Estudiantes Bajo Presión

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Nicole Stearman recuerda muy bien esa mañana. Alrededor de las 10:30 am, mientras se terminaba su clase de Métodos de Investigación en la Universidad Eastern Washington, sintió un abrupto terror y falta de aire. Era el comienzo de un ataque de pánico –pero no el primero que experimentaba- y sabía que necesitaba ayuda inmediata. Stearman se dirigió a la terapia de la universidad y al centro de servicios psicológicos.

Cuando llegó supo que no había terapeutas disponibles, así que dejó sus cosas y se fue a un rincón del edificio para que llegar su ataque de pánico. “No puedo hacer que mis ataques de pánico lleguen solo durante el horario de oficina del centro de ayuda”, dijo Stearman, quien estaba diagnosticada con depresión y fobia social, trastorno de ansiedad.

Stearman es una de las muchas estudiantes que luchan con obtener tratamiento en la escuela. Casi un tercio de los estudiantes de EEUU tienen dificultades para funcionar en los últimos 12 meses debido a la depresión, y casi la mitad dicen sentirse abrumados por la ansiedad en el último año, de acuerdo a un estudio del 2013 del Colegio Nacional de Evaluación de Salud, que examinó datos de 125,000 estudiantes de más de 150 escuelas y universidades.

Otras estadísticas son aún más alarmantes: Más del 30% de los estudiantes que buscan servicios para la salud mental reportan haber intentado suicidarse en algún punto de sus vidas, casi un 24% en el 2010, dijo la psicólogo Ben Locke, PhD, quien dirige el Centro para la Salud Mental Universitaria (CCMH), una organización que reúne información sobre salud mental en las universidades en más de 263 escuelas y universidades.

“Quienes han trabajado en centros de ayuda en la pasada década han insistido en que algo anda mal y que las cosas se pusieron peor con respecto a la ayuda de los centros de terapia universitarios”, dijo Locke. “Con el reporte de este año, podemos decir que tienen razón. Estas son las reales y preocupantes cifras”.

Los psicólogos están haciendo algo por esta tendencia de muchas maneras. Investigadores examinan el efecto en la salud mental en cómo los estudiantes son preparados para estudiar y explorar maneras novedosas para expandir los servicios y trabajar con las facultades para dar mensajes de bienestar en el salón de clases, dijo Louise Douce PhD, asistente especial del vicepresidente de la vida estudiantil en la Universidad del Estado de Ohio.

“Para que los estudiantes puedan ser capaces de aprender en su máxima capacidad, necesitan estar bien física, emocional, intelectual y espiritualmente”, dijo Douce. “Los estudiantes que tienen problemas es más probable que salgan de la universidad, pero si les damos servicios para la depresión, ansiedad y problemas en sus relaciones, podemos ayudar a que manejen estos asuntos, y se enfoquen en su educación y aprendan nuevas maneras para estar en el mundo”.

 

Más estudiantes, más necesidad

Una de las grandes razones por las que los centros de terapia de las universidades están teniendo más personas pidiendo ayuda, es que más gente está entrando a las universidades. Las inscripciones se incrementaron en un 11% desde 1991 a 2001 y otro 32% de 2001 al 2011, según el Centro Nacional de Estadísticas Educativas.

“Una de las cosas que pasan con los colegios y universidades es que el acceso a ellas continua creciendo, se están abriendo a la población general. Así que el nivel de necesidad está creciendo –al igual que en la población general”, dijo Locke.

Además, los estudiantes que no han ido a la universidad antes debido a problemas mentales, como depresión o esquizofrenia, o por asuntos de desarrollo o conducta, como deficiencia de atención o autismo, ahora son capaces de atender gracias a un mejor tratamiento y nuevos medicamentos. El acceso a los servicios y la individualización de la educación en la primaria y preparatoria ayudan a más estudiantes a graduarse y a poder entrar a la universidad.

Pero cuando llegan a la universidad, estos servicios especializados rara vez existen. El resultado es más estudiantes buscando ayuda en los centros de terapia. En los pasados tres ciclos escolares, la CCMH reporta casi un 8% de incremento en el número de estudiantes buscando ayuda por algún asunto de salud mental. Y los centros de ayuda reportan un 32% en la lista de espera en algún punto en el año, de acuerdo a la Asociación Para Los Centros de Terapia de Universidades, (AUCCCD, 2013).

Desafortunadamente los estudiantes quieren más servicios pero el presupuesto de los centros es el mismo o se ha incrementado muy poco. La encuesta de la AUCCCD sugiere que las instituciones más grandes luchan por tener acceso al presupuesto, reflejándose en una desproporción entre terapeutas y estudiantes, comparado con las instituciones más pequeñas. El resultado puede ser una menor utilización de los servicios y más largas listas de espera. De hecho esta encuesta encontró que en el 2010 al 2012 el promedio de estudiantes en una lista de espera fue de más de 25,000 estudiantes.

 

Mentes Sanas y Presupuesto

Una de las maneras como pueden tener más apoyo los centros de terapia es enfocándose en los factores que la administración pueda comprender, es decir: un regreso a la inversión.

Una investigación por el economista Daniel Eisenberg, PhD, de la Universidad de Michigan, por ejemplo, sugiere que la inversión en centros de ayuda a la salud mental para los estudiantes puede ayudar en bajar la deserción. Son buenas noticias para las escuelas pues necesitan las colegiaturas, pero más importante, ayuda a asegurar mayores sueldos para los estudiantes de por vida, dijo Eisenberg.

“Cada colegio y universidad debe cuidar mucho su nivel de retención”, dijo. “Es uno de los principales indicadores de que la institución es exitosa –que la gente quiere quedarse ahí a estudiar”.

Eisenberg ha vuelto a hacer estos resultados, con otros de más escuelas, en el 2013 y publicó la fórmula para ayudar a estos centros a desarrollar su propia hoja de regreso de inversión, para que la presenten a la administración cuando necesiten mayor presupuesto. Los usuarios pueden colocar la población de su escuela, el nivel de deserción/retención, una prevalencia de la depresión y calcular el caso económico para los servicios de salud mental.

“Este caso económico no cuenta ni siquiera los muchos beneficios directos de la salud mental de estos programas y servicios –una mejoría en el bienestar de los estudiantes y alivio de su sufrimiento”, dijo Eisenberg. Los estudiantes que participaron en un reporte mostraron una mejoría en la satisfacción con su calidad de vida –un predictor de la retención de estudiantes.

 

Modelos novedosos de tratamiento

La insuficiencia de fondos también significa un acceso inadecuado al cuidado y tratamiento. Las universidades que enfrentan este reto deben consultar rápidamente para determinar la necesidad de cada estudiante que visita su centro de ayuda.

“Para algunos estudiantes, una sola sesión con un profesional es todo lo que necesitan, tal vez para ayudarlos a resolver un problema o una situación o hablar con alguien sobre un asunto personal”, dijo Chris Brownson, PhD, vicepresidente de asuntos estudiantiles y director del Centro de Terapia de la U-T Austin. “Otros estudiantes necesitan una intervención media o avanzada. ES una manera de poder colocar más rápidamente a los estudiantes frente a un terapeuta y luego conectarlos con el tipo de terapia que más necesitan y que los ayudará más rápido”.

 

Educación y consciencia

Los centros de terapia tienen un alcance más allá de sus paredes de otra manera: trabajar con la facultad para pode incluir consciencia del bienestar en su interacción con los estudiantes.

“Por supuesto que la prioridad es atender individuos, pero hay una gran cantidad de leyes del campus, facultad, personal, consultas, prevención y trabajo en crisis que también podrían proveerse”, dijo Douce.

Los datos de la encuesta de la AUCCD confirman que los centros de terapia se involucran más y más en otros aspectos de la universidad, dijo David Reetz, PhD, director de servicios terapéuticos en la Universidad Aurora en los suburbios de Chicago.

La asociación de los datos muestra que un personal típico de terapia pasa un 65% de su tiempo en servicio clínico directo, y otro 20% o 25% de su tiempo en iniciativas como entrenamiento a estudiantes, facultad u otros miembros del personal en asuntos de salud mental, así como ofreciendo programas de prevención para el suicidio, violencia sexual y abuso de alcohol y drogas, dijo Reetz.

En la Universidad Aurora, por ejemplo, además de llevar presentaciones a la facultad en maneras para detectar signos de estrés estudiantil, y estrategias para intervenir y referirlos al servicio adecuado de salud. Reetz instruye a miembros de la facultad sobre la mejor manera de incrementar la motivación en los estudiantes, dando conceptos como sobre resiliencia y expansión de la mentalidad. “Estamos tomando conceptos psicológicos que hemos usado de una u otra forma dentro de un ambiente clínico para ayudar a la facultad a pensar sobre cómo pueden usar estos conceptos dentro de su currículum para crear un ambiente en el salón escolar”, dijo Reetz.

Active Minds es una popular alianza entre estudiantes y centros de terapia. La organización atiende a mas de 400 estudiantes en EEUU para ayudar a remover el estigma de los problemas de salud mental. Por ejemplo, el “Paquete de Silencio “ de Active Minds viaja para exhibir 1,100 mochilas donadas que representan el número de los estudiantes que mueren por suicidio cada año. “Es imposible no notar esto”, dijo Sara Abelson, directora de programas de Active Minds. “Ayuda a los estudiantes a reconocer la necesidad de poner atención porque todos tenemos un papel que jugar en el suicidio”.

Abelson dice que la organización también se dedica a la tarea de que la salud mental y el bienestar de un estudiante sea central para la misión, propósito y el resultado de cada escuela –y esto tiene que ser una prioridad.

“Creo que estamos comenzando a ver más universidades que reconocen que crear un ambiente saludable y un diálogo abierto sobre la salud mental tiene que ser una prioridad”, dijo. “También se están dando cuenta que no puede ser sólo responsabilidad del centro terapéutico, pero que esto es relevante en toda la universidad, y todos desde los estudiantes hasta lo administrativo deben jugar un papel”.


 

Por: Amy Novotney / Septiembre 2014 / American Psychological Association

 

Link: http://www.apa.org/monitor/2014/09/cover-pressure.aspx

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