Naturaleza vs. Educación, ¿Podemos Controlar El Envejecimiento Cerebral?

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Uno de los mayores riesgos para desarrollar demencia es el envejecer. Algunos afirman que no se puede hacer nada al respecto. Pero tus genes también contribuyen a este riesgo, y no puedes hacer mucho con esto tampoco. Sin embargo, hay un número de prácticas de vida que son sanas para el cerebro que puedes adoptar para disminuir el riesgo de desarrollar demencia.

 

¿Qué es la demencia?

La demencia es una palabra paraguas que se usa para describir un gran número de enfermedades que causan un declive progresivo en la funcionalidad de una persona. Las personas con demencia experimentan una pérdida de:

  • Memoria
  • Intelecto
  • Raciocinio
  • Habilidades sociales
  • Reacciones emocionales normales.

Hay cerca de 100 enfermedades que causan la demencia incluyendo el Alzheimer, demencia vascular, Degeneración del Lóbulo Frontal-Temporal, y la demencia con los cuerpos de Lewy. La enfermedad de Alzheimer es la forma más común de demencia y cuenta en un 50 a 70% de todos los casos de demencia.

 

¿La pérdida de memoria es normal, o es el primer signo de demencia?

Uno de los signos mayores de demencia es la pérdida de memoria, pero como señala Alzheimer’s Australia, “Hay una diferencia entre la pérdida de memoria como una parte normal del envejecimiento y como un síntoma de demencia”.

Mientras que todos olvidamos dónde dejamos las llaves de vez en cuando, las personas con demencia muestran una pérdida de memoria persistente y progresiva al punto en donde interfiere con su habilidad para continuar con sus actividades diarias. Por ejemplo, alguien con demencia podría perder las llaves pero luego olvidar para qué se usan las llaves. Mientras que estos olvidos de ‘lo tengo en la punta de la lengua’ todos los hemos experimentado y son parte normal del envejecimiento, no son un signo de demencia.

 

Causas genéticas de la demencia

No hay un gen para la demencia. En lugar de esto, la presencia de algunos genes incrementa o disminuye la probabilidad de desarrollar la enfermedad. Uno de estos genes es la apolipoproteína E (APO-e4) que incrementa el riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer a una edad más temprana que lo normal. Es importante saber que el gen no ‘determina’ –no es la causa directa de la enfermedad. De hecho, la mitad de las personas con más de 85 años con dos copias de APO-e4 no tienen ningún síntoma.

Un comienzo familiar de Alzheimer (FAD, en inglés) es un trastorno raro done la mutación de un gen particular significa que una persona desarrollará Alzheimer a sus 40 o 50 años. Generalmente la gente diagnosticada con FAD tendrá un familiar con FAD y sus hermanos o hijos tienen un 50-50 de probabilidad de heredar la enfermedad. Investigadores estudian a las familias FAD y han identificado tres genes que lo causan: presenilina 1, presenilina 2 y la proteína precursora amiloidea.

 

Otros factores de riesgo

Educación: Investigaciones muestran que con cada año adicional de educación hay un 11% de disminución de riesgo de desarrollar demencia. Interesantemente, la educación no protege al cerebro contra la patología subyacente a la demencia; más bien, quienes tienen mayor educación son más capaces de compensar los efectos de la demencia (un efecto conocido como ‘reserva cognitiva’).

Lesiones repetitivas a la cabeza: Estudios realizados, incluyendo un seguimiento a largo plazo con veteranos de EEUU de la II Guerra Mundial, han mostrado una asociación entre las lesiones cerebrales traumáticas repetitivas y un incremento en el riesgo de demencia (incluyendo Alzheimer), un declive cognitivo. Pero es importante recordar que no todos los que experimentan un golpe en la cabeza desarrollarán demencia.

Depresión: Nueva evidencia sugiere un vínculo entre la depresión y la demencia. En un comunicado de Alzheimer’s Australia, “…es claramente vital identificar y tratar la depresión. Prevenir nuevos episodios de depresión podría ser útil para la salud cerebral. Hay tratamientos efectivos disponibles, así que nunca debes dudar en consultar a tu médico para obtener ayuda”.

 

Cambios en el estilo de vida pueden reducir tu riesgo de demencia

Alzheimer’s Australia sugiere que para tener una vida cerebral sana necesitas cuidar a tu cerebro, tu cuerpo y tu corazón, y entre más pronto comiences, mejor. Investigaciones científicas sugieren que un estilo de vida sano para el cerebro podría reducir el riesgo de desarrollar demencia. No hay garantías, pues la demencia no puede aún ser curada o prevenida pero la evidencia muestra que las personas pueden reducir el riesgo de demencia y otras enfermedades crónicas como diabetes, enfermedad cardíaca y cáncer adoptando un estilo de vida saludable.

Dentro de estos estilos de vida saludables están:

  • Mantener tu cerebro activo: mantén tu cerebro activo y con un desafío y sé socialmente activo.
  • Haz ejercicio y come sano: comer sano y hacer ejercicio regularmente es importante para tener un cuerpo y cerebro sanos.
  • Cuida tu corazón: lo que es bueno para tu corazón es bueno para tu cerebro –evita fumar, controla tu presión arterial, colesterol, azúcar en sangre y tu peso corporal.

Recuerda, ¡nunca es demasiado tarde para llevar un estilo de vida sano y tener un cerebro sano!


Por: Sarah McKay PhD / 28 Agosto 2014 / Active Memory Blog

Link: https://www.activememory.com/blog/2014/nature-vs-nurture-can-we-control-our-ageing-brains

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