Nuestro Cerebro Empático

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Cuando otra persona te saca de ti, ¿cómo se siente eso? Por momentos parece como si no quisiéramos entendernos el uno a otro. Tal vez porque estamos muy ocupados poniendo atención a nuestros propios sentimientos o tal vez porque estamos inmersos en nuestros mundos digitales y simplemente olvidamos lo que son las interacciones personales. Aún así quienes hemos experimentado empatía previamente, aunque sea una sola vez, estarán de acuerdo en que puede cambiar profundamente como vemos el mundo y, por supuesto, nuestro rol en el.

La empatía es práctica y benéfica; gracias a ella, las personas son capaces de estar en contacto con otras en momentos de necesidad o durante alguna celebración. Tiene el poder de unir extraños y solidificar vínculos entre comunidades para ayudar a las personas a mantener relaciones positivas, así como dar respeto unos a otros. Saber que somos entendidos hace nuestro sufrimiento más llevable y nuestras vidas más disfrutables.

Debido a nuestra era hiperconectada, la información sobre lo que sucede en el mundo viaja muy rápido. Con sólo unos cuantos clicks de distancia del mouse, podemos encontrar información sobre diferentes productos, lugares y sus habitantes. Estudios estadísticos nos dicen que podemos alcanzar a cualquiera en el mundo con solo 5 a 8 conexiones; las referencias son ahora más eficientes que antes.

La empatía esta conectada en nuestro cerebro. De hecho, tenemos circuitos enteros dedicados a ella. Por ejemplo, si vemos a alguien involucrado en alguna actividad o en una experiencia particular, nuestras neuronas espejo se encienden en nuestro cerebro. Juegan un gran papel en ayudarnos a comprender por lo que está pasando una persona, como si fuéramos nosotros quienes vivimos la experiencia. Pero hay mucha especulación sobre su función exacta.

Muchos neurocientíficos cognitivos y neuropsicólogos creen que las neuronas espejo juegan un importante papel en ayudarnos a aprender nuevas habilidades con la imitación. Otros creen que actúan como una base neural de la empatía en sí misma; no sabemos.

Más importante, no estamos seguros de la capacidad de empatía que tienen los humanos. Podría ser natural para otras formas de vida pues estudios sugieren que los animales, y hasta las plantas, tienen tendencias empáticas. En los humanos, la actividad de espejo neuronal se ha encontrado en áreas relacionadas con los circuitos motores y de entrada somatosensorial y, desde una perspectiva evolucionista, nos ayudan a cooperar con otros miembros de la sociedad más eficientemente. En otras palabras, son mecanismos de sobrevivencia.

Hay otros hallazgos muy interesantes sobre cómo la empatía afecta nuestra conducta y decisiones. Paul Bloom, profesor de psicología en el Centro de Cognición Infantil de Yale y su equipo, hicieron un trabajo donde se mostró que los niños entre 3 a 9 meses tienen una preferencia casi universal por conductas bondadosas y sociales cuando son expuestos a diferentes patrones de conducta simplificada de bondad o no bondad, social o antisocial. Los resultados fueron publicados en Nature.

En un experimento, los bebés entre 6 y 10 meses miraron repetidamente un show de títeres. Los personajes eran representados por simples figuras de madera con ojitos. Vieron a un círculo rojo tratar de subir un monte, mientras un triángulo amarillo trataba de empujarlo hacia abajo. Después de ver el show varias veces, los bebés tuvieron que elegir a su personaje favorito. Más del 80% eligió a un cuadrado azul; era el personaje que ayudaba.

En un estudio similar donde se involucró una obra con títeres de gatitos que jugaban con la pelota y dos conejitos, uno que ayudaba y otro que no tanto, se dieron resultados similares. Autores líderes Kiley Hamlin dijeron, “Decir la diferencia entre los buenos y los malos puede ser algo que los niños ya tienen”. “¿Cómo pueden los bebés entender las normas sociales?” Todavía no son educados en lo que es aceptable o educado; no saben lo que es considerado bueno o malo. Aún así muestran casi siempre preferencia por los personajes que se comportan amablemente. ¿Es la empatía la responsable de este fenómeno? ¿Las neuronas espejo están trabajando aquí?

La empatía a nivel mundial podría traer al mundo compasión mundial. Si puede ser cultivada, ¿no debería nuestra cultura y nuestra sociedad intentar cultivarla? Es en nuestro mejor interés el luchar por una coexistencia más pacífica y tolerante.

 


Por: Steve Kim / 23 Marzo 2014 / Brain World Magazine

Link: http://brainworldmagazine.com/our-empathic-brain-2/

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