Si prestas más atención a la recompensa, el auto-control será más fácil

autocontrol-contagioso

Muchos actos en nuestra vida diaria –rechazar esa segunda rebanada de pastel, pasar de lago aquella tienda que vende lo último en tecnología, trabajar en tus finanzas cuando preferirías ver la TV—parece que se basan en un ingrediente principal: auto-control. El auto-control es aquello que nos permite mantener nuestros hábitos saludables, nos salva de un día lluvioso, y hace que realicemos nuestras tareas importantes.

 

Pero ¿qué es realmente el auto-control? ¿Y cómo funciona?

En un nuevo artículo publicado en Septiembre de 2012 en la revista Perspectives on Psychological Science [Perspectivas de la Psicología Científica], de la Asociación para la Psicología Científica, los investigadores Michael Inzlicht de la Universidad de Toronto y Brandon Schmeichel de la Universidad A&M de Texas, argumentan que el modelo imperante de auto-control puede no ser tan preciso como los investigadores pensaron alguna vez. En lugar de ser un recurso limitado, el auto-control puede ser de hecho algo como un proceso de motivación y de manejo de la atención.

 

Investigaciones sobre el auto-control han surgido en la última década y muchas de ellas se han centrado en un modelo de auto-control. De acuerdo con este modelo, originalmente propuesto por Roy Baumeister y sus colegas, el auto-control es un recurso limitado –si tenemos demasiado auto-control al rechazar esa segunda rebanada de pastel, tal vez no tendremos auto-control más tarde en el día para resistir la urgencia de ir de compras o de ver la televisión.

 

Más de 100 documentos han producido descubrimientos que sostienen este modelo. Investigaciones han encontrado, por ejemplo, que las personas que necesitan manejar sus emociones se ven afectadas en su desarrollo de otras tareas como resolver un rompecabezas, apretar una pelotita desestresante, y mantener objetos en la memoria funcional.

 

Pero Inzlicht y Schmeichel señalan un cultivo más nuevo de estudios que producen resultados que no encajan con esta idea del auto-control como un recurso no renovable.

Estudios recientes han mostrado que incentivos, percepciones individuales de tareas difíciles, creencias personales sobre fuerza de voluntad, retroalimentación en el desarrollo de tareas, y cambios en el estado de ánimo, todos parece que tienen una influencia sobre nuestra habilidad de ejercer el auto-control. Estos resultados sugieren que, después de todo, el auto-control puede no ser un recurso limitado.

 

Para acomodar estos nuevos resultados y obtener los mecanismos que subyacen al auto-control, Inzlicht y Schmeichel proponen un modelo alternativo que describe el auto-control como un proceso que involucra la motivación y la atención.

 

“Involucrarse en el auto-control por definición, es tarea difícil; involucra reflexión, atención, y vigilancia,” escriben los autores. Si resistimos esa segunda rebanada de pastel, tal vez experimentemos un cambio en la motivación para sentirnos justificados en complacernos más adelante. No significa necesariamente que no tengamos auto-control porque nos “salimos” del auto-control sino que más bien escogemos no controlarnos por más tiempo.

Al mismo tiempo, nuestra atención cambia para que estemos menos dispuestos a notar pistas que nos den señales de que necesitamos auto-control (pastel = muchas calorías vacías) y prestamos más atención a pistas que nos señalan algún tipo de recompensa (pastel = gusto deliciosa).

 

Al desplegar los componentes básicos del proceso de este modelo, Inzlicht y Schmeichel quieren motivar a los investigadores a hacer preguntas críticas sobre cómo funciona realmente el auto-control. “La idea de que el auto-control es un recurso es una posibilidad, pero existen alternativas posibles que pueden acomodar más de los datos acumulados,” dijo Inzlicht.

 

El identificar los mecanismos que subyacen al auto-control puede ayudarnos a entender las conductas relacionadas con una amplia gama de problemas importantes, incluyendo la obesidad, el gastar impulsivamente, apostar, y abuso de drogas. Inzlicht y Schmeichel esperan que los investigadores puedan en última instancia ser capaces de utilizar este conocimiento para diseñar métodos efectivos para mejorar el auto-control.


Por: Association for Psychological Science / 12 Septiembre 2012 / ScienceDaily 

Link: http://www.sciencedaily.com/releases/2012/09/120912125936.htm

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