Entrevista Shah con Hall

Entrevista Shah con Hall… Queridos Alumnos… lean por favor ahahaha..

Una conversación con Idries Shah sobre Sufismo y Musulmanes místicos; por qué los seguidores necesitan gurúes, liberándose del condicionamiento, y la experiencia extática como la forma más baja del conocimiento avanzado. Por Elizabeth Hall.

La tradición Sufi

“Algunos gurúes son francamente unos farsantes, y no intentan ocultármelo. Creen que yo también soy uno de ellos”

EH: Idries Shah, usted es el exponente líder en occidente del Sufismo, esa rica tradición religiosa surgida del Medio Oriente. ¿Por qué, en una época donde nuevos cultos están brotando, usted se niega a ser un gurú? Podría fácilmente volverse uno.

Idries Shah: Hay muchas razones. Pero si estamos hablando del maestro que tiene discípulos, es porque no siento la necesidad de tener un público admirador que me diga lo maravilloso que soy, o que haga lo que digo. Yo creo que el gurú necesita sus discípulos. Si él tuviera la manera de canalizar su deseo de ser una estrella o sentirse un santo o su deseo de tener a otros dependiendo de él, no sería un gurú.
Yo quité todo eso de mi sistema a una temprana edad y, consistente con la tradición Sufi, creo que aquellos que no quieren enseñar son quienes pueden y deben. Occidente todavía tiene un complejo vocacional y aún no ha descubierto esto. Aquí, a quien se reconoce como una persona exitosa es en verdad un obsesivo. En Oriente creemos que la persona que no puede evitar hacer algo no es necesariamente la mejor para hacer tal cosa. Un compulsivo horneador de galletas puede hacer, de hecho, malas galletas.

Hall: ¿Está usted diciendo que una persona que siente que tiene que involucrarse en una cierta profesión lo está haciendo debido a cierta necesidad emocional?

Shah: Yo pienso que por lo general tal es el caso, y no necesariamente produce el mejor profesional. Muéstrale un obsesivo a una persona común, y ésta creerá que le has mostrado una persona dedicada y maravillosa – siempre y cuando compartan creencias. Si no es así, por supuesto, considerará al obsesivo como nefasto. El Sufismo considera esto como una postura falsa y superficial. Y si hay una consistencia en la tradición Sufi, es que el hombre tiene que estar en el mundo pero no ser del mundo. No hay función para un rey-sacerdote o gurú.

Hall: Entonces tiene una opinión negativa de todos los gurúes.

Shah: En absoluto. Sus seguidores necesitan al gurú tanto como el gurú necesita a sus seguidores. Simplemente no lo considero como una operación religiosa. Al gurú lo veo como una especie de psicoterapeuta. A lo sumo, mantiene a la gente tranquila y polarizada a su alrededor, dándoles un tipo de sentido a sus vidas.

Hall: El Librium (ansiolítico) podría hacer lo mismo.

Shah: Sí, pero esa no es razón para estar en contra. ¿Por qué no debería haber lugar para lo que podríamos llamar “psicoterapia de barrio”; la comunidad cuidando a sus propios miembros? Sin embargo, lo que me deja perplejo es que se la llame actividad espiritual.

Hall: Uno no puede evitar sentir que no todos los gurúes están intentando servir al prójimo.

Shah: Algunos francamente son farsantes, y no intentan ocultármelo. Creen que yo también soy uno de ellos, así es que cuando nos cruzamos comienzan las conversaciones más perturbadoras. Quieren saber cómo obtengo dinero, cómo controlo a la gente, y ese tipo de cosas.

Hall: Quieren intercambiar secretos.

Shah: Eso está yendo un poquito lejos. Pero la unión hace la fuerza. De hecho, sienten que hay algo mal en lo que están haciendo, y se sienten mejor si lo hablan con alguien que también lo está haciendo. Siempre les digo que creo que sería mucho mejor si abandonaran el papel de gurú en sus propias mentes y se dieran cuenta de que están brindando un servicio social totalmente aceptable.

Hall: ¿Cómo toman tal consejo?

Shah: A veces ríen y a veces lloran. La impresión general es que uno de nosotros está equivocado. Pues como no hago los mismos tipos de sonidos que hacen ellos, creen aparentemente que o bien soy un lunático, o que estoy comenzando con un nuevo estilo de estafa. Quizá encontré un nuevo negocio turbio.

Hall: Estoy sorprendida que todos estos gurúes te cuenten todos sus secretos tan abiertamente.

Shah: Debo decirte que no he renunciado a la técnica oriental de simular que estoy interesado en lo que la otra persona está diciendo, incluso fingiendo que estoy de su lado. Por lo tanto, soy capaz de arrancar secretos de los gurúes y lograr que se comprometan conmigo hasta cierto punto, cosa que un occidental, debido a su consciencia, no podría hacer. El occidental no permitiría que ciertas cosas pasaran sin ser refutadas, y no engañaría, por así decirlo, a otra persona. Entonces no descubre la verdad.

Mira, es hora de que alguien ponga en evidencia al turbio negocio de los gurúes. Dado que no tengo nada que perder, bien podría hacerlo yo. Como ocurre con muchos de estos gurúes, todo termina siendo una especie de cuestión de “nosotros y ellos” entre Oriente y Occidente. Gurúes de la India solían detenerse en su camino rumbo a California, y su actitud por lo general era de ‘a estos occidentales los vamos a dejar con los bolsillos vacíos; nos colonizaron, ahora les sacaremos dinero a ellos’. Escuché este tipo de cuestiones incluso de gente que tenían una impecable reputación espiritual en la India.

Hall: Es una comprensible reacción humana a siglos de explotación occidental.

Shah: Es entendible, pero niego que sea una actividad espiritual. Lo que quiero decir, es “Hermano, estás en el negocio de la venganza, y es un tipo de negocio diferente al mío”. Siempre hay grupos que están dispuestos a negociar conmigo, y quieren usar mi nombre. En una ocasión un muchacho con una camisa negra y corbata blanca me dijo, “Encárgate de Gran Bretaña, pero no toques a los Estados Unidos, porque es nuestro”. Tuve una horrible visión de Al Capone. La diferencia era que los discípulos del gurú le besaban sus pies.

Hall: Gurúes continúan proliferando en los Estados Unidos, siempre con enorme cantidad de seguidores. Un perfecto maestro de 15 años podría llenar un gran estadio.

Shah: Obtener masas de gente es la parte fácil. Un gurú puede atraer una multitud de un millón de personas en la India, pero pocos en esa multitud lo toman en serio. Verás, la India ha tenido gurúes por miles de años, así que por lo general son complicados con respecto a ellos; tal actitud es incorporada desde muy pequeños. Esta cultura occidental no ha sido inoculada contra los gurúes. Démosle vuelta al asunto. Si yo bajara de un avión desde la India y te dijese que estoy yendo a Detroit para volverme un espléndido millonario de la industria automotriz, te reirías de mi. Conoces perfectamente los obstáculos, los impuestos, las úlceras que enfrento. Bueno, el indio está en la misma posición con respecto a la industria automotriz, como el americano con el gurú. No estoy impresionado por las ingenuas reacciones americanas a los gurúes; si puedes mostrarme a un gurú que puede exitosamente establecer ese negocio turbio en Oriente, entonces sí estaré sorprendido.

Hall: Antes de que continúe, mejor apuntar a lo básico y hacer la pregunta obvia: ¿Qué es el Sufismo?

Shah: La pregunta más obvia de todas es para nosotros la pregunta más difícil. Pero intentaré responder. El Sufismo es experiencia de vida a través de un método de lidiar con la vida y las relaciones humanas. Este método está basado en un entendimiento del hombre, el cual pone a disposición de uno, los medios para organizar las propias relaciones y los propios sistemas de aprendizaje. Así que en vez de decir que el Sufismo es un cuerpo de pensamiento en el cual crees algunas cosas y no crees otras, decimos que la experiencia Sufi tienen que ser provocada en una persona. Una vez provocada, se vuelve su propiedad, algo así como sucede cuando una persona domina un arte.

Hall: Entonces, idealmente, para cuatro millones de lectores, tendrías cuatro millones de explicaciones diferentes.

Shah: De hecho, no funcionaría así. Avanzamos por medio del nashr, una palabra árabe que significa técnica de diseminación. Por ejemplo, he publicado un gran número de diversos libros, artículos, cintas y demás, que diseminan muchas formas de este material Sufi. Estos 2000 cuentos diferentes abarcan muchas tendencias diversas presentes en mucha gente, y son capaces de apegarse a cierto aspecto del material.

Hall: Al leer, noté que el mismo punto se expresa una y otra vez de diferentes maneras en diferentes cuentos. En todo lo que estoy leyendo, creo que el cuento que dejó la impresión más profunda en mí fue “El agua del paraíso”. Luego, encontré el mismo punto en otros cuentos, pero de no haber leído antes “El agua del paraíso” quizá no lo habría captado.

Shah: Así es como el proceso tiende a funcionar. Suponte que llevamos a un grupo de 20 personas a la etapa en que ya no esperan de nosotros que les demos milagros y estimulación y atención. Los sentamos en una habitación y les damos 20 o 30 cuentos, pidiéndoles que nos digan qué ven en los cuentos, qué les gusta, y qué no. Los cuentos, primero operan como un proceso de clasificación. Ordena, por un lado, a la gente muy astuta que necesita psicoterapia y que solamente vino para ningunearte, y la gente que vino para adorar. En círculos Sufis responsables, nadie intenta tratar, sea con los mofadores o los adoradores, y ambos grupos son gentilmente separados de los otros.

Hall: ¿No son terreno fértil?

Shah: Antes tienen que hacer algo más. Y lo que necesitan se ofrece en abundancia en otros lados. No hay razón para que nos molesten. Luego, comenzamos a trabajar con los que quedan. Para poder hacer esto, primero hay que enfriar la cosa. No tenemos que tener ningún tipo de atmósfera aterradora, o togas, gongs o mantras. Los nuevos estudiantes por lo general reaccionan a los cuentos o bien como creen que querrías que reaccionaran, o como su background les dice cómo deberían reaccionar. Una vez que se dan cuenta de que no se dan premios por respuestas correctas, comienzan a ver que su condicionamiento previo determina la manera en que están viendo el material en los cuentos.

Entonces, el segundo uso de los cuentos es proveer una situación protegida en la cual la gente pueda darse cuenta del alcance que tiene el condicionamiento en sus vidas normales. El tercer uso aparece más tarde, un poco como obtienes petróleo en la superficie de un pozo luego de haber quemado todos los gases. Después de haber quemado el condicionamiento, comenzamos a obtener interpretaciones y reacciones completamente nuevas a los cuentos. Al menos, cuando los estudiantes se van volviendo menos emocionales, podemos comenzar a lidiar con la verdadera persona, no el artefacto que la sociedad ha hecho de él.

Hall: ¿Es éste un largo proceso?

Shah: No puedes predecirlo en absoluto. Con algunos es un proceso instantáneo; con otros, lleva semanas o meses. Incluso otros se cansan y abandonan pues, como buenos niños de la sociedad de consumo, ansían algo para consumir y no se lo estamos dando.

Hall: Usted dice que el condicionamiento se interpone entre las respuestas al material Sufi. Pero todos están condicionados desde el nacimiento, entonces, ¿cómo hace uno para poder escapar alguna vez de este condicionamiento?

Shah: No podemos vivir en el mundo sin ser condicionados. Incluso el control de la vejiga de uno es condicionado. Es absurdo hablar, como lo hacen algunos, de gente descondicionada, o no-condicionada. Pero es posible ver por qué el condicionamiento ha tenido lugar, y por qué las creencias de una persona se volvieron sobresimplificadas.

Nadie está tratando de abolir el condicionamiento, meramente describirlo, hacerlo posible de ser cambiado, e incluso ver dónde es necesario que opere, y dónde no. Una especie de personalidad secundaria, al cual llamamos “yo dominante”, toma el control del hombre cuando su actividad mental no está correctamente balanceada. Este yo, el cual él toma como si fuera su yo real, es de hecho una mezcla de impulsos emocionales y varias piezas de condicionamiento. Como consecuencia de la experiencia Sufi, la gente – en vez de ver las cosas a través de un filtro de condicionamiento + reacciones emocionales, filtro que constantemente descarta ciertos estímulos – puede ver las cosas a través de una parte de sí mismos que sólo puede ser descripta como no condicionada.

Hall: ¿Está diciendo que cuando uno llega a cierta consciencia de que se está condicionado, es posible operar fuera de tal condicionamiento? Uno puede decir: “¿Por qué creo esto? Bueno, quizá es porque…”

Shah: Exacto. Entonces, esa persona estará a mitad de camino de ser liberado de su condicionamiento; o al menos hacia mantenerlo bajo control. La gente que dice que tenemos que aplastar el condicionamiento están sobresimplificando las cosas.

Hall: Hace varios años un psicólogo americano llevó a cabo un interesante experimento. Tenía un aparato que suministraba dos imágenes, una para cada ojo. Una imagen era un jugador de baseball, la otra era un torero. Tenía un grupo de profesores de escuela mexicanos y norteamericanos que miraron a través del aparato. La mayoría de los norteamericanos vio un jugador de baseball y la mayoría de los mexicanos vio al torero. Partiendo de lo que usted ha dicho recién, entiendo que el Sufismo podría permitirle a un norteamericano ver al torero, y al mexicano ver el jugador de baseball.

Shah: Eso es lo que muchos cuentos Sufis intentan hacer. Como lector, tiendes a identificarte con una de los personajes del cuento. Cuando él se comporta de forma inesperada, te da una sacudida y te fuerza a verlo con ojos diferentes.

Hall: Cuando uno lee acerca del Sufismo, uno se topa con explicaciones conflictivas. Algunos dicen que el Sufismo en panteístico, otros que está relacionado con la Teosofía. Ciertamente hay rasgos en el Sufismo que uno puede encontrar en cualquiera de las grandes religiones del mundo.

Shah: Hay muchas maneras de hablar acerca de los aspectos religiosos del Sufismo. Yo simplemente elegiré uno y veré a dónde conduce. Los Sufis mismos dicen que su religión no tiene historia, pues no está atada a la cultura. A pesar de que el Sufismo a sido productivo en el Islam, según la tradición Sufi y sus escrituras, los Sufis existían ya en tiempos pre-Islámicos. Los Sufis dicen que toda religión es evolución, pues de otra forma no sobreviviría. También dicen

que toda religión es capaz de desarrollo hasta el mismo punto. En momentos históricos, los Sufis han trabajado desde dentro de todas las religiones reconocidas: Cristianismo, Judaísmo, Islam, Vedanta, Budismo, etc. Los Sufis están en la religión pero no son de ella.

Hall: ¿Cuál es la actitud Sufi con respecto al misticismo y la experiencia extática?

Shah: Los Sufis son extremadamente cuidadosos con respecto a esto. No le permiten a una persona hacer ejercicios espirituales salvo que estén convencidos de que él o ella pueda llevar a cabo tales ejercicios sin lastimarse y a la vez apreciándolos sin distracciones. Los ejercicios espirituales están permitidos solamente en determinados momentos y en determinados lugares y con determinada gente. Cuando los ejercicios extáticos son tomados fuera de contexto, se convierten, en el mejor de los casos, en un circo; o en el peor, en mentes desquiciadas.

Hall: Entonces la experiencia extática tiene su lugar pero solamente en un determinado momento y en un cierto estadio de desarrollo. ¿Es así?

Shah: Sí, y con determinado entrenamiento. La experiencia extática de hecho no es requerida. Es simplemente una manera de ayudar al hombre a que se dé cuenta de su potencial.

Hall: Muchos de los grandes maestros Sufis parecen considerar a la experiencia extática como apenas un lugar de paso.

Shah: Oh sí. La experiencia extática es absolutamente la forma más baja de conocimiento avanzado. Biógrafos occidentales de los santos nos lo han hecho muy difícil al asumir que Juana de Arco y Teresa de Ávila, quienes tuvieron tales experiencias extáticas, habían alcanzado a Dios. Estoy seguro de que esto es apenas un malentendido basado en historias incorrectas y defectos en la recuperación de información.

Hall: Los Sufis también parecen tomar a las percepciones extrasensoriales como algo normal, natural, y no como algo muy interesante.

Shah: En absoluto interesante. No es más que un derivado. Permíteme darte una analogía banal. Si yo estuviera entrenando para convertirme en un corredor, y saliese a correr todos los días, me volvería cada vez más rápido y sería capaz de correr más distancia con menos fatiga. Ahora, también noto que mi complexión ha mejorado, mi suministro sanguíneo es mejor, y mi digestión ha mejorado. Estas cosas no me interesan; son apenas derivados, subproductos de mi correr. Yo tengo otro objetivo. Cuando gente con la cual estoy en contacto se vuelve abrumada por las percepciones extrasensoriales, siempre les insisto que paren, pues sus objetivos están en otro lado.

Hall: Deberían estar desarrollando su potencial, no intentando leer mentes o mover objetos por ahí. ¿Crees que algún día los investigadores explicarán los

fundamentos físicos de las percepciones extrasensoriales, o crees que estos siempre les serán esquivos?

Shah: Si digo que eludirán a los científicos, molestará a la gente que es capaz de obtener enormes subvenciones para estudiar las percepciones extrasensoriales. Pero creo que sí, se puede descubrir mucho más acerca del tema, siempre y cuando los científicos estén preparados para ser buenos científicos. Y por ello quiero decir que estén preparados para estructurar sus experimentos sucesivamente según sus descubrimientos. Deben estar listos para seguir anomalías y a no ceñirse tenazmente a su hipótesis original. Y ciertamente tendrán que abandonar su concepto que dice que el observador está fuera del experimento, el cual ha sido su mascota favorita por muchos años. Y otra cosa: como encontramos constantemente en la metafísica, la gente que probablemente sea capaz de entender y desarrollar capacidades de percepción extrasensorial, esté entre aquellos que no están interesados en el tema.

Hall: ¿Es acaso debido a que el desinterés es necesario para aproximarse apropiadamente al tema?

Shah: Algo así. Al desinteresarte, puedes aproximarte a los PES (percepciones extrasensoriales) de una manera más fría y calma. Los Sufis dicen: “Serás capaz de ejercitar estos poderes sobrenaturales cuando puedas extender tu mano y lograr que una paloma salvaje se pose sobre ella”. Pero la otra razón por la cual la gente que está fascinada con las PES o la metafísica o la magia es la última que debería estudiar estos asuntos, es que están interesados por las razones equivocadas. Puede que sea compensación. No están equipados para estudiar las PES. Están equipados para algo más: miedo, codicia, odio, o amor por la humanidad.

Hall: Por lo general tienen un deseo desesperado de comprobar que las PES son o bien verdaderas o falsas.

Shah: Sí, eso es lo que llamo heroísmo. Pero no es profesionalismo, y justamente eso es lo que el trabajo requiere.

Hall: También ha escrito un par de libros sobre magia: Magia oriental y La ciencia secreta de la magia, que son investigaciones acerca de la magia oriental. Actualmente hay un resurgimiento de interés en astrología y brujería y magia. Usted debe haber especulado de alguna manera acerca de la magia en esos libros.

Shah: Muy poco. El propósito principal de mis libros acerca de la magia era que este material estuviera a disposición del lector ordinario. Durante mucho tiempo la gente creyó que había libros secretos, lugares ocultos y cosas extraordinarias. Se aferraron a esta información como a algo con lo cual se pudiesen asustar a sí mismos. Entonces el primer propósito fue información: ésta es la magia de Oriente y Occidente. Eso es todo. No hay más. El segundo propósito de estos libros era mostrar que parecen haber fuerzas, algunas de las cuales pueden bien ser racionalizadas por este tipo de magia o pueden ser desarrolladas a partir de

ella, que no suceden dentro del marco de la física común o dentro de la experiencia de gente ordinaria. Creo que esto debería ser estudiado; deberíamos recolectar los datos y analizar el fenómeno. Necesitamos separar la química de la alquimia de la magia, por decirlo de algún modo.

Hall: Eso no es precisamente en lo que andan los devotos contemporáneos de la brujería.

Shah: No. Mi trabajo no tiene en absoluto relevancia con el actual interés. Sí, hace que mis libros se vendan, pero estos fueron escritos para gente de mente fría, y no hay muchos de esos por ahí.

Hall: Muchos de los que se interesan por la magia parecen ser aficionados.

Shah: Sí, sucede igual que con las PES. No hay razón por la cual no deberían ser entusiastas, pero habiéndolos estimulado – algo que no pude evitar – debo ahora evitarlos. Estarían únicamente defraudados con lo que tengo para decir.
Sabes, Rumi dijo que la gente falsifica oro porque hay algo como el oro verdadero, y pienso que tal es la situación en la que estamos en este momento con respecto a los estudios Sufis. Es mucho más fácil escribir un libro sobre Sufismo que estudiarlo. Es mucho más fácil comenzar un grupo y decirle a la gente lo que quieres que hagan que aprender en primer lugar.

El problema es que lo espurio, lo irreal, lo falso, es tanto más fácil de encontrar, que está en peligro de convertirse en la norma. Por ejemplo, hasta hace poco, si no usabas drogas en las búsquedas espirituales, no se te consideraba como alguien genuino. Si decías: “miren, las drogas son irrelevantes para las cuestiones espirituales”, te consideraban un cuadrado. Su actitud nada tiene que ver con la búsqueda de la verdad.

Hall: Mucha gente parece usar drogas como un intento para obtener iluminación instantánea.

Shah: La gente quiere ser sanada, o curada o salvada, pero lo quiere ya. Es increíble. Cuando la gente me viene a ver, quieren obtener algo, y si no les puedo otorgar consciencia superior, se llevarán mis colchas o mis ceniceros o cualquier cosa que puedan tomar de la casa.

Hall: Quieren algo para poder llevárselo.

Shah: Están pensando en términos de propiedad libre, casi física. Son salvajes en el mejor significado de la palabra. En absoluto son lo que creen ser. Se me invita a creer que se llevan colchas y ceniceros por accidente. Pero nunca funciona de la otra manera: jamás se olvidan sus billeteras por error. Una cosa que aprendí desde muy chico de mi padre: No le prestes atención a lo que la gente diga, simplemente mira lo que hacen.

Hall: Volvamos a su labor principal. ¿Cuál es la mejor manera de introducir el pensamiento Sufi en occidente?

Shah: Estoy seguro de que la mejor manera no es comenzar un culto, sino introducir un cuerpo de material literario que logre interesar a la gente lo suficientemente como para establecer al fenómeno Sufi como viable. No planeamos formar una organización con alguien a la cabeza y otros debajo recolectando dinero o luciendo ropajes raros o convirtiendo gente al Sufismo. Vemos al Sufismo, no como una ideología que moldea a la gente hacia la manera correcta de creencia o de acción, pero como un arte o ciencia que puede ejercer una influencia benéfica en individuos o sociedades, de acuerdo con las necesidades de esos individuos y sociedades.

Hall: ¿Necesita la sociedad occidental esta infusión de pensamiento Sufi?

Shah: La necesita por la misma razón que cualquier otra sociedad la necesita, pues le brinda a uno algo que no se puede obtener en ningún otro lado. Por ejemplo, el pensamiento Sufi hace más eficiente a una persona. Un relojero se transforma en un mejor relojero. Un ama de casa se vuelve una mejor ama de casa. Cuando alguien dijo algo así en California el año pasado, 120 hippies se levantaron y salieron del recinto. No esperaron a escuchar que no serían forzados a ser más eficientes.

Hall: Pero debe haber algo más acerca de ello que la eficiencia.

Shah: Por supuesto. No intentaría vender al Sufismo puramente como un medio hacia la eficiencia, incluso cuando lo hace a uno más eficiente de diversas maneras. Pienso que el Sufismo es importante porque le permite a uno desapegarse de la vida y verla lo más cercanamente posible a su propia realidad. La experiencia Sufi tiende a producir el tipo de persona que es calma, no porque no puede alterase, sino porque sabe que excitándose debido a un evento o problema no tendrá un efecto duradero.

Hall: ¿Diría usted que quizá le daría a una persona una perspectiva de los problemas de esta era, similar al panorama que podría tener actualmente de los problemas del siglo 16?

Shah: Así es. Y semejante panorama le quita hierro a casi cualquier tipo de disputa. En vez de convertirse en el típico filósofo oriental que dice: “toda realidad es imaginación. ¿Por qué habría de preocuparme del mundo?”, comienzas a ver vías alternativas de acción.

Por ejemplo, algunos de las personas más distinguidas de este país pasan muchísimo tiempo saltando en la Trafalgar Square agitando sus pancartas que condenan a las varias bestias sucias de este mundo. Semejante comportamiento hace que las sucias bestias se sientan encantadas al ver que son tan importantes y los saltadores tan impotentes. Si los saltadores de la Trafalgar Square tuviesen una visión objetiva de su comportamiento, lo abandonarían. Primero, verían que solamente le están dando ayuda y consuelo al enemigo, y segundo, serían capaces de ver cómo hacer algo acerca de las sucias bestias… si es que realmente fuese necesario hacer algo al respecto.

Hall: En otras palabras, el Sufismo podría ayudarnos a resolver algunos de los enormes problemas sociales, políticos y ambientales que nos enfrentan.

Shah: La gente habla del Sufismo como si fuera una adquisición de poderes. La metafísica Sufi incluso ha obtenido una reputación mágica. La verdad es que el estudio y desarrollo Sufi le da a uno capacidades que antes no tenía. Uno no mataría simplemente porque matar es malo. En cambio, uno sabría que matar es innecesario, y además, lo que uno tendría que hacer para lograr que la humanidad fuese más feliz y capaz de realizar mejores objetivos. Es para esto que existe el conocimiento.

Hall: Cuando leí sus libros, el mensaje que sobresalía claramente es que a usted no le interesa el pensamiento racional, secuencial: lo que Robert Ornstein llama actividad del hemisferio izquierdo.

Shah: Decir que no estoy interesado en el pensamiento secuencial no es decir que puedo existir sin él. Lo tengo en cierta medida, y espero que la gente que encuentre sea capaz de usarlo. Necesitamos información para poder abordar un problema, pero también necesitamos ser capaces de ver el todo.

Hall: Cuando habla de ver el todo, está hablando de pensamiento intuitivo, donde uno no razona el problema pero sabe la respuesta sin saber cómo se obtuvo.

Shah: Sí. Sabes la respuesta y puedes verificar que efectivamente es una respuesta. Esa es la diferencia entre imaginar románticamente y algo que pertenece a este mundo.

Hall: Ornstein, quien parece haber sido profundamente influenciado por el pensamiento Sufi, ha sugerido que actualmente la mayoría de la gente tiende a confiar en el pensamiento lógico, racional, lineal, y que solemos usar muy poco del pensamiento intuitivo, no-lineal, típico del hemisferio derecho del cerebro. ¿Diría usted que el Sufismo puede enseñarle a uno a emplear el pensamiento del hemisferio derecho?

Shah: Sí lo diría. El Sufismo jamás ha estado por demás impresionado por los productos de la actividad del hemisferio izquierdo, a pesar de haberlos usado con frecuencia. Por ejemplo, los Sufis han escrito prácticamente toda la gran poesía de Persia, y mientras que la inspiración para un poema puede venir del hemisferio derecho, uno debe usar el hemisferio izquierdo para bajar el poema apropiadamente. Pienso que la conducta y los productos del Sufismo están entre las pocas cosas que tenemos a disposición que alientan una visión holística de las cosas. No quiero discutir al Sufismo en términos Ornstenianos, pues no estoy calificado para hacerlo. Solamente puedo decir que si hubiere alguna ventaja en que estos hemisferios actúen alternadamente o complementándose mutuamente, el material Sufi está sin dudas entre los pocos a disposición que pueden ayudar en acompañar este proceso.

Hall: ¿Por qué los modos occidentales de estudio son inapropiados para el estudio del Sufismo?

Shah: Son inapropiados pero sólo hasta cierto punto. Tanto los métodos de estudio occidentales como del Oriente Medio provienen de la herencia común de la edad media, cuando uno era considerado sabio si tenías mejor memoria que otro. Pero al occidental, algunos de los métodos de enseñanza que usan los Sufis le parecen bastante raros. Si yo te dijese que mi método de enseñanza favorito es matar de aburrimiento al público, quedarías estupefacta. Pero recién he recibido los resultados de unos tests, los cuales muestran que alumnos de colegios ingleses, luego de haber visto un grupo de películas, solamente recordaban aquellas que les habían resultado aburridas. Ahora esto es consistente con nuestra experiencia, pero no es consistente con las creencias occidentales.
Otro método favorito de enseñanza Sufi es ser grosero con la gente, en ocasiones gritándole o espantándola; una técnica que no es usual en círculos cultos. Por experiencia sabemos que dándole a una persona cierto tipo de choque o shock, podemos (por un corto período) aumentar su percepción. Hasta hace poco no me habría atrevido a hablar de eso, pero ahora tengo un recorte de un periódico indicando que cuando una persona padece un shock, ella misma produce ondas Theta. Algunos han asociado estas ondas cerebrales con varias formas de PES. Aún no se ha hecho conexión alguna, pero creo que quizá estemos por comenzar a entenderlas.

Hall: Recientes estudios sobre la memoria indican que, a menos que la adrenalina esté presente, ningún aprendizaje ocurre; y el shock causa el fluir de la adrenalina. También sabemos por experiencia que cuando te encuentras en una situación de extremo peligro, tiendes a notar algunos pequeñísimos detalles con gran claridad.

Shah: Exactamente. La concentración sucede en un nivel extraño y de una forma inusual. Pero el usar este conocimiento le ha tradicionalmente dado a los maestros Sufis una reputación de tener malos modos. Lo más amable que dicen sobre nosotros es que somos irascibles y descontrolados. Algunos dicen que un maestro espiritual no debería tener emociones o ser totalmente balanceado. Nosotros decimos que un maestro espiritual debe ser una persona que puede ser totalmente balanceada, no una que no puede evitar serlo.

Hall: La gente en los Estados Unidos parece estar buscando líderes, sean tanto espirituales como políticos, y siguen quejándose porque no hay líderes para seguir.

Shah: La gente siempre está buscando líderes; esto no quiere decir que éste sea el momento para un líder. Los problemas que un líder podría ser capaz de resolver aún no han sido identificados. Como tampoco el clamor significa que los que claman sean seguidores apropiados. La mayoría de la gente que demanda un líder parecen tener una idea infantil acerca de lo que debería hacer un líder. La idea de que un líder va a entrar y todos lo vamos a reconocer y seguir y todo el mundo estará feliz me parece un atavismo extrañamente inmaduro. La mayoría de esta gente, pienso, no quieren un líder, sino excitación. Dudo que aquéllos que gritan más fuerte obedecerían un líder de haber uno. Hablar es fácil, sabes, y mucho de ese palabrerío viene de millones de cotorras viejas.

Hall: Si es así, las cotorras están dispersas en toda la cultura.

Shah: No son llamadas cotorras, pero si las testeamos, reaccionan como cotorras. Por ejemplo, si estás vendiendo libros y le envías algo a un profesor de filosofía escrito en lenguaje filosófico, él lo va a tirar. Pero si le mandas un rollo escrito para una cotorra, él comprará el libro. En el fondo es una cotorra. Los intelectuales no entienden esto, pero los comerciantes sí porque sus ganancias dependen de ello. Puedes aprender mucho más acerca de la naturaleza humana en Madison Avenue que de expertos en naturaleza humana, pues en Madison Avenue uno se mantiene o cae por las ventas. Los profesores pueden decir cualquier cosa desde sus torres de marfil porque nada de lo que digan conlleva penalidad alguna. Ve donde hay riesgo de penalidad y allí encontrarás sabiduría.

Hall: Tal es una dura declaración. Suena como si le estuviera cayendo encima a todos los académicos.

Shah: Bueno, en los últimos años he dado unos cuantos seminarios y conferencias en universidades, y me he horrorizado por el bajo nivel de capacidad. Es como si la gente simplemente no estuviese intentando. No leen los libros de sus propias especialidades, desconocen los factores básicos acerca de tales trabajos, utilizan abordajes inadecuados a ciertos temas, hacen preguntas ridículas que apenas un momento de reflexión les habría permitido responderlas. Si estos son la crema, ¿cómo es la leche?

Hall: ¿Está hablando de estudiantes universitarios, graduados, o profesores?

Shah: De todos. Recientemente he estado impactado por el bajo nivel de los artículos en publicaciones culturales y revistas literarias. La puntuación desastrosa, repletos de incongruencias, una obvia carencia de conocimientos previos, etc. Fui a la biblioteca de un periódico y busqué los artículos del 1930 que eran equivalentes a los que he citado. Ha ocurrido un gran cambio. Hace cuarenta años había dos tipos de artículos: muy muy buenos y horrendos. Parecía no haber algo intermedio. Ahora todo es chapucero y mediocre. ¿Por qué hay tanta gente famosa en instituciones sagradas que hoy son tan mediocres?

Hall: Críticos como Dwight Macdonald han dicho durante años que mientras la educación se ha extendido y la gente se vuelve semi-alfabetizada, la cultura en la cima es inevitablemente arrastrada para abajo.
Pero usted realmente no es hostil con todos los académicos, ¿verdad?

Shah: No; algunos de mis mejores amigos son académicos.

Hall: Esa no es forma de evitar el asunto.

Shah: Por supuesto, no soy hostil con todos los académicos. Hay algunos grandes pensadores. Pero no creo que sea necesario que tengamos un 80% de completos idiotas para poder tener un 20% de académicos maravillosos. Este ratio me deprime. Pienso que los buenos son increíblemente nobles al negar que el resto

de ellos son semejantes idiotas inútiles. En privado están de acuerdo contigo, pero no agitarán las aguas. Por el bien de la humanidad, alguien tiene que agitar las aguas.

Hall: Por el bien de la humanidad, ¿qué le gustaría que sucediese?

Shah: Lo que realmente quiero, en caso de que alguien esté escuchando, es que los productos de los últimos 50 años de investigación psicológica sean estudiados por el público, por todos; para que los hallazgos se vuelvan parte de su manera de pensar. Actualmente, la gente ha adoptado apenas unos pocos. Hablan ligeramente acerca de cometer un acto fallido (desliz freudiano) y han aceptado la idea de los complejos de inferioridad. Pero tienen este gran corpus de información psicológica y rehúsan usarlo.

Hay un cuento Sufi acerca de un hombre que entró en un negocio y preguntó al dueño: “¿Tiene cuero?” “Sí”, dijo el comerciante. “¿Clavos?” “Sí” “¿Hilo?” “Sí” “¿Aguja?” “Sí”. “Entonces, ¿por qué no se hace un par de botas?” Ese cuento tiene como objetivo señalar este fracaso en usar el conocimiento disponible. La gente en esta civilización está muriendo de hambre en medio de la abundancia. Esta es una civilización que está decayendo, no porque carezca del conocimiento que podría salvarla, sino porque nadie usará el conocimiento.

Link Original: http://www.idriesshahfoundation.org/wp-content/uploads/2014/04/Entrevista-Psychology-Today1.pdf

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