La empatía reprime al pensamiento analítico y viceversa

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Una nueva investigación muestra la simple razón del porqué hasta los cerebros más inteligentes y complejos, pueden dejarse llevar por la historia de un estafador –cuando si se mira por segunda vez hay pistas de que es falso.

 

Cuando el cerebro enciende la red de neuronas que nos permiten tener empatía, se suprime la red que usamos para analizar, como se muestra en un crucial estudio realizado por investigadores de la Universidad Case Western Reserve. ¿Cómo un Director Ejecutivo pudo estar tan ciego ante el fracaso que tuvo su decisión de cortar presupuesto las relaciones públicas? Cuando la red analítica se enciende, nuestra habilidad de apreciar el costo humano de una acción se reprime.

 

En descanso, nuestro cerebro va de la red social a la red analítica. Pero cuando se presenta una tarea, los adultos sanos se enganchan con la red neural apropiada, encontraron investigadores.

 

El estudio muestra por primera vez que tenemos una restricción neural incorporada en nuestra habilidad de ser tanto empáticos como analíticos al mismo tiempo.

 

El trabajo sugiere que las teorías establecidas sobre dos redes en el cerebro que compiten, debe ser revisada. Además, provee la comprensión en la operación de una mente saludable contra aquellos mentalmente enfermos o con una discapacidad de desarrollo.

 

“Esta es la estructura cognitiva en la que estamos envueltos” dijo Anthony Jack, profesor asistente en ciencias cognitivas en la UCWR y autor líder del estudio. “El pensamiento empático y analítico son, al menos hasta algún punto, mutuamente excluyentes en el cerebro.”

 

La investigación es publicada en la edición en línea NeuroImage. Un número de estudios previos muestran que dos redes de larga escala están en tensión en el cerebro, una es conocida como la red de modo predeterminado y la segunda como la red de prueba positiva. Pero otros investigadores han sugerido que mecanismos diferentes dirigen esta tensión:

 

Una teoría dice que tenemos una red para involucrarnos en tareas que tienen una dirección (meta). Esta teoría postula que nuestra segunda red permite que el cerebro deambule.

 

La otra teoría dice que una red es para la atención externa, y la segunda para la atención interna.

 

El nuevo estudio muestra que los adultos presentados ante un problema social o analítico –todos estímulos externos—consistentemente involucraron la red neural apropiada para resolver el problema, mientras que reprimieron la otra red neural. La actividad cerebral vista en corte transversal fue grabada usando una imagen de resonancia magnética funcional.

 

Jack trabajó con estudiantes de la UCWR: Abigail Dawson, ahora estudiante de posgrado en la Universidad de Otago en Dunedin, Nueva Zelanda; Katelyn Begany, estudiante de posgrado en la Universidad de California en Berkeley; y Kevin P. Barry, estudiante de posgrado en el Instituto Politécnico Rensselaer. Otros co-autores son, de la UCWR: la actual asistente de investigación Regina L. Leckie y Angela H. Ciccia, asistente de profesor de ciencias psicológicas; y Abraham Z. Snyder, médico y profesor de radiología de la Universidad de Washington en San Luis.

 

Jack dijo que una pregunta filosófica inspiró el diseño del estudio: “La pregunta más persistente en la filosofía de la mente es el problema de la consciencia. ¿Porqué podemos describir el trabajo de un cerebro, pero eso no nos dice qué se siente ser esa persona?”

 

“La desconexión entre la comprensión por experiencia y el entendimiento científico es conocido como el hueco explicatorio,” dijo Jack. “En el 2006, el filósofo Philip Robbins y yo nos juntamos y tuvimos una hipótesis muy loca y atrevida: que el hueco explicatorio es dirigido por nuestra estructura neural. Yo estaba genuinamente sorprendido al ver lo poderoso que estos descubrimientos encajan en esta teoría.” Philip Robbins es un profesor asociado de filosofía en la Universidad de Missouri.

 

Estos descubrimientos sugieren que el mismo fenómeno neural dirige el hueco explicatorio como ocurre cuando observamos una ilusión óptica, como la del pato-conejo [Figura 1], continuó. El dibujo de la cabeza del animal puede ser visto como un pato mirando hacia una dirección o como un conejo mirando hacia otra, pero no puedes ver ambas a la vez.

 

“Esto se conoce como rivalidad perceptiva y ocurre por la inhibición neural entre estas dos representaciones,” dijo Jack. “Lo que vemos en este estudio es similar, pero a mucho mayor escala. Vemos una inhibición neural entre la red cerebral completa que usamos para interactuar social, emocional y moralmente con los demás, y toda la red que usamos para el razonamiento científico, matemático y lógico.

 

“Esto muestra que los informes científicos realmente dejan algo fuera – el toque humano. Un mayor reto para la ciencia de la mente es cómo podemos traducir esto entre los fríos y distantes mecanismos descriptivos que produce la neurociencia, y la comprensión emocional e intuitiva que nos permite relacionarnos entre nosotros como personas.”

 

Los investigadores reclutaron a 45 adultos estudiantes sanos, y se les pidió que hicieran 5 turnos de 10 minutos para tomarse una imagen de resonancia magnética. Mientras tanto, los investigadores les presentaron al azar 20 problemas escritos y 20 problemas en video que requerían pensar cómo los demás se podrían sentir, y otros 20 problemas escritos y 20 vídeos que requerían conocimientos de física para resolver.

 

Después de leer un texto o de ver un video, los estudiantes tuvieron que dar una respuesta a una pregunta de sí o no dentro de 7 segundos. Cada sesión de cada estudiante en la MRI incluyó 27 segundos de descanso, así como retrasos variables entre las pruebas con una duración de 1, 3 o 5 segundos. Se le pidió a los estudiantes que miraran una cruz roja en la pantalla delante de ellos y que se relajaran durante los descansos.

 

Las imágenes MRI mostraron que los problemas sociales desactivaron las regiones del cerebro asociadas al análisis, y activaron la red social. Los hallazgos detallaron si las preguntas vinieron de los vídeos o de los escritos. Mientras tanto, las preguntas de física desactivaron las regiones cerebrales asociadas con la empatía y activaron la red analítica.

 

“Cuando los sujetos se recostaron en el escaner sin hacer nada, lo que llamamos estado de descanso, naturalmente entraron en un ciclo entre las dos redes,” dijo Jack. “Esto nos dice que es la estructura del cerebro adulto la que dirige esto, esta es una restricción cognitiva fisiológica.”

 

El hallazgo tiene implicaciones en una variedad de trastornos neuropsiquiátricos, desde ansiedad, depresión y TDA hasta esquizofrenia – los cuales se caracterizan por una disfunción social de algún tipo, dijo Jack. “El tratamiento necesita llegar al balance entre estas dos redes. En el presente, muchos esfuerzos en rehabilitación y educación de cualquier tipo, se enfocan en tonificar la red analítica. Sin embargo, hemos encontrado más corteza dedicada a la red social.”

 

Tal vez de manera más clara, esta teoría tenga sentido en lo que respecta a discapacidades del desarrollo como el autismo y el síndrome Williams. El autismo es a menudo caracterizado por una fuerte habilidad para resolver problemas como manipular mentalmente figuras de dos y tres dimensiones, pero es pobre en habilidades sociales. Las personas con el síndrome Williams son muy cálidas y amigables pero califican muy bajo en las pruebas visuoespaciales.

 

Sin embargo, aun los adultos sanos pueden apoyarse mucho en una red, dijo Jack. Un vistazo a las páginas de un periódico de negocios nos da algunos ejemplos.

 

“Lo que quieres es que el Director Ejecutivo de una compañía sea altamente analítico para poder dirigir la compañía eficientemente, de otra manera te llevaría a la quiebra,” dijo. “Pero, puedes perder tu brújula moral si te atoras en una forma analítica de pensar.”

 

“No se puede andar sin ambas redes,” continua Jack. “Pero tampoco quieres favorecer sólo una, sino tener un ciclo eficiente entre ellas, y emplear la red correcta en el tiempo correcto.”

 

Los investigadores continúan probando esta teoría, estudiando si los cerebros cambiarán de la red social a la analítica cuando los estudiantes en la MRI vean personas representadas de un modo deshumano, esto es, como objetos o animales. El grupo también está estudiando si el disgusto y los estereotipos sociales confunden nuestra brújula moral al utilizar la red analítica y reprimir la actividad de la red social.

 


Por: Case Western Reserve University / 30 Octubre 2012 / ScienceDaily

Link: http://www.sciencedaily.com/releases/2012/10/121030161416.htm

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