El BPA lo Hace Subir de Peso

 

 

 

 

 

Por el Dr. Mercola

En los Estados Unidos alrededor del 75 % de los hombres y el 67 % de las mujeres ahora tienen sobrepeso o son obesos. Esto esta aumentado significativamente en comparación con las cifras recolectadas entre 1988 y 1994, cuando “sólo” el 63 % de los hombres y el 55 % de las mujeres eran obesos o tenían sobrepeso.1,2

Para empeorar las cosas, una investigación publicada en Obesity Research & Clinical Practice encontró que el mismo programa de ejercicio y consumo de calorías daría como resultado un índice de masa corporal (IMC), que es alrededor de 5 libras más alto en 2006 de lo que hubiera sido en 1988.3

En otras palabras, con el fin de mantener el mismo peso que en 1988, hoy en día tendría que hacer más ejercicio y comer menos calorías. Los resultados sugieren que otros “factores distintos a la alimentación y la actividad física podrían estar contribuyendo al aumento del IMC a través del tiempo”, pero ¿Cuáles son esos factores exactamente?4

Esto aún está por verse, pero un número creciente de evidencias sugieren que las sustancias químicas ambientales, especialmente los disruptores endocrinos (EDCs, pos sus siglas en inglés) desempeñan un papel.

Los Disruptores Endocrinos Están Relacionadas Significativamente con la Enfermedad y la Disfunción

Los disruptores endocrinos, algunos de los cuales se encuentran en productos de plástico, electrónicos, productos de limpieza y hasta en los alimentos, son similares, en términos de su estructura, a las hormonas sexuales naturales como el estrógeno, lo que interfiere con sus funciones normales. Como se declaró en un informe del Grupo de Trabajo Ambiental (EWG):5

“No hay fin en cuanto a los trucos que los disruptores endocrinos podrían jugar en nuestro cuerpo: aumentar la producción de ciertas hormonas, disminuir la producción de otras; imitar las hormonas; cambiar una hormona a otra;

… Interferir con la señalización hormonal; indicándoles a las células morir prematuramente; competir con nutrientes esenciales; unirse a las hormonas esenciales; acumularse en los órganos que producen hormonas”.

La investigación reciente publicada en The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism reveló además que la exposición prolongada a los EDCs en la Unión Europea probablemente está contribuyendo a las enfermedad y la disfunción, y genera un gasto adicional de salud y económico de aproximadamente $ 209 billones.6

Entre las sustancias químicas conocidas por ser disruptoras endocrinas (EDC) están:

Dietilestilbestrol Bifenilos policlorados (PCB)
Dioxinas Compuestos perfluoroalquilos
Solventes Ftalatos
Bisfenol-A (BPA) Diclorodifenildicloroetileno (DDE)
Pesticidas organofosforados y organoclorados Polibromodifeniléteres (PBDE)

El estudio posteriormente indicó que los EDCS por los menos desempeñan un papel en las siguientes enfermedades:

Pérdida de coeficiente intelectual y discapacidad intelectual asociada Autismo Desorden hiperactivo y déficit de atención
Obesidad infantil y en adultos Cánceres de próstata y de mama Diabetes en Adultos
Criptorquidia (testículos no descendidos) Infertilidad masculina Mortalidad relacionada con la testosterona reducida
Disfunciones reproductivas en hombres y en mujeres Enfermedad cardiopulmonar Desregulación inmune

Cómo las Simulaciones por Computadora Podrían Hacer que las Sustancias Químicas Sean Más Seguras de lo Que Realmente Son

A medida que se siguen sumando las investigaciones que muestran los riesgos de BPA para la salud humana y el medio ambiente, en Estados Unidos gran parte de ellos todavía no están regulados.

Esta falta de acción en la cara del riesgo aparente puede remontarse al modelaje fisiológicamente basado en la farmacocinética (PBPK), que es un método que usa simulaciones por computadora para medir los efectos de la exposición a sustancias químicas en la salud.

PBPK es comúnmente utilizado por los toxicólogos regulatorios para las evaluaciones de riesgo químico, pero hay preocupaciones acerca de su exactitud.

Mientras que los modelos informáticos permiten que los científicos determinen qué concentraciones de una sustancia química terminan en ciertos órganos, y el tiempo que pueden tomar para salir de su cuerpo, no revelan nada sobre los efectos de la sustancia química.7 Como lo anunció Independent Science News:8

“Las simulaciones PBPK lograron que las pruebas se hicieran más rápido y más baratas, algo atractivo para la industria y los reguladores. Pero el modelo PBPK tiene inconvenientes…

Muchos biólogos dicen que el riesgo de las evaluaciones basadas en PBPK comienza con las suposiciones de que son demasiado estrechas, y por lo tanto a menudo no logran captar plenamente cómo una exposición a una sustancia química puede afectar la salud.

Por ejemplo, una serie de estudios y revisiones PBPK por el toxicólogo Justin Teeguarden del Pacific Northwest National Laboratory en Richland, Washington., y sus colegas sugieren que el BPA se descompone en compuestos menos dañinos y sale del cuerpo de una forma tan rápida que es esencialmente inofensivo.

Su investigación comenzó con ciertas suposiciones: el BPA sólo imita el estrógeno de manera débil, al grado que afecta únicamente el sistema de estrógenos del cuerpo, y que el 90 % de la exposición al BPA se lleva a cabo a través del consumo de alimentos y bebidas.

Sin embargo, la investigación sobre la salud ha demostrado que los BPA imitan el estrógeno de una manera cuidadosa, pueden afectar a los sistemas de las hormonas tiroideas y andrógenas, y pueden entrar en el cuerpo a través de vías como la piel y los tejidos de la boca.

Cuando los modelos PBPK no incluyen esta evidencia, tienden a subestimar el riesgo”.

BPA: La Ruta Principal a los Disruptores Endocrinos

El Bisfenol-A (BPA) fue creado en 1891 por un químico ruso. Por la década de 1930, mostró imitar los efectos del estrógeno en el cuerpo humano. Sin embargo, en los años 1950 el BPA encontró su camino en la industria, como un producto químico que podría producir plásticos fuertes, resistentes y a menudo transparentes.

El BPA también se utiliza para hacer resinas de BPA, lo que impide la corrosión y ruptura del metal. Como tal, ahora está aproximadamente en el 75 % de las latas en América del Norte. La sustancia química está rodeada de controversia ya que la investigación sigue mostrando que es perjudicial para la salud humana.

Sin embargo, en 2013 el mercado de BPA fue valorado en más de $ 13 billones, y se pronostica que las ventas aumentan un 5 %, anualmente. A partir de 2012, a 10 billones de libras de BPA fueron producidas en todo el mundo, las ventas representan cientos de millones cada dia.9

La mayoría de las personas tienen BPA en su sangre, por lo general en un rango de 1 parte por billón (ppb).10

Esta podría parecer una cantidad demasiado pequeña para causar problemas – y eso es justo lo que los reguladores y las empresas químicas han dicho por mucho tiempo–pero los disruptores endocrinos como el BPA, que actúan como hormonas, no respetan “las reglas del juego”, dice Patricia Caza, genetista de la Universidad Estatal de Washington.11

Según Hunt, “la exposición a BPA a bajos niveles– que creemos que están en el ámbito de la exposición humana actual—pueden afectar profundamente a los huevos y esperma en desarrollo.”12

El BPA se ha relacionado a una serie de problemas de salud, sobre todo en mujeres embarazadas, fetos y niños pequeños, también en adultos, incluyendo:

Daño estructural en el cerebro Cambios de comportamiento específico de género y comportamiento sexual anormal
Hiperactividad, aumento de agresividad y problemas de aprendizaje Pubertad temprana, estimulación de la glándula mamaria, ciclos reproductivos alterados, disfunción ovárica e infertilidad
Mayor formación de grasa y riesgo de obesidad Estimulación de las células de cáncer de próstata
Función inmunológica alterada Mayor tamaño de la próstata y menor producción de esperma

Gran parte de la investigación sobre el BPA se ha hecho en animales, lo que ha causado que los escépticos (sobre todo a los de la industria química) digan que los efectos no necesariamente sean los mismos en los seres humanos. Pero la investigación en los seres humanos ha mostrado riesgos similares.

Por ejemplo, el BPA de latas o botellas de plástico puede aumentar su presión arterial dentro de pocas horas del consumo.13 Y en el estudio NHANES, publicado en 2010, los adultos con los niveles más altos de BPA en la orina eran dos veces más probables de desarrollar enfermedad coronaria que aquellos con los niveles más bajos.14

Según Independent Science News:15

“Para promover la idea de que el BPA es seguro, la industria química rutinariamente presiona a los legisladores y “educa” a los consumidores’. Sin embargo, lo que no ha sido ampliamente discutido, es cómo la industria ha respaldado estudios PBPK que discriminaron las investigaciones que mostraron riesgos de los niveles ambientalmente típicos de BPA.

Muchos de estos estudios que generan dudas se han llevado a cabo por investigadores cuyas carreras podrían estar relacionadas al trabajo de PBPK hecho por Wright-Patterson. En las críticas publicadas, los efectos para la salud de los investigadores–entre ellos Gail Prins y Wade Welshons–han destacado las muchas maneras en que estos modelos PBPK no pueden reflejar con exactitud la exposición al BPA”.

La Exposición al BPA, Ftalatos Está Relacionada con la Expresión de Genes Alterados en la Placenta

Se cree que EDC como el BPA y los ftalatos, son particularmente peligrosos para las mujeres embarazadas, los fetos y los niños pequeños. Según NewHope360:16

“La creciente preocupación sobre la exposición potencial a las sustancias químicas ambientales para la madre y el bebé, debido a los efectos adversos para la salud es permanente, dado a la  investigación epidemiológica que vincula la exposición a algunas de estas sustancias químicas a los resultados adversos en el nacimiento:

…Pérdida de embarazos, partos prematuro, bajo peso al nacer, defectos congénitos, morbilidad infantil, obesidad, disfunción cognitiva, desarrollo afectado del sistema inmunológico, asma y pubertad precoz. “

Una reciente investigación realizada por investigadores de la Universidad de Harvard, incluso vinculo los EDCs incluyendo BPA y ftalatos a la mala función de los genes en las placentas de las mujeres embarazadas.

En un estudio en 179 mujeres embarazadas, la exposición a BPA y/o ftalatos se relacionó con un cambio en las moléculas que regulan la expresión genética en la placenta.17 Los cambios en el funcionamiento de los genes podrían provocar un crecimiento y  desarrollo alterado del feto.

Niveles Tóxicos de BPA Podrían Encontrarse en los Desayunos Escolares

El BPA se encuentra en el aire, el polvo del hogar y el agua, pero la fuente principal de exposición en la mayoría de las personas es a través de su alimentación.18 El BPA puede filtrarse de utensilios de policarbonato, contenedores de alimentos, botellas de agua, biberones y revestimientos de alimentos y bebidas enlatadas.

La reciente investigación de los investigadores de la Universidad de Stanford, incluso reveló que los niños pueden estar expuestos a niveles tóxicos de BPA a través de sus almuerzos escolares. Analizaron las comidas de acuerdo a las directrices nutricionales de las escuelas estadounidenses, para detectar una posible exposición de BPA proveniente de los alimentos envasados y preenpacados.19

La exposición potencial al BPA oscilo entre los 0.00049 microgramos por kilogramo de peso corporal (μg/kg-BW) al día en un estudiante de Middle School con una baja exposición durante el desayuno de 1.19 μg/kg-BW al día para un estudiante de Elementary School que come almuerzo con una alta probabilidad de exposición.

Esto está muy por debajo de la dosis de referencia oral de 50 μg/kg-BW/ al día de la EPA, sin embargo los estudios en animales sugieren que el BPA podría ser tóxico por encima de los 2 μg/kg-BW/ al día. Según los investigadores:20

“Los niños, con sistemas de órganos en desarrollo, son especialmente susceptibles a los cambios hormonales, lo que provocó que esta investigación fuera el ejemplo de dosis potenciales de BPA de las comidas escolares… Las dosis de comidas individuales que se utilizaron en esta investigación están en el mismo orden de magnitud que el umbral de toxicidad de menor dosis, lo que destaca el potencial de las comidas escolares para exponer a los niños a niveles tóxico- crónicos de BPA”.

Además, el posible nivel de exposición de un almuerzo escolar no puede subestimarse ya que los niños también pueden estar expuestos al BPA de sus comidas en casa y por otras fuentes, lo que se agrega a su carga tóxica.

¿Por Qué los Productos Libres de BPA No Siempre Son una Solución Segura?

En respuesta a la demanda de productos libres de BPA, muchos fabricantes han decidió utilizar una sustancia química diferente llamado bisfenol-S (BPS). Pero el BPS parece ser igual o peor que el BPA.

En 2013, investigadores de la Universidad de Texas Medical Branch descubrieron que concentraciones incluso mínimas–menos de una parte por billón–de BPS puede perturbar el funcionamiento celular. Los trastornos metabólicos como la obesidad, diabetes, e incluso el cáncer, son posibles ramificaciones de tales interrupciones.

Básicamente, mientras que los fabricantes no están mintiendo al afirmar que sus productos son “libres de BPA”, tampoco están declarando toda verdad. Muchos simplemente han cambiado un disruptor endocrino por otro, y los consumidores que cuidan de su salud descubrirán que están siendo engañados por la seguridad de la etiqueta libre de BPA.

En total, hay 13 tipos de bisfenoles y más de 100 EDC conocidos; una etiqueta libre de BPA sólo significa que uno de esos no está presente. Deborah Kurrasch, Ph.D., profesora asistente en la Universidad de Calgary, Alberta, dijo para Medscape:21

“‘Lo que estamos encontrando es que el termino libre de BPA no significa libre de bisfenol o libre de disruptores endocrinos “, subrayó… Los fabricantes pueden reemplazar las moléculas y no realizar ninguna prueba de perfil de seguridad. Es completamente legal. Ellos no tienen que revelar el nombre de los ingredientes que utilizan, tampoco si es seguro, “ella enfatizó”.

15 Consejos para Reducir su Exposición a los Disruptores Endocrinos

Aunque es casi imposible mantenerse alejado de los TODOS las sustancias potencialmente dañinas, es posible que pueda minimizar su exposición al considerar los principios clave. Aunque el gobierno se niegue a protegerlo contra de estas sustancias químicas, eso no significa que tiene que aceptarlas como consumidor.

1. Consuma alimentos de preferencia que sean cultivados localmente, frescos y orgánicos. Los alimentos procesados ​​y envasados ​​son una fuente común de BPA y ftalatos—particularmente las latas, pero también los alimentos envueltos en plástico.

2. Compre productos embazados en botellas y frascos de vidrio en lugar de plástico o latas.

3. Almacene los alimentos y bebidas en recipientes de vidrio, en lugar de plástico y evite utilizar envoltura de plástico. Utilice los contenedores de vidrio en caso que caliente su comida en el microondas, ya que el calor tiende a aumentar la liberación de sustancias químicas del plástico.

Tenga en mente que los plásticos libres de BPA por lo general filtran otros disruptores endocrinos que son igual de malas que el BPA.

4. Utilice biberones de vidrio para sus bebés.

5. Tenga cuidado con los recibos de la caja registradora. Si usted va regularmente a una tienda, solicítele a la gerencia a cambiar a los recibos sin BPA. Yo compro mis alimentos en Publix y cuando les llamé para hablarles sobre los recibos, resultó que ya habían hecho el cambio. Sin embargo, es prudente limitar su contacto con todos los recibos de este tipo.

6. Busque productos que sean hechos por empresas amigables con el planeta, que protejan los animales, que sean sustentables, cuenten con certificación orgánica y sean libres de transgénicos. Esto se aplica a todo, desde alimentos y productos para el cuidado personal hasta materiales de construcción, alfombras, pinturas, artículos de bebé, muebles, colchones, y más.

Cuando remodele su casa, busque alternativas “verdes” libres de toxinas en lugar de pintura regular y pisos de vinil, estos últimos son otra fuentes de ftalatos.

7. Elija juguetes hechos con materiales naturales para evitar los químicos plásticos como los ftalatos y los BPA/BPS, particularmente en los objetos que los niños son propensos a chupar o masticar.

8. Alimente a su bebé exclusivamente con leche materna si es posible, al menos durante el primer año (así evitará la exposición a los ftalatos del contenedor de fórmula para bebés y de las botellas y chupones)

9. Utilice productos de limpieza naturales, o haga los suyos.

10. Cambie a productos de baño orgánicos, como champú, pasta dental, antitranspirantes y cosméticos. La base de datos Skin Deep de EWG puede ayudarle a encontrar productos de cuidado personal que no contienen ftalatos o ningún otro químico potencialmente peligroso.22

11. Reemplace su cortina de baño de vinil por una de tela.

12. Reemplace sus productos de higiene femenina (tampones y toallas sanitarias) por alternativas más seguras. Mientras que la mayoría de los ingredientes de higiene femenina no se mencionan, los análisis sugieren que podrían contener dioxinas y aditivos petroquímicos.

13. Busque productos sin fragancia; frecuentemente se utilizan ftalatos para ayudar a que el producto mantenga su fragancia por más tiempo. La fragancia artificial también contiene cientos – incluso miles – de químicos potencialmente tóxicos. Evite los suavizantes de ropa, las toallitas de la secadora, ambientadores y velas aromáticas por la misma razón.

14. Analice el agua del grifo de su hogar en busca de contaminantes y filtre el agua si fuera necesario. Quizá también sería recomendable utilizar una alternativa a los tubos de PVC en su suministro de agua.

15. Enseñe a sus hijos a no beber el agua de la manguera del jardín, ya que la mayoría están hechas con plásticos que contienen ftalatos.

Link Original: http://articulos.mercola.com/sitios/articulos/archivo/2016/01/20/efectos-secundarios-a-la-salud-del-bpa.aspx?utm_source=facebook.com&utm_medium=referral&utm_content=facebookmercolaesp_ranart&utm_campaign=20170728_efectos-secundarios-a-la-salud-del-bpa

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