UN ENCUENTRO CON KHIDR

Khidr es el “guía invisible” de los Sufis, y se cree que es el guía anónimo de Moisés en el Corán. Este “Verde” a menudo es mencionado como “el Judío”, y ha sido equiparado en leyendas a figuras tales como San Jorge y Elías. Este cuento – o informe – es característico de las funciones sobrenaturales que se le atribuyen a Khidr, tanto en la tradición popular como entre los maestros derviches.

Una vez, estando yo parado a orillas del río Oxus, vi a un hombre caer al agua. Otro hombre, vestido como un derviche, corrió para ayudarlo pero también lo arrastró la corriente. De repente vi a un tercer hombre, vestido con un manto esmeralda resplandeciente, lanzarse al río. Pero ni bien tocó la superficie, su forma pareció cambiar; ya no era un hombre, sino un tronco. Los otros dos lograron asirlo, y juntos lo acercaron a la ribera.

Casi sin poder creer lo que estaba viendo los seguí a cierta distancia, ocultándome entre los arbustos que por allí crecían. Los dos hombres, jadeantes, ganaron la orilla; el tronco se alejó flotando. Lo seguí con los ojos hasta que, fuera de la vista de los demás, se dejó arrastrar hacia la ribera y el hombre del manto verde, empapado, pisó tierra. El agua comenzó a brotarle; antes de que pudiera alcanzarlo estaba casi seco.

Me arrojé delante de él, exclamando: “Tú has de ser la Presencia Khidr, El Verde, Maestro de los Santos. Bendíceme, para que yo logre”. Tenía miedo de tocar su manto, pues parecía ser de fuego verde.

Él dijo: “Has visto demasiado. Comprende que he llegado de otro mundo y protejo, sin que lo sepan, a quienes tienen que realizar un servicio. Puedes haber sido un discípulo del Sayed Imdadullah, pero no tienes la suficiente madurez para saber qué estamos haciendo en nombre de Dios”.

Cuando levanté la vista él había desaparecido, y todo lo que pude escuchar fue un sonido que atravesaba el aire.

Después de regresar de Khotan, vi al mismo hombre. Estaba tendido sobre un colchón de paja en una posada cerca de Peshawar, y me dije: “Si la vez anterior yo estaba demasiado crudo, esta vez seré maduro”.

Lo tomé del manto, que era muy común… aunque creí ver debajo de él algo verde resplandeciente.

“Quizás seas Khidr”, le dije, “pero tengo que saber de qué manera un hombre aparentemente común como tú realiza tales maravillas…y por qué. Explícame tu oficio, para que yo también pueda practicarlo”.

El hombre rió. “¡Eres impetuoso, mi amigo! La última vez fuiste demasiado testarudo… y aún continúas siéndolo. Anda y dile a todo el mundo que has visto a Khidr Elías; te encerrarán en el manicomio, y cuanto más lo asegures, con más fuerza te encadenarán”.

Entonces sacó un guijarro. Lo miré fijamente… y me encontré paralizado, convertido en piedra, hasta que el hombre recogió sus alforjas y se marchó.

Cada vez que cuento esta historia, la gente ríe o, creyéndome un narrador de cuentos, me hace regalos.

El camino del Sufi
Puedes leer el libro, gratis, aquí:
http://idriesshahfoundation.org/es/libros/el-camino-del-sufi/

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