Cuando yo era un muchachito

 

En Oriente, por supuesto, hay una convención por la cual el maestro señala la conducta característica humana adoptándola él mismo, y esto sacude o sirve como recordatorio a otros para que así puedan aprender sin que se produzca una actitud defensiva por ser encarados sin ambages. Esta conducta mantiene viva la sensación de que los aprendices no deberían halagarse a sí mismos por su importancia debido a que están involucrados en una labor espiritual, sino que necesitan la debida humildad. Cuando yo era un muchachito, un día fui al estudio de mi padre y dejé la puerta abierta. Él no me indicó que la cerrara, pero en cambio me dijo: “Oh, me parece que he dejado la puerta abierta. ¿Serías tan amable de cerrarla?” Este recuerdo ha permanecido conmigo durante casi cuarenta años.

Aprender a aprender
El libro, gratis, aquí:
http://idriesshahfoundation.org/…/libr…/aprender-a-aprender/

Cuando yo era un muchachito

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