El Sufismo y el flamenco

 

 

 

 

 

 

 

 

En su revolucionario libro Los Sufis (1964), Idries Shah menciona varios fenómenos culturales occidentales que fueron influenciados o inspirados por la corriente mística del Islam. Entre ellos se encuentran el movimiento de los trovadores, la figura del Bufón, los libros de Cervantes y Goethe (entre otros) y el desarrollo del Tarot. También hay, según Shah, una clara relación entre el Sufismo y el Flamenco.

Que una tradición mística oriental pudiera tener algún impacto en la música folklórica del sur de España sería curiosa si no fuera por el hecho de que durante ocho siglos la península ibérica constituía el extremo occidental del Imperio Islámico. Y donde más contacto hubo fue en lo que hoy llamamos Andalucía, cuya etimología viene del nombre árabe para la península entera – Al-Andalus. España fue conquistada por el Islam en 711, aproximadamente en la misma época en que Sind – el Pakistán de hoy en día – también caía bajo dominio musulmán. Las comunicaciones dentro del Imperio Islámico fueron relativamente rápidas y fáciles: en el espacio de unas pocas generaciones, lo que había sido Hispania se convirtió en una parte integral de un ambiente cultural que se extendía hasta las Indias.

Y el impacto del mundo islámico en España – y en el resto de Europa – fue enorme. La Alhambra de Granada y la Gran Mezquita de Córdoba son las manifestaciones más visibles y evidentes de este patrimonio. Todo, desde la comida hasta el idioma, el arte, la literatura, la religión, la ciencia, la medicina y la filosofía, fueron influenciados por el contacto durante siglos con el Islam.

Entonces, ¿qué tiene que ver esto con el Flamenco? La música folklórica española en su conjunto fue enormemente influenciada por los sonidos traídos desde el otro lado del Estrecho de Gibraltar. Sólo hay que escuchar una Jota aragonesa o un Albá de Valencia y la similitud con el canto de un muecín es inmediata e impactante. Y con el Flamenco es más evidente aún. Por ejemplo, las palabras ‘absurdas’ frecuentemente usadas en el cante flamenco incluyen Lelelelele, o Lailo lailo. Estas son una forma del credo islámico La ilaha illa Allah (‘Ningún dios excepto Alá’). Y cualquier persona familiarizada con la música marroquí habrá escuchado un ritmo común que es igual que un Tanguillo. De hecho, el gran cantaor El Lebrijano solía tocar con músicos marroquíes, insistiendo en que el flamenco y la música del norte de África eran esencialmente iguales.

Entonces se ve una influencia islámica en el Flamenco, pero ¿qué pasa con el Sufismo en concreto? Idries Shah no fue el único que percibía la conexión. En los años 30 un estudiante de Pakistán llamado Aziz Balouch viajó a España, y tan pronto como escuchó el flamenco lo reconoció como idéntico a la música sufí que tocaba y cantaba en casa. De hecho, la noche siguiente cantó las mismas canciones de nuevo al artista original – nada menos que Pepe Marchena – aunque esta vez en Urdu. Marchena y su guitarrista Ramón Montoya se quedaron asombrados por el extranjero que acababa de llegar a Andalucía y sin embargo podía cantar un cante jondo perfecto como si hubiera nacido y criado en un pueblo español. En el acto, Marchena tomó al joven estudiante como su estudiante y compañero de escena, y más adelante Balouch grabaría bajo el nombre artístico de Marchenita.

Con el tiempo, Balouch llegó a escribir sobre el Flamenco y sus experiencias en El cante jondo – su origen y evolución, publicado en Madrid en 1955. En él expuso sus ideas, elaborando un árbol genealógico en el que demostró el vínculo entre la música Sufí y el Flamenco. También describió ejercicios vocales e incluso un modo de vida que consideraba ideal para producir el ‘canto profundo’ del flamenco. Sus opiniones sobre la abstinencia sexual y el alcohol, sin embargo, no encajaban bien con el ambiente hedonista flamenco de la época, y el libro no llegó a ser un best-seller.

Hay muchas razones, sin embargo, para creer que tanto él como Shah tenían razón al señalar la conexión Sufí-Flamenco. Cuando mi libro sobre el Flamenco (Duende) se editó por primera vez, muchos lectores comentaron que habían experimentado algo muy similar al duende al escuchar música de la tradición mística islámica – un estado alterado conocido en árabe y persa como hal (literalmente ‘estado’). La sensación de conectar con otro mundo que el mejor flamenco puede producir da señales de que la música se origina dentro de algún tipo de marco metafísico. La conexión gitana entre el subcontinente indio y España es también razón para barajar la posibilidad del vínculo que Balouch estaba proponiendo. Y luego tenemos la palabra duende en sí. Los etimólogos españoles insisten en que proviene de ‘el dueño de casa’, una referencia a los espíritus invisibles que habitaban un hogar. Pero los intelectuales españoles suelen preferir un origen de palabras basado en latín a uno basado en árabe, y la palabra árabe para ‘espíritu’ – jinn – es probablemente la raíz de duende.

Según el Corán, los jinn – seres creados de ‘fuego sin humo’ – no sólo existen, sino que pueden tener una influencia poderosa en la vida humana, apareciendo sin advertencia y afectando el cambio en nuestro destino.

¿Qué mejor descripción del mismo duende?

Link Original: http://www.idriesshahfoundation.org/es/el-sufismo-y-el-flamenco/

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