente a través de los años”.

En las investigaciones más antiguas, las madres que tenían hijos en la segunda mitad de los 30 años eran muy probablemente mujeres que ya habían tenido varios hijos, y es posible que fueran más pobres; por otra parte, en el estudio más reciente, llevado a cabo de 2000 a 2002 con una población perteneciente al nuevo milenio, era más probable que las madres tuvieran mayor educación y un nivel socioeconómico mejor. Veintiséis por ciento daba a luz a su primer hijo entre los 35 y los 39 años, a diferencia del 11 por ciento en el estudio de 1958.

“Una pregunta que me hacen constantemente es si estos resultados sugieren que las mujeres deberían esperar para embarazarse y así tener niños más inteligentes, y la respuesta es que nuestros resultados no se enfocan en eso”, dijo Goisis. “Estas mujeres tienen ventajas”, dijo, y se cuidan mejor durante el embarazo; es menos probable que sean fumadoras y más probable que amamanten a sus hijos, comparadas con las madres más jóvenes.

“Hoy en día los hijos de madres maduras tienen, en promedio, mejores resultados por las características generales de las mujeres que deciden tener hijos a mayor edad”, dijo Goisis.

Otros investigadores han observado la modificación de las prácticas de crianza conforme las mujeres maduran: en un estudio publicado en línea en diciembre, los investigadores observaron cómo las prácticas de crianza y el desarrollo infantil cambiaban dependiendo de la edad de la madre en un grupo de 4741 familias en Dinamarca.

Encontraron que las madres de mayor edad eran menos propensas a ser duras con sus hijos de 7 a 11 años, ya sea reprendiéndolos verbal o físicamente, y era menos probable que los niños tuvieran problemas de comportamiento, sociales o emocionales.

“Las madres maduras parecen prosperar mejor”, dijo Tea Trillingsgaard, profesora adjunta de Psicología de la Universidad Aarhus en Dinamarca, quien fue la autora principal del estudio. “Estas madres tienen mayor flexibilidad psicológica y cognitiva, así como más habilidades para tolerar estímulos complejos por parte de los niños”.

De nuevo, los investigadores buscaron si estas diferencias se explicaban por algún otro factor, como el nivel socioeconómico o educativo; sin embargo, incluso después de controlar todos los elementos presentes, siguieron observando que la mayor edad de la madre por sí misma continuaba relacionada con estos resultados positivos.

Todos sabemos que los problemas de fertilidad aumentan con la edad, lo que ha provocado que la industria de la fecundación se haya vuelto más grande y compleja como respuesta a las necesidades de las mujeres con más dificultades para embarazarse a edades más avanzadas.

Sin embargo, dado que tener hijos es para la mayoría de nosotros una decisión muy importante y complicada, ya que hay que considerar relaciones sentimentales, factores socioeconómicos, geográficos y todo el paquete de elementos individuales resumidos a grandes rasgos como vida, amor y búsqueda de la felicidad, la toma de decisiones no siempre permite una planificación sencilla en la que se pueda escoger un periodo de edad u otro.

El mensaje claro es que los hijos de mujeres con más apoyo y mejores hábitos de salud tienen mejores resultados cognitivos, así que es importante apoyar a las madres a cualquier edad.

Todo lo que has aprendido durante la vida, intelectual y emocionalmente, te puede ayudar con el difícil trabajo de cuidar de tus propios hijos. Después de todo, el objetivo principal es madurar y ayudar a otros a hacer lo mismo.

Link Original: https://www.nytimes.com/es/2017/08/15/hay-beneficios-en-tener-hijos-a-una-mayor-edad/?smid=fb-espanol&smtyp=cur

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