Psicólogos vinculan la emoción con la vivacidad de la percepción y la creación de memorias vívidas

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¿Te has preguntado alguna vez porqué puedes recordar cosas de hace mucho tiempo como si hubieran pasado ayer, y sin embargo no puedes recordar qué comiste en la cena del día anterior? De acuerdo a un nuevo estudio liderado por psicólogos de la Universidad de Toronto, esto se da porque el hecho de cuánto valor tiene para ti algo tiene una influencia en cómo lo ves y también en qué tan vívidamente lo puedes recordar después.

 

“Hemos descubierto que cómo vemos las cosas que son emocionalmente estimulantes con mayor claridad que aquellas que son más mundanas,” dijo Rebecca Todd, estudiante posdoctorado del Departamento de Psicología de la UdeT y autora líder del estudio que se publicó recientemente en Journal of Neuroscience [Revista de Neurociencia.] “Ya sea si son positivas –por ejemplo, el primer beso, el nacimiento de un hijo, el ganar un premio—o negativas, como eventos traumáticos, rompimientos, o un evento de la infancia doloroso y humillante que todos tuvimos, el efecto es el mismo.”

 

“Aun más, encontramos que la vivacidad con la que percibimos algo en primer lugar predice qué tan vívidamente lo recordaremos después,” dijo Todd. “Llamamos a esto ‘vivacidad emocional realzada’ y es como el destello o el relampagueo que ilumina un evento y es capturado por la memoria.”

 

Al estudiar la actividad cerebral, Todd, y el psicólogo y profesor Adam Anderson, en conjunto con otros colegas de la UdeT y de otros investigadores de la Universidad de Manchester y de la Universidad de California en San Diego, encontraron que parte del cerebro responsable de marcar la importancia emocional o motivacional de las cosas de acuerdo a las experiencias pasadas de cada uno –la amígdala—está más activa cuando observamos imágenes que son evaluadas vívidamente. A cambio, este incremento en la activación tiene una influencia en la actividad tanto de la corteza visual, al mejorar la actividad vinculada con el ver los objetos, y en la ínsula posterior, una región que integra las sensaciones del cuerpo.

 

“La experiencia de una percepción más vívida de imágenes de  importancia emocional parece que proviene de una combinación de la mejoría en el ver y de un sentimiento en las entrañas que es provocado por los cálculos que hace la amígdala sobre qué tan excitante emocionalmente es el evento en cuestión,” dijo Todd.

 

Los investigadores comenzaron por medir las experiencias subjetivas de la vivacidad de la percepción. Tomando fotografías de lugares que fueron negativas y excitantes emocionalmente (escenas de violencia o de mutilación, o de tiburones y serpientes mostrando sus dientes), luego fotografías que fueron positivas y excitantes emocionalmente (casi todas ligeramente eróticas), y escenas neutras (como el de unas personas en una escalera eléctrica), los investigadores sobrepusieron las imágenes con cantidades variadas de “ruido visual”, que se veía como si fuera una nebulosa que se podía ver en las televisiones antiguas.

 

“Encontramos que mientras que las personas buenas evaluando cuánto ruido visual tenía una fotografía relativa o estándar, consistentemente consideraron que las fotografías negativas tenían menos ruido visual del real,” dijo Todd. “Cuando una fotografía estaba calificada como menos ‘ruidosa,’ entonces podían ver la imagen que estaba debajo de la ‘nebulosa’ mucho más claramente, como si hubiera se viera relativamente el ‘ruido’ en las fotografías excitantes emocionalmente. El significado subjetivo de la fotografía tiene influencia en qué tan clara los participantes la pudieron ver.”

 

Los investigadores utilizaron más pruebas adicionales para examinar y para eliminar otras posibles explicaciones de sus resultados, como el hecho de que una fotografía podría parecer con menos ‘ruido’ simplemente por la composición de los colores (menos vibrantes) o por la complejidad de la escena. También utilizaron medidores que rastreaban al ojo para eliminar la posibilidad de que las personas observaran las imágenes excitantes emocionalmente de manera distinta, provocando que las calificaran como más vívidas.

 

“Después de esto quisimos observar si los resultados de esta vivacidad emocional realzada tiene una influencia en la vivacidad de la memoria,” dijo Todd. “Así que, en dos estudios diferentes, medimos la memoria de las imágenes, ambos se realizaron después de que los participantes las habían observado por vez primera y también a una semana después de la prueba.”

 

En el primer estudio, 45 minutos después de que hicieron la prueba del ‘ruido’, se les pidió a los participantes que escribieran todos los detalles que pudieran recordar de las fotografías. Los detalles que pudieron recordar fueron una medida de la vivacidad. En un segundo estudio, se les mostró nuevamente las fotografías y hasta una semana después se les pidió que las recordaran y, si las recordaban, que trataran de describir qué tan vívidamente era su recuerdo, de muy vago a muy detallado.

 

“En ambos estudios se encontró que las fotografías que fueron evaluadas más alto en la ‘vivacidad emocional realzada’ fueron recordadas más vívidamente,” dijo Todd.

 

Finalmente, los investigadores utilizaron una medida de imágenes cerebrales para observar cuando el cerebro respondió a la ‘vivacidad emocional realzada’ y qué regiones del cerebro respondieron. Utilizando electrofisiología (EEG) para medir el tiempo de las actividades en la corteza para ver cuando el cerebro fue sensible a la vivacidad, lo cual dio a los investigadores un sentido de si la vivacidad subjetiva fue dada gracias al observar más vívidamente las fotografías; o si el pensar en ellas más vívidamente cuando consideraban las fotografías después de verlas.

 

“Encontramos que el cerebro incorpora la vivacidad muy rápidamente –como un quinto de segundo después de ver una fotografía, lo que sugiere que se trata de observar y no sólo de pensar,” dijo Todd. “La emoción altera la actividad de la corteza visual, lo que a cambio tiene una influencia en cómo vemos.”

 

Los investigadores también utilizaron imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI) para ver qué partes del cerebro estuvieron más activas cuando las personas veían aquellas cosas que percibieron como más vívidas gracias a su importancia emocional. Nuevamente, encontraron que la amígdala, la corteza visual y la actividad interorreceptiva de la corteza se elevaron con el incremento en la vivacidad.

 

“Sabemos ahora porqué las personas perciben los eventos emocionales tan vívidamente –y por tanto qué tal vívidamente los recordarán—y qué regiones del cerebro son las que están involucradas,” dijo Todd.

 

“Al saber que habrá diferencias entre las personas en cuanto a qué tan fuertemente muestran esta vivacidad emocional realzada y la fuerza de la activación de los patrones cerebrales subyacentes, puede ser de utilidad para predecir la vulnerabilidad de un individuo ante un trauma, incluyendo memorias molestas experimentadas por las personas con un trastorno de estrés postraumático.”

 

El financiamiento para esta investigación fue provista por el Instituto de Salud Mental de EE.UU. e Institutos Canadienses para la Investigación de la Salud.

 


Por: University of Toronto / 20 Agosto 2012 / ScienceDaily

 

Link: http://www.sciencedaily.com/releases/2012/08/120820132340.htm

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