La Psicología del Espacio Personal Aplicada a los Vuelos

Tips para viajar en avion

Hoy en día viajar en avión ya no es lo que era. Probablemente leas esto y estés de acuerdo en la incomodidad que representa viajar. A pesar de que influyen varios factores hoy vamos a centrarnos en uno, que claramente ha sido alterado con los años: El espacio personal dentro del avión. Veremos también como llevarlo lo mejor posible y no alterar el espacio del resto de pasajeros en el intento.

 

Los hechos recientes…

Para que veas la gravedad del asunto, citaré algunas noticias recientes que han ocurrido relacionadas con este tema. Empezaremos por la noticia del vuelo 1462 de la compañía United Airways, este vuelo se vio forzado a aterrizar de emergencia por la disputa entre dos pasajeros debido a que uno de ellos utilizó un “protector de rodillas” que bloqueaba el asiento delantero impidiendo que la pasajera que viajaba en el lo pudiera reclinar. Otro suceso similar ocurrió en un vuelo de la compañía Delta Airlines, la persona de enfrente suyo inclinó su asiento y ella perdió los estribos llegando a intentar alcanzar la cabina del piloto, forzando a un aterrizaje de emergencia. Por lo visto un suceso similar sucedió en un vuelo de la compañía American Airlines.

¿Que es lo que está ocurriendo? Lo que ocurre es que las líneas aéreas (especialmente las de bajo precio) intentan aprovechar todo lo que pueden el espacio, menos espacio entre asientos implica más asientos por fila, lo cual a su vez implica que caben más pasajeros y ello les da la posibilidad de mayores ingresos. Pero claro, los que se ven afectados son los pasajeros, que cada vez viajan más apretados y con menos espacio. Los viajes en avión (no en primera clase por supuesto) son cada vez más incómodos.

Esto puede ser medianamente soportable si eres una persona tolerante, ampliamente sociable y poco minuciosa, en tal caso si te toca el niño llorón, la persona mayor que se duerme encima tuyo, la que le da por cortarse las uñas a tu lado (esto lo he vivido en persona) o el que se quita los zapatos y le huelen los pies, pues seguramente lo toleres mejor, pero si eres de los normalillos (con poca paciencia y amor por el propio espacio), pues ocurren cosas como las de los tres vuelos que hemos mencionado al principio.

Al final se trata de una batalla por el espacio personal, el tuyo y el del resto de pasajeros.

 

El espacio vital o personal y su importancia:

El espacio vital es estudiado por la proxémica y se considera como un espacio virtual o imaginario que delimita las distancias con las que nos sentimos cómodos para relacionarnos con los demás. Se consideran diferentes espacios personales:

  • El espacio íntimo: Hasta 45 cm alrededor de la persona. Excepto con personas muy cercanas (pareja, amiga íntima o familiar cercano) que pueden establecer contacto físico por el vinculo emocional que representan cualquier traspaso de este espacio se considera una violación y causa alta incomodidad. Este espacio se considera una propiedad.
  • El espacio personal: entre los 45 cm y 1,2 metros. Este espacio debería respetarse para mantener conversaciones normales, es decir una persona que habla con nosotros debería dejar aproximadamente un metro de distancia entre ambos, es el espacio que se considera correcto respetar. La violación de este espacio nos crea ansiedad, incomodidad y puede interpretarse como algo intimidatorio.
  • El espacio social: se encuentra entre 1,2 y 3,7 metros. Cualquier persona en este rango es tolerada positivamente. Es el espacio en el que suelen estar los desconocidos.
  • El espacio público: abarca de los 3,7 a los 7,6 metros. Es el espacio reservado para hablar a un grupo de personas.

Ya solo observando esto podemos ver que las líneas aéreas violan no solo el espacio personal sino incluso el íntimo. Esta violación es interpretada por la mayoría de personas como una amenaza, causa incomodidad, ansiedad e inquietud. Y muchos pueden reaccionar con conductas agresivas, de pánico o irracionales. La reacción será mayor en aquellas personas que tengan problemas de ansiedad, que rehúyan el contacto social, que sean más tímidas o que tengan más preocupaciones relacionadas con la proximidad física (gérmenes, olores, etcétera). Aquellas personas con miedo a volar por supuesto también lo van a pasar peor pues en realidad el apretujar a la gente más no hace sino agobiarlos y dar más sensación de estar atrapados y encerrados, y ya se sabe que un animal encerrado es peligroso… Pero se suma otra variable más: La falta de control. No podemos hacer que el avión vaya más rápido o llegue antes, no podemos elegir que hará la persona del asiento delantero, no podemos elegir que no nos toque el niño que pega patadas detrás de nosotros. Esta falta de control acentúa la ansiedad.

Al final (como ocurrió en los casos que han sido noticia) la persona ante la amenaza que representa esta violación del espacio y la intimidad se decanta por una respuesta de lucha o de huida.

Hoy en día, muchas de las empresas de aviación, que tienen que cumplir unas tazas de ocupación de la aeronave han decidido hacerlo a costa de la comodidad de los pasajeros. Es de digna mención que las tres aerolíneas que han sido noticia recientemente pertenecen al grupo de empresas que recientemente han reducido el espacio entre asientos.

A todo esto añadamos las largas caminatas para llegar a las puertas de embarque, la perdida de equipajes, los controles de seguridad, etc. Que hacen que la persona llegue a su asiento ya irritada y afectada emocionalmente (y además con el consiguiente cansancio que implica viajar).

 

¿Cómo afrontar el reto en los aviones?

Vamos a asumirlo, los asientos reclinables no van a desaparecer, así que, para empezar consideremos que el resto de pasajeros están en nuestra misma situación y no tienen la culpa de las decisiones que toma la compañía aérea, enfádate con ella  y no con el pasajero de delante.

  • Comunícale a la compañía aérea tu descontento. Lo que quieren es ganar dinero, si dejas de volar con tu compañía aérea ellos pierden dinero. Esta claro que en tal negocio un voto no hace la diferencia pero si se suman unos cuantos al menos puede que lo tengan en cuenta. De todas formas, si te vas a desahogar que sea con el culpable real del problema.
  • Mantén las formas: Si eres tu el que va a reclinar tu asiento házselo saber a la persona de atrás (si puedes) e inclínalo lentamente. En cualquier caso procura no inclinarlo completamente si no es necesario (por ejemplo si tienes una enfermedad de la espalda es una buena excusa). Si lo haces bruscamente (porque muchos no es que estén muy bien “engrasados”) discúlpate. Intenta no pensar que la otra persona tiene mala intención. Y si te ocurre a la inversa piensa que es un espacio cerrado y debes respetar al resto de pasajeros así que se respetuoso, no levantes la voz y procura arreglar las cosas de la manera más fácil.
  • En realidad no tenemos porque reclinar el asiento: Si es un vuelo corto ponte en el lugar de la otra persona. Puede que estemos todos más cómodos evitando reclinarlos. No olvidemos el efecto dominó, yo a veces he visto gente reclinar su asiento porque el de delante lo ha hecho y es la única forma de recuperar algo de espacio personal. Piensa que si reclinas tu asiento puedes tirar la bebida del que está detrás, darle en la rodilla o impedirle utilizar su portátil o leer el periódico, dificultándole bastante pasar el vuelo amenamente. A tí no te gustaría que te lo hicieran así que tenlo en cuenta.
  • Evita entrar en discusiones: Las discusiones con conocidos acaban mal… Imagínate con desconocidos, lo más probable es que escale, además no puedes predecir la reacción de alguien que no conoces y puede que te hagan arrepentirte rápidamente de abrir un debate sobre los asientos. Manifiesta tu opinión y luego déjalo estar, ya lo has dicho y si la otra persona no quiere hacer caso allá ella, difícilmente cambiará de opinión.

Ten en cuenta que tanto tu como el resto tenéis el derecho de reclinar el asiento pues es un servicio que ofrece la aerolínea, pero ello no implica que sea necesario ser grosero al respecto, a veces las cosas hechas con tacto son aceptadas aunque no se esté de acuerdo, las formas si pueden cambiar el significado de una acción. Al fin y al cabo todos sufrimos la reducción del espacio en los aviones. Y, seguro, que prefieres ir sin reclinar el asiento que ser desembarcada en un aeropuerto de dios sabe donde habiendo causado un aterrizaje de emergencia y escoltada por la policía. Luego, en comparación, un asiento reclinable te parecerá un problema diminuto.

 


 

 

Por: Elisabeth Rigo / 5 septiembre 2014 / MedCiencia

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